Problemas y trastornos de la conducta en la infancia: identificación, signos y estrategias educativas
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T.5 Problemas y trastornos de la conducta en la infancia
1. Delimitación conceptual
Trastorno conductual: conjunto de comportamientos antisociales que presentan algunos niños y que afectan de forma importante su vida diaria, tanto en casa como en la escuela, o bien cuando las conductas se consideran inmanejables por los adultos de su entorno.
Requisitos para identificar
- Conocer el desarrollo normal.
- Reconocer patrones conductuales transitorios.
- Valorar si dificultan la adquisición o el desarrollo de capacidades o habilidades.
Causas
- Internas: factores genéticos, problemas durante el embarazo o el nacimiento.
- Externas: estilos de crianza inadecuados, falta de habilidades sociales, entre otros.
DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la American Psychiatric Association).
2. Trastorno del espectro autista (TEA)
Leo Kanner: en 1943 describió por primera vez el autismo infantil temprano, identificando características comunes como las dificultades en la interacción social, la comunicación y la resistencia al cambio.
El TEA es un trastorno del neurodesarrollo que incluye diferentes grados de alteración, existiendo niños y niñas con mayores y menores alteraciones en su desarrollo (espectro autista).
Edad de comienzo: antes de los 3 años.
Deterioros en:
Interacción social
- Dificultades en las relaciones con los demás (aislamiento social).
- Ausencia o limitación de comportamientos no verbales (contacto visual, gestos, etc.).
- Dificultad para compartir intereses u objetos.
- Falta de reciprocidad social o emocional.
La comunicación
- Retraso o ausencia total del lenguaje.
- Si hay habla, alteración importante para iniciar o mantener conversaciones.
- Utilización estereotipada del lenguaje:
- Ecolalias inmediatas o retardadas.
- Peculiaridades en tono y volumen.
- Incapacidad para interpretar bromas o peticiones indirectas.
- Abuso de imperativos, inversión pronominal, etc.
Los comportamientos
- Falta de adaptabilidad a las nuevas experiencias y circunstancias.
- Intereses anormales por su intensidad u objetivo.
- Seguimiento inflexible de rutinas o rituales no funcionales.
- Restricciones en la variedad de alimentos o juegos.
- Estereotipias motoras: movimientos repetitivos.
- Preocupación por partes de objetos.
- Hiperreactividad a los estímulos sensoriales.
La etiología del TEA es compleja y multifactorial; no existe una causa única conocida. La genética y el medio ambiente pueden estar implicados.
Signos de alerta
Antes de 12 meses
- Mira poco a los ojos.
- Se irrita con facilidad o cambia de humor muy rápido.
- No le interesan juegos sencillos con otras personas, como el "cucú".
- Falta de anticipación cuando se le va a coger en brazos.
A los 12 meses
- Ausencia de balbuceo, sonidos o palabras sencillas.
- Escaso uso de gestos comunicativos (señalar, decir adiós con la mano).
Entre los 12 y los 18 meses
- Ausencia o respuesta limitada al propio nombre.
- No mirar hacia donde otros señalan.
- No señalar para pedir algo ni mostrar objetos.
- Respuesta inusual o rechazo ante determinados estímulos auditivos.
Entre los 18 y los 24 meses
- Retraso significativo en el desarrollo del lenguaje.
- No imitar gestos o acciones.
- Formas repetitivas y no simbólicas de juego (por ejemplo, abrir y cerrar puertas repetidamente).
- Falta de interés por relacionarse con otros.
Tratamiento o intervención educativa
- Organizar el entorno educativo para que sea más fácil de entender, usando pictogramas, colores o música.
- Trabajar en grupos muy pequeños.
- Mantener rutinas claras y estables.
- Anticipar las situaciones y los momentos que van a ocurrir.
- Utilizar refuerzos para favorecer el aprendizaje.
- Usar comunicación total, apoyándose en técnicas de apoyo visual y de expresión para mejorar la comunicación.
- Aplicar técnicas de modificación de conducta.
- Realizar desensibilización progresiva cuando proceda.
- Hacer adaptaciones curriculares, tanto significativas como de acceso.
3. Trastorno con déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH)
Aparición: suele aparecer antes de los 12 años.
Trastorno del neurodesarrollo heterogéneo y complejo.
Síntomas:
a) Déficit de atención
No siguen la evolución esperada.
Evolución normal:
- Menos de 2 años: control voluntario limitado.
- 2 a 5 años: se inicia el control voluntario.
- A partir de 6 años: mayor control interno y voluntario.
En el niño con TDAH:
- Su atención depende mucho de los estímulos externos.
- Tiene dificultad para mantener la atención durante mucho tiempo.
- A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
- No sigue las instrucciones y comete muchos errores en las tareas.
- No finaliza las tareas.
- No suele terminar las tareas que empieza.
- Evita o no le gustan las tareas escolares.
- Tiene dificultad para organizar su trabajo.
- Se distrae continuamente con estímulos irrelevantes.
b) Actividad motriz excesiva
- Inquietud continua: movimientos de brazos y piernas.
- Dificultad para permanecer sentado (corretea, trepa, etc.).
- Habla excesivamente; dificultad para escuchar a otros y permanecer callado.
c) Impulsividad
- No respeta el turno.
- Interrumpe actividades de sus compañeros.
- Estilo cognitivo impulsivo.
- Baja tolerancia a la frustración.
Tratamiento e intervención educativa
En el ámbito familiar:
- No gritar ni amenazar; evitar discusiones intensas.
- Establecer normas claras y explicar bien las recompensas y los castigos.
- No centrarse solo en los errores; destacar los aspectos positivos.
- Ayudarle a vivir experiencias de éxito.
- Fomentar las actividades que impliquen movimiento.
En el ámbito escolar:
- Reducir los elementos que distraen.
- Realizar tareas en grupos pequeños.
- Establecer rutinas claras.
- Dar instrucciones sencillas y directas.
- Ajustar la dificultad de las tareas.
- Ignorar conductas poco perturbadoras y reforzar el buen comportamiento.
- Enseñar a los compañeros a ignorar la mala conducta del niño cuando sea apropiado.
- Utilizar el rincón de la calma.
4. El comportamiento agresivo
Agresividad: conducta que causa daño a uno mismo, a otras personas o a los objetos.
Tipos de agresividad
- Instrumental o manipulativa: se utiliza para conseguir algo. En los primeros años es habitual, ya que el niño aún no controla bien sus impulsos, no conoce las normas ni tiene suficientes habilidades sociales.
- Hostil: su objetivo es hacer daño a otra persona.
Tendencias normales del desarrollo en la agresión
- A partir de los 12 meses, los niños pueden mostrar rivalidad por juguetes o espacios.
- Entre los 2 y 3 años, la agresión suele ser instrumental. A esta edad empiezan a aprender a resolver conflictos hablando o negociando, aunque también puede aparecer la agresión hostil.
Posibles causas
- Factores innatos.
- Imitación de conductas violentas en el entorno familiar.
- Dificultades de comunicación o retrasos en el lenguaje.
- Exposición a escenas violentas (televisión, juegos, etc.), ya que no distinguen bien entre realidad y ficción.
- Ambientes muy competitivos, falta de normas y límites, o estilos educativos demasiado rígidos y autoritarios, con poco afecto y apoyo emocional.
Trastorno negativista desafiante
Se caracteriza por una conducta hostil y desafiante más intensa y frecuente de lo normal. Aparece en casa, en la escuela y en lugares públicos, sobre todo con adultos cercanos.
Entre los 2 y 3 años, estos niños suelen mostrar:
- Dificultad para controlar las emociones.
- Baja tolerancia a la frustración.
- Explosiones de conducta exageradas.
- Rigidez en la forma de pensar.
- Humor negativo e irritabilidad.
- Mala adaptación a cambios en las rutinas.
Tratamiento e intervención educativa
- Establecer normas claras y adaptadas a la edad.
- Ayudarle a empatizar y a reconocer emociones.
- Dar ejemplo, resolviendo conflictos con calma y respeto.
- Ignorar las conductas inadecuadas y reforzar las conductas positivas.
- Utilizar el rincón de la calma y técnicas de relajación en momentos de enfado.
- Fomentar actividades cooperativas y reducir las competitivas.