El Problema de la Realidad en René Descartes y el Fundamento del Conocimiento

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El Problema de la Realidad en la Filosofía de René Descartes

El problema de la realidad ocupa un lugar central en la filosofía de René Descartes, pues está vinculado con su proyecto de fundamentar un conocimiento absolutamente seguro. Antes de poder afirmar la existencia del mundo, Descartes considera necesario examinar si nuestras creencias sobre la realidad exterior son verdaderas o podrían ser ilusorias. Frente a la tradición filosófica anterior, especialmente la escolástica medieval, que daba por sentada la existencia del mundo exterior y la fiabilidad de los sentidos, Descartes rompe con esta postura ingenua e inaugura el subjetivismo moderno, situando al sujeto pensante como punto de partida del conocimiento.

La Duda Metódica y la Suspensión del Juicio

El estudio de la realidad comienza con la aplicación de la duda metódica. Esta duda no es escéptica ni definitiva, sino metodológica, voluntaria y provisional, y tiene como finalidad eliminar todo conocimiento inseguro. El proceso se desarrolla a través de varios niveles:

  • Los sentidos: En primer lugar, Descartes duda de los datos sensibles, ya que los sentidos nos pueden engañar.
  • El sueño: Posteriormente introduce el argumento del sueño, que cuestiona la distinción entre la vigilia y el estado onírico.
  • El genio maligno: Finalmente, propone la hipótesis del genio maligno, un ser poderoso que nos engaña constantemente, incluso en las verdades matemáticas.

El Cogito: La Primera Realidad Segura

Como consecuencia de este proceso, todas las creencias sobre el mundo quedan suspendidas. Descartes no niega que el mundo exista, pero deja de afirmarlo hasta no tener pruebas seguras, quedando la realidad exterior reducida a una posibilidad. En medio de esta duda absoluta, Descartes descubre una verdad indudable: el cogito, ergo sum (“pienso, luego existo”). Mientras duda, es consciente de que está pensando y, por tanto, existe como ser pensante. El cogito no demuestra directamente la existencia del mundo, pero establece la primera realidad segura: el yo como sustancia pensante (res cogitans).

El Representacionismo y la Teoría de las Ideas

Para Descartes, no conocemos directamente las cosas, sino nuestras ideas sobre ellas. Las ideas son contenidos mentales que representan la realidad y se clasifican en:

  • Ideas adventicias: Aquellas que parecen provenir del exterior.
  • Ideas facticias: Las construidas por la propia mente.
  • Ideas innatas: Aquellas que el pensamiento posee por sí mismo y no provienen de la experiencia.

Este planteamiento inaugura el representacionismo, según el cual conocemos representaciones y no las cosas en sí mismas.

Dios como Garantía de la Realidad Exterior

Para resolver el problema de la realidad, Descartes recurre a la demostración de la existencia de Dios. A partir de la idea de perfección, argumenta que Dios existe necesariamente y, al ser perfecto, bueno y veraz, no permitiría que el ser humano se equivocara sistemáticamente al usar correctamente su razón. Gracias a esta garantía divina, se elimina la hipótesis del genio maligno y se puede confiar en la existencia del mundo exterior cuando lo percibimos con claridad y distinción. Así, la demostración de la realidad del mundo material es indirecta.

La Naturaleza del Mundo y el Mecanicismo

Una vez establecida la existencia del mundo, Descartes estudia su naturaleza distinguiendo entre cualidades primarias y secundarias. Las cualidades primarias son objetivas y matemáticas (extensión, movimiento), mientras que las secundarias son subjetivas y dependen del sujeto (color, olor). De este modo, el mundo real es esencialmente geométrico y cuantificable.

La concepción cartesiana de la realidad fue fundamental para la ciencia moderna, al presentar el mundo como una máquina regida por leyes matemáticas. No obstante, el planteamiento cartesiano ha sido objeto de críticas, como la excesiva dependencia de Dios, el llamado “círculo cartesiano” y la dificultad de superar el subjetivismo.

Conclusión

En conclusión, el problema de la realidad en Descartes surge de la aplicación de la duda metódica y se resuelve mediante el cogito y la demostración de la existencia de Dios. El mundo existe, pero solo puede ser conocido indirectamente a través de ideas.

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