El Problema Agrario en la Segunda República Española: Contexto y Reformas

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El siguiente es un texto político-social de fuente primaria, escrito por Manuel Azaña en 1939, fragmento de su obra “Causas de la guerra de España”. Manuel Azaña fue presidente del ejecutivo en el primer gobierno de la II República durante los años 1931-1933, durante el Bienio Progresista, formado por socialistas y republicanos. Más tarde, fue presidente de la República tras la victoria del Frente Popular en 1936.

El texto explica la instauración de la II República y el contexto social y económico que encontraron. A su llegada, existían grandes y graves diferencias sociales, así como desequilibrios económicos entre las regiones españolas. Estos fueron los problemas que la II República intentó abordar mediante una serie de reformas encaminadas a satisfacer las demandas populares.

En el primer párrafo, Azaña hace referencia a la transición pacífica entre la monarquía y la República, y expresa los deseos del pueblo de que se solucionen los problemas más urgentes. En el segundo párrafo, se manifiestan las diferencias sociales dentro de las ciudades, así como los desequilibrios regionales derivados de la explotación agraria. En el último párrafo, el autor indica que la República debería actuar con rapidez para solucionar estos graves problemas, siendo este el deber de cualquier gobierno, sea o no socialista. Asimismo, expone que el origen del problema agrario, “la explotación lucrativa de las grandes propiedades”, es la causa de la carencia laboral y económica de los campesinos, quienes son las víctimas de este sistema.

Antecedentes del Problema Agrario

El problema agrario con el que se encuentra la II República no es nuevo en España. Las reivindicaciones de campesinos y jornaleros se venían produciendo desde mucho tiempo atrás, desde las Cortes de Cádiz en 1812, pasando por sucesivas etapas históricas. En aquella época, los jornaleros y los latifundistas carecían de la tierra en propiedad, lo cual era uno de los principales problemas. Por consiguiente, los tres objetivos básicos de la II República eran:

  • La entrega de parcelas a los campesinos para evitar conflictos en las zonas rurales y reforzar así los apoyos sociales del nuevo régimen democrático.
  • La anulación del poder económico de los grandes terratenientes, que en su gran mayoría eran antirrepublicanos.
  • El incremento de la producción total del sector agrario y de los niveles de renta.

Más tarde, se aprobaron leyes y Reales Órdenes para la Reforma Agraria, que en realidad eran insuficientes para las necesidades existentes y, en muchas ocasiones, estas leyes no se llevaban a la práctica. La reforma agraria que realiza la República comienza con una serie de decretos que intentan proteger a los campesinos sin tierra. En 1932 se aprobó la Ley de la Reforma Agraria.

Puntos Clave de la Ley de Reforma Agraria de 1932

Dentro de dicha ley, destacan tres puntos:

  • Las tierras pertenecientes a los aristócratas más importantes del país quedaron expropiadas sin indemnización.
  • Todos los latifundistas fueron declarados expropiables a cambio del pago de una indemnización por parte del Estado a sus propietarios.
  • Las tierras expropiadas pasaban a propiedad estatal para ser destinadas al asentamiento de campesinos.

El Bienio Conservador y la Paralización de la Reforma

Durante el Bienio Conservador, las leyes paralizaron las reformas y se frenó la Reforma Agraria. Se devolvieron las tierras a los nobles, se anuló la cesión temporal de tierras a los campesinos y se concedió la total libertad de contratación, lo que supuso una bajada de salario para los jornaleros y un empeoramiento de las condiciones de vida de los campesinos, quienes respondieron con numerosas huelgas.

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