Principales Corrientes Éticas: Justicia, Felicidad y Virtud en la Filosofía Moral
Enviado por Chuletator online y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 5,48 KB
Introducción a las Éticas de la Justicia y la Felicidad
Las Éticas de la justicia se ocupan solo de la dimensión universalizable del fenómeno moral, es decir, de aquellos deberes de justicia exigibles a cualquier ser racional y que, en definitiva, componen unas exigencias mínimas. Las Éticas de la felicidad intentan ofrecer ideales de vida buena. Ambas son éticas de máximos.
Sócrates y los Fundamentos de la Ética
Sócrates planteó las cuestiones fundamentales de la ética. Era sofista. Nos hizo reflexionar sobre:
- La moral es una cuestión de actitudes: la actitud de buscar la verdad sin descanso, por lo que se opone al dogmatismo.
- La verdad está en los corazones de los hombres y la descubrimos con la reflexión y el diálogo. Sócrates denomina a este método mayéutica (del griego 'parir' o 'dar a luz la verdad').
- Los conceptos descubiertos con este método son válidos para todos los hombres.
- Para ser feliz es necesario obrar bien y, para ello, es necesario aprender a hacerlo.
Tres Modelos de Felicidad
- Ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano (Eudemonismo).
- Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie (Cínicos y Estoicos).
- Ser feliz es experimentar placer y conseguir evitar el dolor (Hedonismo).
Eudemonismo: La Felicidad según Aristóteles
Aristóteles insistía en que el fin último es la felicidad, que es:
- Un bien perfecto.
- Un bien suficiente por sí mismo.
- El bien que se consigue con el ejercicio de la actividad más apropiada del ser humano, según la virtud más excelente.
- El bien que se consigue con una actividad continua.
Vida Teorética y Sabiduría Práctica
Cada persona ejerce una función en su sociedad y, para desempeñarla, ha de adquirir virtudes. Por otra parte, las acciones que tienen el fin en sí mismas son más perfectas que aquellas cuyos fines son distintos de ellas. Estos caracteres se encuentran en el ejercicio de la actividad teórica. Pero es imposible mantener siempre una vida contemplativa; es preciso encontrar otra forma de vida que procure también la felicidad: se realizará también moralmente quien viva según su intelecto práctico. En esta tarea nos ayudarán dos tipos de virtudes: Dianoéticas (de la inteligencia) y Éticas (del carácter).
Modelos de Autosuficiencia: Cínicos y Estoicos
Cínicos
Un grupo de filósofos que decían que la felicidad se basa en la libertad radical. El hombre es bueno por naturaleza y, por lo tanto, es sabio quien vive según la naturaleza. Para ser feliz es suficiente bastarse a sí mismo. Ejemplo: Diógenes.
Los Estoicos
Zenón y Epicteto. Creen que es sabio quien vive según la naturaleza, pero para averiguar qué significa esto les pareció indispensable descubrir cuál es el orden del cosmos, ya que solo así sabremos cómo hemos de comportarnos en él. El sabio ideal será el que se percata de que todo está en manos del destino y, por lo tanto, más vale asegurarse la paz interior, haciéndose insensible al sufrimiento y a las opiniones ajenas.
Modelos de Placer: Epicureísmo y Utilitarismo
Epicureísmo
Es sabio quien sabe organizar su vida calculando qué placeres son más intensos y duraderos, cuáles tienen menos consecuencias dolorosas y los distribuye a lo largo de su vida. La sabiduría tiene dos raíces: placer e intelecto calculador. Representante: Epicuro de Samos.
Utilitarismo
Considera que los seres humanos tenemos sentimientos sociales, cuya satisfacción es fuente de placer. La meta consiste en alcanzar la mayor felicidad (el mayor placer) para el mayor número posible de seres vivos. Bentham introduce una aritmética de los placeres:
- El placer es susceptible de medida, porque todos los placeres son iguales en cualidad.
- Los placeres de las distintas personas pueden compararse entre sí para alcanzar un máximo total de placer.
Más tarde, Mill rechaza esto y afirma que los placeres no se diferencian en la cantidad, sino en la cualidad, de suerte que hay placeres superiores y placeres inferiores. En los últimos tiempos se hace esta distinción:
- Utilitarismo del acto: que exige valorar la corrección de cada acción por sus consecuencias.
- Utilitarismo de la regla: que exige tener en cuenta si la acción que nos encontramos se somete a alguna de las reglas que ya consideramos morales por la bondad de sus consecuencias.