Prevención y tratamiento de úlceras por presión: cuidados, manejo y curación

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Procedimientos preventivos

A. Cuidados y protección de la piel

Valoración de la piel: Inspección para detectar posibles lesiones y vigilancia de las zonas de especial riesgo.

Cuidados higiénicos y utilización de protectores de la piel: Empleo de productos específicos para mantener la integridad cutánea y evitar erosiones y grietas, como ácidos grasos hiperoxigenados, espumas de poliuretano e hidrocoloides.

Control de la humedad: Utilizar absorbentes y empapadores adecuados; emplear productos de barrera que no contengan alcohol; realizar educación en el control de la incontinencia.

Aspectos que se deben evitar:

  • Uso de hules.
  • Aplicación de colonias o productos que irriten.
  • Friccionar la piel.
  • Prolongar el tiempo entre cambios de pañales.

B. Manejo y reducción de la presión

Cambios posturales y fomento de la movilización: Promover la actividad y la movilización adecuada al estado de salud del paciente; realizar movilizaciones activas siempre que sea posible.

Dispositivos para aliviar la presión: Uso de cojines, cuñas de espuma, almohadones, taloneras y botas, apoyabrazos, posicionadores de pie, colchones antiescaras y otros dispositivos destinados a redistribuir la presión.

Aspectos que se deben evitar:

  • Apoyar al paciente sobre una úlcera por presión ya iniciada.
  • Arrastrar al paciente durante las movilizaciones.
  • Elevar el cabecero más de 30° cuando no esté indicado.
  • Usar flotadores o rodetes que concentren presión.

C. Nutrición y hidratación

Valoración del estado nutricional y de la ingesta: Evaluar y documentar la ingesta calórica y proteica, así como el estado de hidratación.

Nutrición e hidratación: Ofrecer agua de forma sistemática y garantizar una dieta adecuada a las necesidades del paciente para favorecer la cicatrización.

Aspectos que se deben evitar:

  • Presentar comidas que no agraden al paciente o que tengan mal aspecto.
  • Apresurar al paciente para que termine de comer.

Procedimientos curativos

B. Cuidados locales

Se abordarán con medidas farmacológicas y no farmacológicas. Incluye la valoración de la lesión: dimensiones de la lesión, profundidad y tejidos afectados, características de los bordes, tipo de tejido en el lecho de la herida, exudado, infección e inflamación.

Preparación del lecho de la herida (método TIME)
  • T: Control del tejido no viable.
  • I: Control de la inflamación y la infección.
  • M: Control del exudado.
  • E: Estimulación de los bordes epiteliales.
Limpieza de la herida

Realizar con suero fisiológico, agua destilada o agua potable del grifo. No deben utilizarse antisépticos indiscriminadamente.

Desbridamiento

Eliminar los tejidos necróticos y los restos no viables en el lecho de la herida. Métodos:

  • Quirúrgico o cortante.
  • Enzimático: Aplicar productos que contienen enzimas proteolíticas.
  • Autolítico: Método más indoloro y frecuentemente más útil.
  • Osmótico: Intercambio de fluidos de distinta densidad mediante apósitos.
  • Mecánico: Abrasión mecánica con dextranómeros, irrigación o apósitos específicos.
Control de la infección, inflamación y del exudado

El exudado es necesario para la cicatrización, pues mantiene un medio ambiente húmedo óptimo. Se realizará la recogida de muestras cuando esté indicado; si se confirma infección, se instaurará el tratamiento correspondiente según criterios clínicos y microbiológicos.

Estimulación de los bordes

En la fase final de la cicatrización. En la práctica actual, la mayoría de los apósitos empleados mantienen el lecho de la úlcera en condiciones de ambiente húmedo y además interactúan con la lesión para facilitar su curación.

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