Prevención y seguridad en la vivienda: autonomía, ocio y bienestar

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Prevención y seguridad

En ocasiones, por diferentes causas, nos encontramos con situaciones que suponen un peligro para los usuarios y, por tanto, deberemos estar pendientes de las medidas de prevención y seguridad necesarias para evitar accidentes y otras situaciones.

Para que una vivienda sea segura se deberá partir de un estudio de sus condiciones en función de las capacidades de los usuarios, quienes deben tomar conciencia. Cuando no es posible, se recurre a ayuda externa.

Una vez detectados los riesgos, se trabajará para evitarlos, garantizando un entorno más seguro. Finalmente, en ocasiones habrá que adaptar la vivienda, incorporando las modificaciones necesarias para ajustarla a los usuarios.

Para todo ello el profesional debe tener en cuenta:

  • Saber cómo prevenir los accidentes domésticos.
  • Establecer medidas de protección y seguridad para los usuarios.
  • Identificar los riesgos existentes dentro de una unidad de convivencia.
  • Supervisar la organización doméstica para garantizar que se produzcan las menores situaciones de riesgo posibles.
  • Saber detectar las irregularidades existentes para modificarlas y mejorar las condiciones de vida de los usuarios.

Ocio y tiempo libre

El ocio permite descansar del día a día y disfrutar del tiempo libre. La socialización, la buena organización del tiempo, el descanso, la diversión, etc., son elementos que pueden verse favorecidos si se tiene un ocio adecuado y se sabe hacer un buen uso de nuestro tiempo libre.

A veces estos aspectos no se desarrollan de una manera correcta en algunos núcleos, lo cual hace necesaria la ayuda de agentes externos.

Ventajas del ocio y tiempo libre:

  • Estimula el desarrollo personal y contribuye al bienestar físico y psicológico, con lo cual se mejora la autoestima.
  • Proporciona diferentes espacios para la recreación.
  • Genera nuevas relaciones interpersonales y refuerza las existentes.
  • Contribuye a recuperar, mantener, desarrollar y potenciar habilidades que refuerzan la autonomía personal.
  • Vehicula tensiones, impulsa la creatividad y estimula las funciones cognitivas.

La intervención para favorecer la ocupación del tiempo libre se puede estructurar en las siguientes fases:

  1. Motivar a la persona. Es importante que la persona vea los beneficios del ocio y contar con la familia y amigos como elementos motivadores y activadores de los primeros pasos.
  2. Poner a su disposición los recursos existentes. En ocasiones no solo falta la iniciativa, sino que no se conocen las actividades del entorno.
  3. Ayudarle y orientarle en la selección de las propuestas más apropiadas. Lo más importante son las preferencias de la persona, pero luego también debemos valorar la capacidad funcional, la distancia del domicilio, el coste económico y los beneficios y perjuicios que pueda ocasionar.
  4. Facilitar el acceso. Una vez tomada la decisión de qué se va a hacer, es necesario ayudar a la persona a planificar el recurso, a realizar los trámites e incluso acompañarle si es necesario. Una vez hecho esto, solo queda que disfrute lo máximo posible de la actividad.

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