Precariedad Laboral en la Era de la Globalización: Causas y Consecuencias
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El Precariado en la Era de la Globalización
1. Inicios del Precariado
Durante la década de 1970, un grupo de economistas con una fuerte inspiración ideológica captó la atención de los políticos anglosajones. Su modelo «neoliberal» proponía que el crecimiento y desarrollo se alcanzaban a través de la competitividad. Un tema central de este modelo es la flexibilidad del mercado laboral, lo que implica la creación de un «precariado» global, una clase formada por cientos de millones de personas con inestabilidad laboral.
1.1 EuroMayDay
El 1 de mayo de 2001, cinco mil personas, principalmente estudiantes y jóvenes activistas sociales, se reunieron en Milán para iniciar una marcha alternativa al tradicional del Primero de Mayo. El «EuroMayDay» se extendió por toda Europa continental. Estas propuestas representan al precariado global. Se reivindicó la inmigración libre y una renta básica universal que, aunque muy alejada del sindicalismo tradicional, giraron en torno a un nuevo modelo “laboralista” que ayudó a establecer empleos estables con seguridad a largo plazo. Sin embargo, muchos no querían resucitar ese liberalismo, no querían adaptarse a empleos rutinarios y subordinados, y rechazaban la idea de volver a ese modelo laboral.
Comenzó como un movimiento de jóvenes europeos descontentos por el enfoque competitivo (o neoliberal) que la Unión Europea les ofrecía:
- Una vida de trabajos temporales.
- Una economía en constante crecimiento.
Pero este eurocentrismo dio paso al internacionalismo, al darse cuenta de que estas preocupaciones eran compartidas en otros países, especialmente cuando los inmigrantes se unieron al descontento. Este movimiento incluyó tanto a los trabajadores tradicionales como a aquellos que llevaban una vida alternativa, lo que generó una “tensión” entre el precariado como víctima y el precariado como héroe. Esta dualidad de “víctima/héroe” mostraba una falta de coherencia y concentración de lucha. No tenían un enemigo claro y les faltaba una agenda política sólida.
Es de admitir que estas manifestaciones tenían más de expresión, un ambiente de carnaval con música y discursos irónicos, más que de intimidación a los de arriba. Existía una fuerte individualidad e identidad colectiva de precariedad. Los participantes en estas manifestaciones representan solo una parte del precariado; hay muchos más que viven en la inseguridad y que no usan las protestas, aunque comparten la lucha y la idea de cambio.
1.2 El Precariado en Movimiento
En 1989, Prato era una comunidad principalmente italiana, arraigada a la industria textil y a la izquierda política. Cuando llegaron los primeros trabajadores chinos, empezó a florecer la comunidad china. Estos no vivían de subsidios ni de prestaciones complementarias, tampoco ejercían presión sobre las finanzas, únicamente trabajaban y se mantenían por sí mismos. Cuando la crisis financiera golpeó en 2008, el desempleo aumentó y los resentimientos se convirtieron en una hostilidad hacia la comunidad china, pues había en la ciudad 4.200 empresas chinas registradas y 45.000 trabajadores chinos, que constituían alrededor de la quinta parte de la población de la ciudad. Al cabo de unos meses, la izquierda política había sido barrida del poder por la xenófoba Liga Norte, que arremetió contra la comunidad china, acusándolos de trabajar en condiciones de esclavitud (sweatshops), deteniendo a los trabajadores.
Pero aquellos problemas no derivaban únicamente de la intolerancia, sino también de las bandas criminales encabezadas por los chinos, que se enfrentaban a otras bandas de diferentes orígenes, vinculadas a actividades criminales y competencia desleal. Prato se convirtió en un símbolo de la globalización y de los dilemas del crecimiento del precariado.
2. Inicios de la Globalización
A finales de la década de 1970, un grupo de sociólogos y economistas, a quienes nombran «neoliberales» y «libertarios», recibieron mucha atención. Les molestaba el Estado y veían el mundo como un lugar cada vez más abierto, donde la inversión, el empleo y los ingresos se destinarían a los países que ofrecieran mejores condiciones. Si los países europeos no eliminaban las inseguridades creadas para la clase obrera y el sector público (construidas desde la II Guerra Mundial) y si no controlaban a los sindicatos, la desindustrialización se aceleraría, creando menos crecimiento económico, menos inversión y más pobreza.
Para evitar este escenario, proponían medidas y encontraron políticos como Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Juntos impulsaron cambios importantes. Durante tres décadas, los partidos políticos socialdemócratas que habían creado el sistema que los neoliberales querían desmantelar, terminaron aceptándolo. Los neoliberales argumentaban que los gobiernos debían promover la “flexibilidad del mercado laboral”.
Si el gobierno no se flexibilizaba, los costes laborales aumentarían y las empresas moverían sus producciones a lugares donde fueran más baratos. Esto significaba una reducción en la seguridad y protección del empleo, así como un cambio radical en la estructura laboral. Básicamente, proponía aumentar la inseguridad de los empleados para mantener la inversión y el empleo.
Con la llegada del proceso de globalización, la tendencia a flexibilizar las relaciones laborales se multiplicó, lo que resultó en más personas en empleos precarios, dando lugar a un aumento de las desigualdades y la estructura de clase. Millones de personas, tanto de economías ricas como emergentes, se incorporaron al precariado, un fenómeno nuevo, aunque aparecido en el pasado. El precariado no es lo mismo que «clase obrera» o «proletariado». Estos términos se refieren a trabajadores con empleos estables y seguros, con horarios fijos y oportunidades de mejora, que solían conocer a sus jefes. La mayoría de los trabajadores precarizados no conocían a sus jefes ni sabían cuántas personas trabajaban allí. Tampoco eran de «clase media», ya que no tenían un salario estable ni las ventajas que se supone que posee la gente de clase media.
A medida que avanza el tiempo, más personas se encontraban con un estatus «informal», sin seguridad sobre su futuro laboral. No eran de clase obrera ni clase media, llevaban una vida precaria, sin saber si podrían cambiar en el futuro.
3. El Precariado
El término «precariado» fue usado por primera vez en la década de 1980 para describir a los trabajadores temporales o estacionales. Existen dos formas de definir el precariado:
- Grupo socioeconómico con características propias que permiten determinar si una persona pertenece a él o no.
- Clase en formación, aunque aún no plenamente desarrollada (sentido marxista).
En la era de la globalización, la «clase obrera», los «trabajadores» y el «proletariado» fueron términos con los que la gente se podría describir a sí misma en términos de clase, así como por la forma en la que vestían, hablaban y se comportaban.
- La élite: Pequeño número de personas que concentran un poder adquisitivo valorado en millones de dólares, con influencia en la política y la economía mundial.
- Los altos directivos o ejecutivos: Se concentran en las grandes empresas, las agencias gubernamentales; funcionario que dirige y gestiona la administración pública.
- Los profitécnicos: Habilidades especializadas cotizadas en el mercado.
- El precariado: Falta de seguridad laboral y dependencia del empleo.
- Los desempleados.
- Los fracasados e inadaptados sociales: Viven al margen de la sociedad sin empleo y a menudo enfrentan dificultades económicas y sociales.
- Los jóvenes que trabajan en empleos eventuales o desempleados: Personas jóvenes que, tras finalizar sus estudios, trabajan en empleos temporales o que no trabajan.
La principal diferencia entre trabajadores asalariados y empleados a sueldo:
- Los trabajadores asalariados cobran por cada pieza producida o por el tiempo empleado = Dinero x Esfuerzo. Más lejanos a los directivos, jefes y propietarios, les exigía disciplina, subordinación y combinación de incentivos y sanciones.
- Los empleados a sueldo eran supuestamente recompensados por la confianza que se podía depositar en ellos = Compensación x Servicio. Más próximos a los directivos, jefes y propietarios.
El concepto de estatus está asociado con la ocupación de una persona, siendo las ocupaciones de estatus más alto las más valoradas. Sin embargo, la complejidad de las jerarquías laborales supone un estatus muy diferente. La llegada del precariado desafía las tradicionales definiciones de clase y ocupación. En Japón, la desigualdad de ingresos es relativamente baja, pero, en cambio, la desigualdad en términos de jerarquía de estatus está muy intensificada. Las posiciones de mayor estatus en la sociedad japonesa conllevan un conjunto de recompensas que proporcionan una seguridad socioeconómica. El precariado carece de todas esas recompensas, por lo que se genera una desigualdad palpable.
El significado del propio término ha ido variando:
- Italia: va más allá de trabajos temporales y bajos ingresos, sino de una existencia precaria como estado de vida cotidiano.
- Alemania: se refiere no sólo a los trabajadores temporales, sino también a los desempleados sin esperanzas de integración social.
- Japón: se ha usado como sinónimo de «trabajadores pobres», aunque ha ido evolucionando y es un término que se aplica a los jóvenes que, tras terminar sus estudios, trabajan en empleos eventuales o simplemente permanecen desocupados.
Un concepto interesante sería la «discordancia de estatus», donde personas con alta educación aceptan empleos por debajo de su cualificación, lo que genera una frustración de estatus.
3.1 Variantes del Precariado
El precariado no es homogéneo, sino que abarca una amplia variedad de situaciones y experiencias. Desde el adolescente que busca trabajos ocasionales, el inmigrante que usa su ingenio para sobrevivir hasta la madre soltera preocupada por su subsistencia, todos comparten la sensación de que su trabajo es instrumental, oportunista y precario. Una etiqueta puede ser la de «residente», que tienen un conjunto de derechos más limitado que un «ciudadano» corriente; con una falta de ciertos derechos reconocidos a los ciudadanos de un país: civiles, culturales, sociales, económicos y políticos. En el mundo en general, la mayoría de los «residentes» son inmigrantes de un tipo u otro.
Hay grupos específicos que se superponen con el precariado como son:
- Los trabajadores temporales u ocasionales: La mayoría de ellos sin carrera, inmigrantes sin o con papeles, rebeldes criminalizados, demandantes de las promesas de bienestar... La mayoría de los ocupados en empleos temporales están próximos al precariado porque mantienen relaciones de producción muy tenues, cobrando mucho menos que otros que realizan tareas similares, y con escasas oportunidades de mejora profesional. Tener un empleo temporal no está mal si el contexto social es satisfactorio; pero la gran mayoría de veces no es así. Actualmente, un empleo temporal suele indicar algún tipo de precariedad.
- Empleo a tiempo parcial: Característica de nuestra economía terciaria, se define como aquel en el que el número de horas de trabajo a la semana es inferior a treinta, aunque muchos de ellos se ven obligados a trabajar más y por menos de lo que esperaban. La gran mayoría se trata de mujeres que renuncian a hacer carrera y que pueden acabar siendo sobreexplotadas, teniendo que trabajar sin compensación muchas más horas de las pagadas, y autoexplotadas, teniendo que hacer trabajos extra a fin de conservar un nicho de algún tipo.
- Los contratistas: Fuerte identidad ocupacional, pero dependen de otros que les encargan tareas sobre las que tienen escaso control, corren mayor peligro de caer en el precariado.
- Personal de los centros de llamadas: Símbolo de la globalización, las comunicaciones electrónicas y el trabajo alienado.
- Los becarios: Fenómeno actual por el que licenciados recientes o estudiantes trabajan durante un tiempo por poca o ninguna paga, realizando pequeñas tareas secundarias.
4. Seguridad Laboral Bajo la Ciudadanía Industrial
El precariado consiste en personas carentes de alguna de las siete formas de seguridad relacionada con el trabajo que se pretendían imponer como parte del programa de «ciudadanía industrial» después de la II Guerra Mundial para la clase obrera o el proletariado.
- Seguridad del mercado laboral: Oportunidades adecuadas para obtener unos ingresos decentes; «pleno empleo».
- Seguridad en el empleo: Protección frente a despidos arbitrarios, regulaciones sobre la contratación y el despido, etc.
- Seguridad en el puesto de trabajo: Capacidad y facilidad para mantener un empleo, barreras a la dilución de las habilidades adquiridas y oportunidades para ascender.
- Seguridad en el trabajo: Protección frente a accidentes y enfermedades laborales mediante regulaciones para la prevención de riesgos, límites de jornada de trabajo, etc.
- Seguridad en la reproducción de las habilidades: Oportunidades para mejorarlas mediante cursillos de aprendizaje y formación.
- Seguridad en los ingresos: Ingreso estable adecuado, protegido mediante el salario mínimo, seguridad social generalizada, impuestos progresivos para reducir la desigualdad y complementar los ingresos más bajos.
- Seguridad en la representación: Representación colectiva en el mercado laboral, derecho a organizar sindicatos independientes y derecho de huelga.
La diferencia entre seguridad en el empleo y seguridad en el puesto de trabajo es vital. Un ejemplo impactante fue el caso de France Telecom entre 2008 y 2010, se suicidaron treinta empleados debido a la inseguridad laboral. Dos terceras partes de los 60.000 empleados eran funcionarios con seguridad garantizada en el empleo; la empresa los sometió a una inseguridad sistemática, cambiándolos de oficina y posición. Esta inseguridad no es exclusiva del sector privado; incluso en el funcionariado, la seguridad en el empleo es envidiable, pero los trabajadores pueden ser movilizados a petición de sus superiores.
Se caracteriza el precariado por la inseguridad en sus ingresos. Se pueden distinguir seis elementos en la composición del «ingreso social», que incluye la autoproducción, el salario monetario, el apoyo socioemocional, los beneficios empresariales, los complementos o subsidios a cargo del Estado y los beneficios privados derivados de ahorros e inversiones. El precariado se caracteriza por una estructura peculiar de ingreso social.
5. La Precarización
El proceso de precarización puede ser estudiado junto a la «proletarización» de los trabajadores durante el siglo XX, buscando entender las similitudes y diferencias. La persona precarizada se ve sometida a presiones y experiencias que conducen a una existencia precaria, sin una identidad segura en relación con el trabajo y el estilo de vida. Un ejemplo es el de los salarymen japoneses, funcionarios y oficinistas de las grandes empresas, con empleo de por vida, pero que se ha visto desplazado hacia el precariado a medida que ha cambiado el modelo laboral de Japón. La seguridad en el empleo que proporcionaba ese modelo paternalista se ha desvanecido, y muchos de estos oficinistas se enfrentan a la incertidumbre sobre su futuro laboral. El resultado fue una cultura de servicios extralimitados que podían llegar hasta el karoshi, muerte por exceso de trabajo. El precariado está desplazando a los salarymen, cuya angustia queda reflejada en el aumento alarmante de suicidios y enfermedades socio-mentales entre ellos.
Otro rasgo característico de la precarización es lo que se podría llamar movilidad ocupacional ficticia, donde las personas reciben un título de gran resonancia para ocultar la falta de progreso real de sus carreras. Esto se va aumentando por la tendencia de inflar los títulos de empleo como una forma de proteger el empleo. Sin embargo, estas prácticas conducen, a veces, al cinismo y al propio desprestigio de los trabajadores, con títulos muy sonoros que no reflejan el conocimiento real.
5.1 La Mente Precarizada
El precariado no puede alcanzar la conciencia de clase para sí, ya que no es capaz de controlar las fuerzas tecnológicas que afronta. El precariado se define por el cortoplacismo, que podría evolucionar a pensar a largo plazo, inducido por la imposibilidad de progreso personal o de construirse una carrera. Los «grupos de pares» pueden acentuarla amenazando con el ostracismo, es decir, destierro de cualquier responsabilidad o función política, a quienes no se adaptan a las normas.
La navegación por Internet, Facebook, Twitter, etc., está cambiando nuestro cerebro. Este neoraciocinio digital daña el proceso de consolidación de la memoria a largo plazo, que es la base de la inteligencia. El mundo digitalizado no respeta la contemplación o la reflexión, sino que ofrece estímulos y gratificación instantáneos, obligando al cerebro a conceder más atención a las decisiones y reacciones inmediatas.