El Poder Político y el Fundamento del Estado: Explorando el Contrato Social

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El poder político

Se puede definir como la capacidad que tiene una persona o grupo para imponer su voluntad sobre la de otros, sobre todo cuando la conducta que se impone es contraria a los deseos o las inclinaciones de aquellos a quienes se les impone. Por eso, el poder se traduce en una relación en la que uno de los elementos queda controlado, condicionado o determinado por el otro componente de la relación.

Ámbitos y formas del poder

El poder impregna todos los ámbitos de nuestra vida. Se ejerce poder en el ámbito de la familia y en la educación, extendiéndose las relaciones de poder por todo el entramado social. Así como existen muchos ámbitos de poder, existen también diversos grados de intensidad y distintas formas en que se pueden dar. Ambas relaciones pueden definirse como relaciones de poder; sin embargo, los procedimientos en que se basan son muy diversos.

Por ello, es erróneo confundir la noción de poder con la de manipulación, extorsión o violencia. El poder también tiene una dimensión positiva o productiva, pues sin él sería imposible la vida social.

El enfoque en el poder político

El poder que más interesa es el de aquellos que con sus decisiones organizan o modifican el funcionamiento social. Lo que nos interesa es el poder político, o sea, aquel que se da en la organización de la polis (comunidad o sociedad, en sentido amplio). Por eso, poder político es el poder de los que influyen en la administración, el control y la distribución del bien común.

En la actualidad, esta función la lleva a cabo el Estado. Se considera que el poder político es el de quienes participan en su regulación. Así, el poder político es la capacidad de participar en las decisiones de Estado, algo que pueden hacer no solo los políticos, sino también los ciudadanos de a pie.

El contrato social

Algunas de las teorías que defienden la necesidad del Estado se conocen como teorías contractualistas. Tienen como objetivo explicar el origen de la sociedad y el Estado, y justificar su existencia.

Los contractualistas surgen en el momento en que se produce un cambio de perspectiva: de la consideración del Estado como algo natural se pasa a la certeza de su carácter convencional. Tanto las leyes y normas sociales como las instituciones y los órganos de poder se ven como una creación humana que puede ser desechada o modificada.

El Estado es fruto de un pacto o contrato, similar a lo que se produce en la constitución de una sociedad comercial o de una asociación. Esta teoría del contrato social no pretende describir un hecho histórico; en realidad, se trata de una metáfora explicativa para resaltar el carácter convencional del Estado.

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