Poesía y novela en la España de posguerra (1939-1970): tendencias y autores clave
Resumen
El texto recorre la poesía y la novela españolas desde el fin de la Guerra Civil hasta los años setenta, organizadas por décadas. Explica las corrientes poéticas (arraigada, desarraigada, Postismo y Cántico, social, la promoción de los 60 y los novísimos) y las narrativas (exilio, tremendismo, existencialismo, novela social, experimental). Permite al estudiante identificar autores, obras representativas y rasgos formales de cada tendencia.
Puntos clave
- Tras la Guerra Civil, muchos intelectuales republicanos se exiliaron, fueron fusilados o encarcelados.
- En los años cuarenta la poesía se divide en arraigada (Escorial, Garcilaso) y desarraigada (Espadaña, 1944).
- La poesía social de los años cincuenta denuncia injusticias y usa un lenguaje directo y sencillo.
- La promoción de los 60 renueva el lenguaje y adopta un tono personal, irónico o escéptico.
- Los novísimos (antología Nueve novísimos poetas españoles, 1970) son considerados culturalistas por su atención a la cultura de masas.
- En la narrativa de los cuarenta destacan el tremendismo (Cela, La familia de Pascual Duarte) y la novela existencial (Laforet, Nada).
- La novela social de los cincuenta usa el objetivismo y la técnica de la cámara cinematográfica (Cela, La Colmena).
- La novela experimental de los sesenta incorpora monólogo interior, punto de vista múltiple y ruptura del tiempo cronológico.
Poesía desde 1939 hasta los años 70
Tras la Guerra Civil y el triunfo del bando nacional llegó una época de posguerra marcada por la hambruna, el exilio y la represión. Aunque hubo intelectuales que se mostraron afines al régimen, la mayoría se mantuvo leal a la República, por lo que muchos de ellos partieron al exilio y otros fueron fusilados o encarcelados.
Antes de centrarnos en las diferentes tendencias poéticas que se desarrollan en las distintas décadas, conviene referirse al poeta que se considera de transición entre el grupo del 27 y la poesía de posguerra: Miguel Hernández. En su poesía proletaria y popular utiliza la metáfora, la imagen y la comparación para tratar temas como la vida, el amor y la muerte. Destacan dentro de su producción Perito en lunas, El rayo que no cesa y Cancionero y romancero de ausencias.
Década de los cuarenta
Centrándonos en la década de los cuarenta vemos cómo la producción poética se escinde en dos vertientes: una poesía arraigada, propia del bando vencedor que aprueba la nueva realidad de España, y una poesía desarraigada, que muestra la angustia existencial ocasionada por la situación que vive el país.
Poesía arraigada
Destacan las revistas Escorial y Garcilaso. Los poetas que cultivan esta corriente muestran una visión ideal y optimista del mundo, un formalismo clasicista, con temas, métrica y formas clásicas y un deseo de orden, claridad, sencillez y armonía. Es una poesía intimista en la que destacan temas como la religión, la patria, el amor o la naturaleza. Autores representativos son Dionisio Ridruejo (Cuadernos de Rusia) y Luis Rosales (La casa encendida).
Poesía desarraigada
La poesía desarraigada nace en España en 1944 con la revista Espadaña, impulsada por Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre. Los poetas de esta tendencia muestran una visión pesimista de la vida y del mundo y utilizan un lenguaje directo con imágenes irracionales, ruptura sintáctica, exclamaciones e interrogaciones. Destacan el verso libre y el versículo. Se aprecia una religiosidad angustiada en lucha abierta con Dios. Obras y autores destacados: Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Vicente Aleixandre (Sombras del paraíso).
Otras tendencias: Postismo y Cántico
Una tercera tendencia destaca en esta década: el Postismo y el grupo Cántico, integrados por autores que no se adscribieron a ninguna de las dos corrientes anteriores. En su época no fueron suficientemente valorados; su reconocimiento se produjo a partir de los años setenta. En las revistas Postismo y La cerbatana publicaron poetas que rompieron con el formalismo y utilizaron un lenguaje vanguardista heredero del surrealismo. Entre los destacados se encuentran Carlos Edmundo de Ory y Gloria Fuertes, entre otros.
En Cántico, con poetas como Ricardo Molina o Pablo García Baena, destacan el refinamiento formal y estilístico, la experimentación métrica y temas como el placer, el amor en libertad, la belleza y el arte, con influencia del 27.
Años cincuenta
En los años cincuenta encontramos una poesía social que, al igual que en la novela, sirve como instrumento de denuncia de las injusticias sociales, la marginación y la falta de libertad. Es una poesía solidaria que busca ser útil y utiliza un lenguaje directo y sencillo. El tema de España es el fundamental, pero también aparecen otros como los problemas de la vida cotidiana, el compromiso y la guerra. Representantes de esta tendencia son Gabriel Celaya (Las cartas boca arriba), Blas de Otero (Pido la paz y la palabra) y José Hierro (Quinta del 42).
Años sesenta
Con el desarrollo y el fin del aislamiento que trajeron consigo los años sesenta, se inicia un proceso de apertura y renovación formal. Surge una poesía renovadora con influjo de la poesía social y del intimismo de Machado. A estos autores se les conoce como la «promoción de los 60»: tuvieron amistad entre ellos y poseían una sólida formación cultural. Mostraron afán por renovar el lenguaje, huyeron del estilo exaltado y prosaico, adoptaron un estilo personal que da la sensación de dialogar con el lector y cultivaron temas como la amistad, el amor, la infancia y la juventud idílicas desde perspectivas irónica, escéptica o humorística.
Este grupo estuvo constituido por autores como Ángel González (Grado elemental), Jaime Gil de Biedma (Las personas del verbo), José Ángel Valente (Poemas a Lázaro) y María Victoria Atencia (Ex libris).
Hacia finales de los años setenta: los novísimos
El proceso de renovación y la tímida apertura exterior iniciada en los sesenta fueron determinantes para que, a finales de los años setenta, surgiera un grupo reunido en torno a la antología Nueve novísimos poetas españoles (1970), denominados los «novísimos», que rompen con el realismo de posguerra. En este grupo se incluyen, entre otros, Pere Gimferrer (Arde el mar), Leopoldo María Panero (Así se fundó Carnaby Street), Antonio Carvajal (Tigres en el jardín), Manuel Vázquez Montalbán y Ana María Moix. Estos autores se inspiran en los medios de comunicación y en la cultura de masas (cine, cómic, música pop...), adoptan formas vanguardistas (collage, escritura automática...), rechazan las formas tradicionales e incorporan a sus poemas otras artes como la música o la historia, por lo que se les llama «culturalistas». Sus influencias son diversas: literatura hispanoamericana y europea, el surrealismo, el postismo, el modernismo, Cernuda y los poetas de los cincuenta. En cuanto a sus temas, destacan la exaltación de los placeres sensoriales y de la belleza, el gusto por el arte y la cultura, la historia y las preocupaciones existenciales y espirituales.
La novela desde 1939 hasta 1970
La Guerra Civil supuso, tanto para la novela como para los demás géneros, una fractura con la literatura anterior. Las nuevas condiciones políticas determinaron la producción literaria de la época.
Años cuarenta
En los años 40 muchos escritores se marcharon al exilio, donde continuaron con su labor literaria. A pesar de la singularidad de cada uno, pueden destacarse tres aspectos presentes en prácticamente todos ellos:
- El recuerdo de España y de la Guerra Civil.
- La presencia de los nuevos lugares en los que viven.
- La reflexión sobre temas que afectan a la naturaleza y existencia del hombre.
Entre los autores del exilio destacan Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español), Max Aub (cuyas obras se agrupan en El laberinto mágico), Rosa Chacel (por ejemplo, Memorias de Leticia Valle) y Francisco Ayala (con novelas como Muertes de perro).
Además de estos escritores del exilio, encontramos otro grupo que se quedó en España por afinidad con el régimen, lo que les llevó a escribir obras de exaltación patriótica y propaganda. Y, por último, en esta década hay un tercer grupo de escritores que permanecen en España sometidos a la censura del nuevo gobierno y describen la realidad de un país devastado desde dos vertientes: el tremendismo y el existencialismo.
1) Tremendismo
Esta tendencia ofrece el retrato de un mundo y de personajes que han vivido en primera persona los horrores de la guerra y que se muestran dominados por la violencia y la miseria económica y moral. Destaca la obra La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela.
2) Novela existencial
Refleja la vida cotidiana de los personajes marcada por la tristeza, la frustración y la falta de expectativas vitales. Se observa el uso de la primera persona y el subjetivismo. La novela más destacada dentro de esta tendencia es Nada de Carmen Laforet.
Años cincuenta: la novela social
En los años 50 se observa un renacer de la novela gracias a un grupo de escritores que desarrollan una narrativa diferente en temas y en formas: prevalece el compromiso social y la novela se convierte en instrumento de denuncia. Es la novela social de la década de los cincuenta, que denuncia las injusticias sociales mediante el reflejo de la realidad. La narrativa está ambientada en la ciudad, en el medio rural, en el mundo obrero y también en la vida burguesa, criticada por los autores.
Temas relevantes: lo cotidiano, la soledad, la incomunicación y la visión crítica del pensamiento y la cultura de la época. En cuanto al lenguaje, destaca la sencillez y la abundancia del diálogo. La acción suele concentrarse en pocos escenarios y en poco tiempo; se usa el personaje colectivo pero también el representativo (de un grupo o clase social). Destaca el objetivismo narrativo, que se narra mediante la «técnica de la cámara cinematográfica», por la cual solo se transmite cuanto se ve y oye.
Obras representativas de la novela social de los años 50 son Entre visillos de Carmen Martín Gaite, Los Abel de Ana María Matute, El fulgor y la sangre de Ignacio Aldecoa, Los bravos de Jesús Fernández Santos, El Camino de Miguel Delibes y La Colmena de Camilo José Cela.
Años sesenta: novela experimental
A comienzos de los años 60 muchos escritores se replantean los presupuestos ideológicos y estéticos del realismo social. Surge la novela experimental, que introduce nuevas técnicas narrativas como:
- Punto de vista múltiple.
- Narración en segunda persona.
- Uso del monólogo interior.
- Ruptura del tiempo cronológico.
- Fusión de géneros literarios.
- Límites difusos entre lo real y lo ficticio.
- Estructura externa con capítulos o secuencias.
- Técnicas de estructura interna como el contrapunto (varias historias combinadas y alternas) o la novela abierta.
- Renovación estilística.
- Protagonista en conflicto.
- Lector activo que participa en el relato.
Obras destacadas de esta tendencia son Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos, Volverás a Región de Juan Benet, Señas de identidad de Juan Goytisolo, Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé, Cinco horas con Mario de Miguel Delibes y La saga/fuga de J. B. de Gonzalo Torrente Ballester.
Años setenta
En los años 70 el fervor experimental se modera y se recuperan ciertos aspectos de la novela tradicional, especialmente la narración de historias. Se recuperan también géneros marginales (fantástico, ciencia ficción...) y predominan temas como el desencanto y las preocupaciones existenciales.
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PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué es la poesía desarraigada?
Es la corriente de los años cuarenta, impulsada por la revista Espadaña en 1944, que muestra una visión pesimista de la vida y utiliza lenguaje directo, imágenes irracionales y verso libre. Destacan Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Vicente Aleixandre (Sombras del paraíso).
¿Cuáles son las características de la novela social de los años cincuenta?
Denuncia las injusticias sociales reflejando la realidad, con lenguaje sencillo, abundante diálogo y acción concentrada en pocos escenarios. Emplea el objetivismo narrativo, que solo transmite lo que se ve y oye. Obras representativas son Entre visillos y Los Abel.
¿Quiénes son los novísimos?
Son un grupo de poetas reunidos en torno a la antología Nueve novísimos poetas españoles (1970), que rompen con el realismo de posguerra. Se inspiran en los medios de comunicación y la cultura de masas, y adoptan formas vanguardistas.
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