Poesía Española de Posguerra: Tendencias, Autores y Obras Clave

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La Poesía Española de Posguerra: Un Reflejo de la Sociedad y el Individuo

Tras finalizar la Guerra Civil en 1939, la poesía se desarrolló bajo la dictadura personalista de Francisco Franco, quien llevó a cabo una política represora con afán totalitario y continuista. El panorama creativo se vio mermado por la censura y el exilio, que no fue solo físico por parte de los que abandonaron el país, sino también interior, por miedo a las represalias.

Tendencias Poéticas Durante el Franquismo

En la poesía se cultivan diferentes tendencias:

  • Poesía arraigada: desarrollada por autores afines al bando vencedor, tales como Luis Rosales (La casa encendida) y Leopoldo Panero. Estos abordan temas humanos que evitan la realidad social a través de una estética neoclásica. Sus publicaciones se hicieron en revistas como Escorial y Garcilaso.

  • Poesía desarraigada: cultivada por autores contrarios a la dictadura, entre los que destacan Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Blas de Otero (Ángel fieramente humano). A diferencia del otro grupo, sus poemas presentan temas existencialistas como el sentido de la vida, que se abordan mediante un lenguaje expresivo, claro y comunicativo. Realizaron publicaciones en Espadaña, Proel y Corcel.

Junto con estas poesías convivieron ciertas formas minoritarias, como el Postismo y el Grupo Cántico:

  • Postismo: se formó alrededor de las revistas Postismo y La Cerbatana, y pretendía retomar las vanguardias reivindicando la imaginación. Algunos autores destacados fueron Carlos Edmundo de Ory y Gloria Fuertes.

  • Grupo Cántico: perseguía una poesía esteticista, de gran influencia grecolatina y del Siglo de Oro, con características como un lenguaje muy elaborado y neobarroco.

La Poesía del Exilio

Asimismo, durante esta etapa se escribe poesía del exilio que se caracteriza por abordar temas humanos y existenciales desde un sentimiento lejano y nostálgico. Entre los autores más sobresalientes se encuentran:

  • Emilio Prados: con un tono más intimista y angustiado, como en Memoria del olvido.

  • Manuel Altolaguirre: cuyos temas centrales son la naturaleza, el amor, la soledad y la muerte (Nube temporal).

  • León Felipe: que cultiva una poesía desgarrada y pesimista (Español del éxodo y del llanto).

La Poesía Social de los Años 50

En la década de los 50 surge una poesía social y comprometida que intenta reflejar de manera crítica la realidad de la sociedad de posguerra. La obra Antología consultada de la joven poesía española, de Francisco Ribes, abre esta etapa, en la que se abandona la individualidad para tratar la colectividad. Así, la poesía se concibe como una herramienta útil y crítica que busca, por tanto, un estilo claro, directo y comunicativo, con el afán de alcanzar al máximo número de lectores.

Dentro de esta poesía se observan tres tendencias:

  • Existencialista: se reflexiona sobre asuntos universales y filosóficos.
  • Cotidiana: presta atención a los sucesos diarios.
  • Combativa: se opone a la dictadura.

Destacaron:

  • Gabriel Celaya: reflexiona sobre temas como el poder y la necesidad de la palabra (Paz y concierto).

  • Blas de Otero: evoluciona desde la reflexión existencial (Ancia) hacia la poesía social (Pido la paz y la palabra).

  • José Hierro (Quinta del 42).

  • Gloria Fuertes (Aconsejo beber hilo).

La Generación del 50: Una Mirada Subjetiva

A mediados de los años 50 surge un grupo de poetas denominados Generación del 50 que tienen en común su visión subjetiva de la realidad y el regreso a la individualidad. A pesar de sus diferencias, comparten los siguientes rasgos:

  • Rechazo del realismo social buscando una mirada subjetiva y personal.
  • La concepción de la poesía como forma de conocimiento.
  • La búsqueda de un estilo sencillo, sobrio y cercano recurriendo a menudo al autobiografismo.
  • El interés por temas amorosos.
  • El gusto por la intertextualidad y lo metaliterario.

Cabe clasificar a sus miembros en el círculo de Barcelona y el grupo de Madrid:

  • Círculo de Barcelona: sobresalió Jaime Gil de Biedma, cuyos libros fueron agrupados en Las personas del verbo. En su obra, en la que predomina el autobiografismo, se aprecian temas como el paso del tiempo, el amor y los recuerdos.

  • Grupo de Madrid: sobresalió Ángel González, quien evoluciona desde la poesía social hacia una reflexión más personal. En sus obras (Palabra sobre palabra) trata temas como la propia esencia poética (metapoesía), el amor y el paso del tiempo. También fueron importantes en este grupo José Ángel Valente, quien evoluciona desde una poesía autobiográfica y social a una más hermética e intelectual (La memoria y los signos); y Claudio Rodríguez (Alianza y condena), quien aborda los temas de la poesía como conocimiento y la actitud vitalista.

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