Poesía Española de los 60: Evolución, Temas y Autores Clave

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La Década de los 60: Transformación de la Poesía Social

La década de los 60 marca el agotamiento de las fórmulas de la poesía social. Su fracaso como medio de transformación y el anhelo de nuevas formas literariamente más ricas y cuidadas conducen a la aparición de una línea poética en la que no desaparecen la solidaridad ni el compromiso social, pero se transforman en un compromiso ético con el ser humano.


Se abordan temas profundamente humanos como el paso del tiempo, la infancia, la amistad, el amor y la vida cotidiana, lo que más tarde dará lugar a la *poesía de la experiencia*. Se busca no solo la comunicación con los otros, sino indagar en el conocimiento de la realidad humana total a partir de la propia experiencia.


En cuanto al estilo, se aprecia una mayor variedad que en la década anterior y un mayor rigor, una exploración en la que cada poeta busca un lenguaje personal, si bien se vislumbra en todos ellos un tono cálido y cordial. En ocasiones incorporan fragmentos de canciones y de lecturas que favorecen un acercamiento más íntimo al lector.

Autores Destacados de la Generación del 60

*José Hierro*: Nació y murió en Madrid, gran parte de su vida transcurrió en Cantabria. Fue un autor reconocido por la crítica con premios como el Nacional de Literatura y las Letras, el Premio Príncipe de Asturias o el Cervantes. La obra de este poeta no es fácilmente clasificable en tendencias o escuelas concretas. En sus primeras obras como *Tierra sin nosotros* y *Alegría*, aparecen la desolación y la búsqueda frustrada de la felicidad; sin embargo, en obras como *Quinta del 42* y *Cuánto sé de mí* se acerca más a la poesía social, al abordar el sufrimiento colectivo y existencial.


La poesía en los sesenta y primero de los setenta: La generación del 50 (Ángel González, José Ángel Valente y Jaime Gil de Biezma) y los Novísimos (Pere Gimferrer y Antonio Martínez Sarrión)



Claudio Rodríguez

*Claudio Rodríguez*: Nace en Zamora y muere en Madrid. Recibió el premio nacional de poesía y el Príncipe de Asturias, y fue miembro de la RAE.
Su precoz andadura poética se inicia con *Don de la ebriedad*, libro integrado por un único poema dividido en partes y compuesto en íntima comunión con la naturaleza, en el que aparece la poesía como don y como estado de fervor o éxtasis.
Sus libros posteriores son *Conjuros*, *Alianza y condena*, y *El vuelo de la celebración*, en los que destaca su estilo sobrio y singular. Adopta una perspectiva humana debido al contacto vital con las gentes y las realidades más sencillas a partir de las cuales construye metáforas. Su último título, *Casi una leyenda*, recoge en un tono más nostálgico la preocupación por la naturaleza de la verdad y su propia obra.


Ángel González

*Ángel González*: Nace en Oviedo y muere en Madrid. Recibió el premio Príncipe de Asturias y el premio Reina Sofía y fue miembro de la RAE. Está considerado como el más social de los poetas del llamado grupo poético de los 50, si bien en su obra se aprecia un recorrido por diferentes etapas que van del pesimismo existencial a la elegía reflexiva, pasando por lo lúdico y humorístico.
El tiempo y las consecuencias de su paso son el hilo conductor de casi todos sus versos, y los tonos con los que trata el amor, la desilusión o la crítica social oscilan entre lo cordial, lo emotivo y lo irónico. Sus obras más relevantes son *Áspero mundo*, *Tratado de urbanismo*, *Sin esperanza, con convencimiento*, *Breves canciones para una biografía*, etc.


Jaime Gil de Biezma

*Jaime Gil de Biezma*: Nace y muere en Barcelona y es autor de una obra muy breve, llamada *Las personas del verbo*. Jaime aborda temas como asuntos sociales con ironía o escepticismo. Los temas íntimos serán los dominantes en su obra posterior (el erotismo, el amor, la amistad, la infancia, el desencanto o el paso del tiempo).


José Ángel Valente

*José Ángel Valente*: Nace en Orense y muere en Ginebra. Los tonos existenciales y sociales de sus primeros poemarios se van tornando más densos y complejos en *La memoria y los signos* y *El inocente*, libros en los que la poesía se convierte en un modo de conocimiento y crítica.
El hermetismo se hace aún mayor en obras como *Mandorla*, *Al dios del lugar* o *No amanece el cantor*, en las que el lenguaje se convierte en experiencia de lo inefable, en conexión con la poesía mística.

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