Poemas de Luis de Góngora: Estructura, Figuras Retóricas y Contexto Barroco

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La Más Bella Niña: Un Lamento Barroco

El poema "La más bella niña" de Luis de Góngora es un romancillo compuesto por versos hexasílabos que riman en asonante los pares, quedando sueltos los impares. Se disponen en grupos de ocho versos rematados por un estribillo que forma un pareado. Esta estructura imita las canciones tradicionales medievales al utilizar un estribillo y una estrofa típica de las historias cantadas en verso. Se trata de un poema culto, evidente en la perfección de la métrica y de la estructura interna, así como en el uso de figuras retóricas. Era habitual en el Barroco componer letrillas y romances a la manera medieval, pero con los recursos más cultos de la época.

Desarrollo del Tema

En la primera estrofa se presenta el tema: una hermosa niña que se desahoga ante su madre por su casamiento. En las siguientes, se desarrolla el tema en forma de soliloquio. La voz de la protagonista se queja de que la hayan casado tan joven y de la perspectiva de vivir sola toda la vida porque su marido se va a la guerra.

Figuras Retóricas

Las figuras más destacadas serían:

  • Elipsis del verbo: "hoy viuda y sola, ayer por casar".
  • Paralelismo: "tan corto el placer, tan largo el penar".
  • Antítesis: "placer/penar", "guerra/paz", "bien/mal", "viuda/por casar", "ayer/hoy".
  • Sinécdoque o metonimia: "sus ojos".
  • Comparación: "como un pedernal".
  • Metáforas: "me cautivasteis por me casasteis", "llaves de mi libertad" por matrimonio.

Ándeme yo Caliente y Ríase la Gente: Sátira y Hedonismo

"Ándeme yo caliente y ríase la gente" es una letrilla de Luis de Góngora, una versión satírica y burlesca del tópico del Beatus ille (versionado por Fray Luis de León en "Oda a la vida retirada"). Se sirve para ello de un motivo tradicional, del cual provienen los versos que encabezan la composición: "Ándeme yo caliente / y ríase la gente". Se trata de un desenfadado canto hedonista, en relación con los contrastes del Barroco. Frente a la reflexión pesimista sobre la vida, se presenta un vitalismo burlón, aunque también nihilista, como el que le da tono a este poema.

Góngora y la Renovación Poética

Góngora, conocido por su elaborado arte culteranista, también revitalizó la poesía tradicional. Tuvo un papel destacado en la renovación del romance que se llevó a cabo en el Barroco. También participó en la renovación del villancico y la letrilla. Góngora empezó a cultivar la letrilla en 1581 y la convirtió en un vehículo idóneo para expresar la sátira burlesca.

Elementos Tradicionales y Cultos

El poema combina elementos tradicionales y cultos para redoblar su intención burlesca. Parte de un refrán, pero a lo largo del poema la chispa humorística salta por la colisión de elementos populares y alusiones grotescas a referentes mitológicos. Se trata de un tema culto que Góngora pasa por el filtro de la poesía tradicional, resultando en una propuesta provocadora.

Estructura de la Letrilla

Esta letrilla-villancico de tono satírico sigue la estructura del villancico, una forma estrófica derivada del zéjel, inventado en el siglo X por el poeta hispanomusulmán Mucáddam ben Muafa. La estructura métrica común a todos ellos incluye un estribillo y un pie. En el pie se encuentran la mudanza, la vuelta y la repetición del propio estribillo. Estaba pensado para el canto y el baile. La diferencia entre el zéjel y el villancico radica en su diferente extensión.

Estructura del poema:

"Ándeme yo caliente y ríase la gente" (Estribillo)

  • Cuatro versos de mudanza
  • Enlace
  • Vuelta
  • Estribillo

Desarrollo Temático

Tras el estribillo inicial, el primer apartado (versos 3 a 16) presenta un desprecio burlón del poder y del lujo. El poeta desprecia el poder y prefiere una vida humilde, apegada a los placeres sencillos. En el segundo (versos 16 a 30), renuncia desdeñosamente a la ambición, el enriquecimiento o las grandes empresas en general. En el tercer apartado (versos 31 a 44), ridiculiza el amor y lo cambia por los placeres de la mesa.

Lenguaje y Estilo

La letrilla se caracteriza por su sencillez expresiva. Destaca el léxico, con palabras como "morcilla", "mantequilla", "bellotas", "castañas", etc. Es el resultado lógico de elevar a ideal de vida esa dorada mediocridad de lo cotidiano. El contraste entre los valores ideales de la sociedad y el mundo real marca todas las letrillas de Góngora, y esta es un buen ejemplo. Se emplean giros y expresiones coloquiales como "el Rey que rabió" o "muy en hora buena". Hay pocas metáforas y forman parte del aparato humorístico del poema (el pastel transformado en Tisbe, la equiparación de los enamorados a la espada). Se observa una graciosa personificación según la cual gobiernan sus días "mantequillas y pan tierno". En definitiva, domina la sencillez en relación con otras obras de Góngora.

Amarrado al Duro Banco: Un Romance de Cautiverio

"Amarrado al duro banco" de Luis de Góngora pertenece a los romances nuevos, es decir, aquellos que se compusieron a imitación de los medievales, siguiendo su métrica y su estructura dramática, pero compuestos por autores de renombre y con elementos cultos (los romances viejos pertenecen a la tradición popular de la Edad Media y son anónimos). Este romance es una tirada indefinida de versos octosílabos que riman en asonante los pares mientras quedan sueltos los impares. En su origen, los romances eran épicos, pero también acabaron tratando temas líricos.

Estructura Interna

En la estructura interna vemos una introducción en la que el narrador nos describe la situación del forzado a remar en un barco turco: es un cristiano prisionero que puede ver desde el barco en que está preso las costas españolas. A partir del noveno verso, el protagonista se queja de su triste destino y pregunta al mar de su tierra por su esposa, concluyendo con la triste sospecha de que tal vez haya muerto, aunque él sobreviva en esas condiciones tan lamentables. En la última parte del poema, vuelve la voz del narrador a situarnos en la acción: unos barcos cristianos se disponen a atacar la embarcación turca y el cómitre golpea al forzado para que reme. Hay otras versiones del romance en que continúa la historia y las quejas del forzado, con la consiguiente batalla.

Elementos Narrativos, Dramáticos y Líricos

Es típico de los romances la utilización de elementos narrativos, dramáticos (como los diálogos, en este caso un monólogo) y líricos. Las figuras retóricas más destacadas son:

  • Epíteto: "duro banco", "sagrado mar".
  • Paralelismo: "ambas manos en el remo y ambos ojos en la tierra".
  • Encabalgamiento en los primeros versos que da sensación de oleaje.
  • Invocación o apóstrofe al mar, así como la personificación de este mismo.
  • Estructura bimembre: "del remo y de la cadena", "coronadas y soberbias", "las lágrimas y suspiros", "sin libertad y sin ella".
  • Polisíndeton de "que" y "pues".
  • Exclamación.
  • Derivación: "forzado", "fuerza".

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