Platón y Aristóteles: Pensamiento Político, Ética y la Naturaleza Humana

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Platón: La Búsqueda del Gobierno Ideal y la Idea de Bien

Este texto aborda la filosofía de Platón (siglos V-IV a.C.), influyente filósofo ateniense y discípulo de Sócrates (siglo V a.C.). Nacido en Atenas en el seno de una familia noble, su pensamiento postula que ninguna forma de gobierno existente es intrínsecamente buena. Por ello, propone una forma de gobierno ideal en la que los sabios, aquellos que han alcanzado el conocimiento supremo, dirijan las polis (ciudades-estado). Además, Platón es reconocido por fundar la Academia, una de las primeras instituciones de enseñanza superior en Occidente.

La Importancia del Conocimiento en la Ética y la Política

Este fragmento destaca la importancia fundamental del conocimiento y su intrínseca relación con la ética y la política. Platón argumenta que, mediante un esfuerzo gradual y persistente, alcanzar el conocimiento de la Idea de Bien —el grado supremo del saber— nos capacitará para actuar con sabiduría, tanto en el autogobierno individual como en la dirección de la sociedad. Este saber no es meramente teórico, sino que tiene implicaciones prácticas directas en la vida moral y cívica.

La Alegoría de la Caverna: Un Camino hacia el Saber

En cuanto a sus ideas centrales, el texto comienza comparando la célebre Alegoría de la Caverna con la distinción entre el mundo sensible y el conocimiento de las Ideas. Este proceso de ascenso hacia el conocimiento se describe en varias etapas:

  1. El Mundo Sensible y los Prisioneros

    En primer lugar, Platón afirma que el mundo sensible, aquel que percibimos a través de nuestros sentidos, es el lugar donde se sitúan los prisioneros. Las sombras que estos ven son el equivalente a las apariencias que nos engañan, y lo que las origina es comparable al sol que ilumina las cosas en nuestro mundo, permitiéndonos verlas, pero no comprender su verdadera esencia.

  2. El Esforzado Ascenso

    En segundo lugar, se describe el arduo ascenso del prisionero fuera de la caverna, donde inicialmente solo ve sombras y reflejos. Este trayecto simboliza el difícil camino que debemos recorrer para trascender las apariencias y aproximarnos al conocimiento de las Ideas, un proceso que requiere esfuerzo y superación de la ignorancia.

  3. La Contemplación de la Idea de Bien

    Finalmente, hacia el culmen de este recorrido del conocimiento, se contempla la Idea de Bien. Esta es la causa de lo justo y lo bello, y en el mundo inteligible, produce la inteligibilidad (la verdad) y la inteligencia misma. Al alcanzar esta Idea suprema, el individuo adquiere la capacidad de obrar con sabiduría tanto en el ámbito de la ética personal como en el de la política social, logrando la verdadera virtud y justicia.

Aristóteles: El Ser Humano como Animal Político y el Poder del Logos

Aristóteles (siglo IV a.C.) ingresó en la Academia de Platón, convirtiéndose en uno de sus discípulos más destacados, aunque posteriormente desarrolló su propia filosofía. Fundó el Liceo, donde se estableció una de las primeras y más importantes bibliotecas, recopilando obras sobre los más diversos temas. Retomó el estudio de la naturaleza iniciado por los primeros pensadores presocráticos. Finalmente, falleció a finales del siglo IV a.C. a causa de una infección. Sus escritos pueden dividirse en dos grupos: exotéricos (destinados al público general) y esotéricos (apuntes y tratados para sus alumnos).

La Sociabilidad Natural del Ser Humano

Este fragmento aborda la concepción aristotélica del ser humano como un animal social por naturaleza, una característica que lo diferencia fundamentalmente de otras especies por el logos (λóγος), término que engloba tanto la razón como el lenguaje. Aristóteles menciona que las razones de esta "sociabilidad natural" del ser humano se fundamentan en que el lenguaje es algo definitorio y esencial de su ser, lo que le permite distinguir lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo útil y lo perjudicial.

Logos vs. Phonē: La Distinción Clave

Al final del texto, Aristóteles subraya que esta capacidad de razonamiento y lenguaje es lo que nos distingue de los animales. Mientras que los animales poseen phonē (φωνή), es decir, voz, lo que les permite manifestar sensaciones como el dolor o el placer, carecen de la facultad de razonar y articular conceptos morales o éticos. Los animales solo son capaces de manifestar sensaciones, no de discernir entre el bien y el mal.

Aristóteles parte de una definición categórica, considerando al ser humano como un ser naturalmente social. Seguidamente, explica las razones de esta afirmación, destacando que, a través de la palabra, el ser humano es capaz de distinguir lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. Después de establecer esta distinción, Aristóteles concluye que la base de la sociedad y la vida en la polis es precisamente la capacidad que nos proporciona el lenguaje. En este sentido, Aristóteles afirma que el ser humano es un animal político por naturaleza y que la polis es anterior al individuo, ya que es en la comunidad donde el ser humano puede alcanzar su pleno desarrollo y vivir bien.

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