Platón: El Alma, la Justicia y la Sociedad Perfecta
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La Justicia y el Alma en Platón
En este mito se explica la cuestión de la supervivencia del alma después de la muerte y, muy importante, las diferencias entre llevar una vida justa o injusta. Platón se plantea la pregunta: ¿Es mejor sufrir una injusticia que cometerla? Es preferible sufrirla, ya que cometer una injusticia daña el alma. Platón entiende que, a simple vista, una vida justa no es deseable, pues no nos reporta los beneficios que, según aquellos que solo se guían por la opinión, detentan el poder absoluto. Platón dirá que la vida justa ofrece el camino hacia el conocimiento y hacia el bien.
El Mito de Er y la Reencarnación del Alma
Dependiendo de cómo se ha vivido, el alma se reencarnará en un cuerpo u otro. Platón lo explica a través del Mito de Er. A continuación, se presentan los diferentes tipos de personas en los que el alma puede reencarnarse, ordenados de peor a mejor:
- Un tirano: Un gobernante despótico, dictador.
- Un sofista.
- Un obrero o un labrador.
- Los poetas o artistas.
- Los adivinos.
- Un atleta o un médico.
- Político o buen comerciante.
- Rey justo o guerrero.
- Sabio o filósofo.
Cuando un alma ha vivido tres vidas como sabia, esta se escapa por un orificio y, ya purificada, no vuelve a reencarnarse.
Ética y Política Platónica
En su obra La República, Platón nos explica lo que se conoce como el Mito de Giges. Giges es un pastor que posee un anillo con la propiedad de la invisibilidad. Platón nos pregunta: ¿Qué harías tú si tuvieras este anillo y pudieras ser invisible? Platón sugiere que, aun siendo invisible, actuarías de la misma manera que si fueras visible. Platón sostiene que poseemos un tipo de alma y un conocimiento específicos que nos permiten vivir en la polis y aspirar a la justicia. ¿A qué ética se puede vincular? Esta visión vincula ética, antropología, cosmología y teoría del conocimiento.
El objetivo de Platón es formar filósofos justos que puedan llegar a ser gobernantes justos. Por lo tanto, según él, debemos implantar la justicia tanto en la vida pública como en la vida privada, y es crucial recordar que, para Platón, ética y política son inseparables. Esto se debe a que no se puede concebir el bien o la felicidad de los individuos al margen del bien o de la justicia de la polis.
En la antigua Grecia, ética y política estaban intrínsecamente unidas.
La teoría política platónica, que explicaremos a continuación, guarda una estrecha relación con la concepción del alma y la justicia previamente expuesta. Solo aquel que haya podido ver el Mundo de las Ideas y, particularmente, el que haya contemplado la Idea del Bien, es decir, solo quien posea el verdadero saber, podrá aplicarlo al orden político y gobernar con justicia. Por lo tanto, su propuesta política consiste en gobernar las polis o ciudades-estado, encargando el gobierno no al más popular, sino al más sabio.
Las Clases Sociales en la Polis Ideal
Cuando Platón diseña el Estado ideal o perfecto, tiene en cuenta la distinción que había establecido para el alma humana. En la ciudad ideal, Platón distingue tres clases sociales:
Los Artesanos
Su función principal es generar y proveer los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de la ciudad. Son la única clase que conserva la propiedad privada y la familia, y, por ende, la única que puede poseer riquezas. Su virtud característica es la moderación (asociada a la parte concupiscible del alma, ubicada en el bajo vientre).
Los Guardianes o Guerreros
Su función es defender la ciudad de invasiones externas y de conflictos internos. De entre los mejores guerreros surgirán los gobernantes. Los guardianes no pueden poseer riquezas, ya que, al ser una clase social dedicada al bien común, la posesión de bienes podría pervertirlos y llevarlos a actuar por interés propio. Tampoco pueden tener familia propia; viven en comunidad y comparten mujeres y hombres. (Crítica al intelectualismo moral: Si Platón afirma que quien conoce el bien actúa bien, ¿por qué sugiere que los guardianes podrían corromperse si tuvieran familia?) Su virtud es la fortaleza (asociada a la parte irascible del alma, ubicada en el corazón).