La Pintura en el Renacimiento Español: Estilo y Evolución de El Greco

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La Pintura en el Renacimiento Español

Durante el Renacimiento en España, la producción pictórica estuvo marcada por el uso predominante del óleo. Los colores y los sombreados se administraban en gamas tonales, siguiendo las enseñanzas italianas. Para acentuar este estilo, era frecuente añadir elementos importados directamente de Italia, como los adornos a candelieri.

Artistas destacados: El Greco

El pintor más genial del momento fue Domenicos Theotocopoulos, conocido como El Greco. Su obra se caracteriza por:

  • Figuras alargadas y sinuosas.
  • Imágenes dramáticas.
  • Uso magistral de la luz y el color.
  • Espacio antinatural y sin perspectiva, plenamente manierista.

Fue el primer paladín de la Contrarreforma, destacando en obras como: Los mercaderes expulsados del templo, El martirio de san Mauricio, El caballero de la mano en el pecho, El entierro del conde de Orgaz y Pentecostés, entre otras.

El estilo manierista y la figura serpentinata

El tratamiento de sus figuras evolucionó hacia posturas retorcidas y complejas, lo que se conoce como figura serpentinata. Los pintores manieristas denominaban a esto furia de la figura, considerando que la forma ondulante de la llama del fuego era la más apropiada para representar la belleza. El propio artista defendía que las proporciones alargadas eran más bellas que las de tamaño natural.

Tratamiento del espacio y síntesis artística

Otra característica distintiva es la ausencia de naturaleza muerta. Su tratamiento del espacio pictórico evita la ilusión de profundidad; habitualmente, desarrollaba sus asuntos en espacios indefinidos, aislados por cortinas de nubes. Sus grandes figuras se concentran en un espacio reducido próximo al plano del cuadro, a menudo apiñadas y superpuestas.

El arte de El Greco es una síntesis entre Venecia y Roma, entre el color y el dibujo, y entre el naturalismo y la abstracción. Logró un estilo propio que fusionaba las técnicas venecianas con el pensamiento manierista.

Evolución en Toledo

En los treinta y siete años que El Greco vivió en Toledo, su estilo se transformó profundamente. Pasó de un estilo italianizante en 1577 a uno muy dramático y original hacia 1600, intensificando elementos artificiales e irreales: cabezas pequeñas sobre cuerpos cada vez más largos, una luz estridente que blanquea los colores de los ropajes y una concepción espacial única.

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