La Pintura del Cinquecento: Del Renacimiento Pleno al Manierismo en Italia y España
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Pintura del Cinquecento
El Renacimiento Pleno
El Renacimiento Pleno presenta las siguientes características:
- Relevancia del dibujo, que mejora notablemente y se vuelve más natural, dejando atrás cierta rigidez del período anterior.
- Las figuras se integran con el entorno.
- Las composiciones son equilibradas y se observa una simetría.
- Existe una preocupación por el tema a representar, así como por la anatomía de los personajes.
- La perspectiva es la gran innovación del período.
- Preponderancia de la pintura al fresco.
El Manierismo
A partir de los años 20 del siglo XVI, se desarrolló el Manierismo, que trae consigo la ruptura con las formas clásicas: alteración de las proporciones y la perspectiva, composiciones desequilibradas o recargadas, y recursos efectistas como escorzos y luces tratadas de forma antinaturalista. Sus principales características son las siguientes:
- Predominio del color sobre el dibujo.
- Representación del lujo, la riqueza y temas en los que sea posible plasmar sensualidad.
- Gran importancia del paisaje, que no queda reducido a un simple fondo.
- Abundancia de temas profanos, a veces incluso en representaciones religiosas.
- La técnica al óleo, proveniente de los Países Bajos, se va imponiendo poco a poco.
Artistas destacados del Cinquecento Italiano
Maestros del Renacimiento Pleno
- Leonardo da Vinci: Su principal aportación a la pintura es la técnica del sfumato. Obras destacadas: La Virgen de las rocas, La última cena y La Gioconda.
- Miguel Ángel (1475-1564): En su Tondo Doni sigue una composición piramidal para representar a la Sagrada Familia. Sus pinturas más importantes las realizó en una época en la que su estilo se adentraba en el Manierismo. Destacan la Bóveda de la Capilla Sixtina, donde representó escenas del Antiguo Testamento, y el Juicio Final en la misma capilla. En esta última obra, sobre un fondo azul, representa en torno a un Cristo Juez desnudo, de anatomía rotunda, la terribilitá plasmada en el rostro.
- Rafael Sanzio: Autor de obras como La Virgen del jilguero, la Madonna Sixtina o la Madonna del gran duque.
Maestros del Manierismo
- Giorgione: Convirtió por primera vez al paisaje en un protagonista principal de sus obras, como en La tempestad. Destaca también su Venus dormida, tanto en temática como en el uso del color.
- Tiziano: Destacó en el retrato con obras como Carlos V en la batalla de Mühlberg y la Venus de Urbino.
- Tintoretto: Desarrolló un estilo personal y dramático, alejado de los anteriores. Ejemplos de su obra son Traslación del cuerpo de san Marcos y San Marcos liberando a un esclavo.
La pintura renacentista en España
La pintura renacentista española se desarrolla a lo largo del siglo XVI, y en ella podemos encontrar dos tendencias principales:
Pintura devocional
De tema religioso, su principal centro fue Valencia, con artistas como Juan de Juanes (La Última Cena) y Luis de Morales, apodado “El divino” (Virgen con el Niño). También destaca Pedro Berruguete (Auto de fe).
Pintura de corte
Desarrollada en el entorno de Felipe II, es una pintura realista, detallista y de fondos sencillos y, a menudo, planos, pues se centra en el retrato. Destacan artistas como Alonso Sánchez Coello (Retrato de la infanta Isabel Clara Eugenia) y Sofonisba Anguissola (Retrato de Felipe II).
El Greco: una figura singular
Sin embargo, la figura de mayor relevancia en la pintura renacentista española es Doménikos Theotokópoulos, llamado popularmente el Greco.
Pintor de origen cretense, su primera etapa se desarrolló en su isla natal como pintor de iconos. Posteriormente, se trasladó a Venecia, donde aprendió la aplicación del color de los maestros venecianos, sobre todo de Tintoretto. Más tarde, tuvo una estancia en Roma, durante la cual estudió la pintura de Miguel Ángel.
Se trasladó a España con la pretensión de convertirse en uno de los artistas del círculo de El Escorial. De esta época son La Santa Liga o Adoración del nombre de Jesús y El martirio de san Mauricio y la legión tebana.
Tras ser rechazado por Felipe II, se trasladó a Toledo, donde desarrolló la mayor parte de su obra, con piezas maestras como El entierro del señor de Orgaz, El caballero de la mano en el pecho o La adoración de los pastores.
El Greco desarrolló un estilo plenamente manierista, caracterizado por:
- Figuras alargadas y estilizadas, que les confieren un tono místico.
- División de muchas de sus obras en dos registros: uno celeste y otro terrenal.
- Fondos sin perspectiva tradicional, marcados por luces fantasmales y cielos de tormenta.
- Aplicación del color, heredado de Tintoretto, en pinceladas muy sueltas y vibrantes.
Al final de su vida, estos rasgos se acentuaron, como sucede en su Vista de Toledo, considerado el primer paisaje independiente de la pintura española.