Perspectivas sobre la muerte, la resurrección y la vida eterna

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Respuestas tras la muerte

Existen diversas respuestas y perspectivas sobre lo que ocurre tras la muerte. A continuación se presentan las principales posturas.

Principales posturas

  • Los que piensan que la muerte es el final: Para ellos la muerte es la aniquilación del ser humano. La vida, en el fondo, es únicamente biológica y tras la biología solo hay materia. Decir que solo somos materia es decir que somos órganos que funcionan. Según esta postura, el espíritu humano es exclusivamente energía que se desprende de nuestra materialidad y, con la muerte, termina todo.
  • Los que creen que solo el espíritu sobrevive a la materia: Creen que el ser humano no solo es materia, sino sobre todo espíritu. Cuando muere, le sobrevive el principio espiritual. Más allá del cuerpo queda el espíritu. Todos los espíritus forman parte del gran Espíritu, ya que, en el fondo, todos somos un mismo espíritu.
  • Los que creen posible otra vida en este mundo: Sostienen que, normalmente, una sola vida no es suficiente para la realización espiritual, y que es necesario realizar un itinerario de reencarnaciones por medio de las cuales el alma se va purificando.
  • Los que creen en un destino de salvación o de perdición: Para algunos creyentes, cada persona ya está salvada o condenada desde su mismo nacimiento; esta determinación inicial marcaría un destino irreversible. Para otros, la salvación o la perdición depende de la elección personal respecto de una determinada doctrina.
  • Los que aguardan una muerte cósmica: Quienes sostienen esta visión pueden inclinarse por la idea de un colapso del universo o por la destrucción provocada por las propias decisiones humanas.

Reencarnación

Reencarnación: es la creencia según la cual, al morir un ser humano, su alma se separa del cuerpo y, después de algún tiempo, toma otro cuerpo diferente para volver a nacer en la Tierra. Por lo tanto, las personas pasarían por muchas vidas en este mundo.

Resurrección

Resurrección: la esperanza no se vincula únicamente a lo espiritual, sino que afecta a toda nuestra realidad personal. El destino es comunión de personas como participación en el misterio de comunión que es Dios. Lo personal no desaparece sino que se transforma; la historia vivida y nuestro mundo tienen que ver con el final que nos aguarda en Dios. El Dios creador salvará toda su creación y la resurrección de Cristo ha sido la primicia de este destino compartido.

Muerte y resurrección de Jesús

La muerte

La muerte de Jesús es una muerte por amor, al igual que su vida había sido una vida de amor. Cuando contemplamos la cruz, estamos ante un espectáculo de horror pero también ante una muestra de su amor. Entregó su vida por el ser humano para darnos la vida. Su muerte nos redime y nos salva.

Tras la muerte

Tras su muerte, resucitó al tercer día; fue el triunfo definitivo sobre el mal y la muerte. Los apóstoles se aparecieron al tercer día y afirmaron que Jesús había resucitado, que lo habían visto vivo. Fue una afirmación firme e insistente, sin miedo y con riesgo de su propia vida.

La resurrección

La resurrección confirmó a los discípulos que su maestro había estado en lo cierto en sus hechos y en su predicación. Les reafirmó en la convicción de que Jesús era Hijo de Dios, el único Salvador, y que había cumplido la voluntad del Padre.

Definiciones

Cielo

Cielo: no se refiere a un lugar, sino a un estado. La fe cristiana también lo ha llamado vida eterna, bienaventuranza, visión de Dios, Reino de Dios, gloria… Es gozar de la presencia de Dios con toda la humanidad y con toda la creación. Es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del ser humano.

Purgatorio

Purgatorio: no indica un lugar sino una condición de vida. Es una purificación final para los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero que no están perfectamente purificados. Tiene por una parte una dimensión de gozo, porque la visión de Dios impulsa la realización de todo ser humano; pero también tiene una dimensión de dolor al reconocer, ante el amor de Dios, la limitación y el pecado de nuestra vida.

Infierno

Infierno: es ese estado de separación definitiva de Dios y de los otros, motivado por la propia negativa a acoger la oferta de la misericordia de Dios y la exigencia del amor a los hermanos. Ante esta posibilidad, los seres humanos reconocemos la importancia de tomarnos la vida en serio, siendo responsables de nuestra libertad y de nuestros hermanos.

La vida eterna

La vida eterna: es la vida con Dios después de la muerte. Solo entonces reinarán los justos con Cristo para siempre, glorificados en el cuerpo y en el alma, y Dios lo será todo en ellos. No se trata de un final, sino de un paso a otra vida diferente y nueva.

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