Periodo Republicano en España: Transformaciones Sociales y Crisis Política (1931-1936)

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La Segunda República Española: Reformas, Conflictos y el Camino a la Guerra Civil

El Bienio Reformista (1931-1933): La Búsqueda de la Modernización

Durante los primeros dos años de la Segunda República, conocidos como el Bienio Reformista (1931-1933), el gobierno buscó una profunda transformación económica, social y política de España. Las principales medidas adoptadas fueron:

  1. Reforma Agraria: Impulsada por Largo Caballero, esta reforma intentó corregir los abusos de los propietarios agrícolas y creó el Instituto de Reforma Agraria, destinado a expropiar tierras de la alta nobleza.
  2. Separación Iglesia-Estado: Se decretó la separación de la Iglesia y el Estado, lo que incluyó la disolución de órdenes religiosas como la de los jesuitas (cuyas propiedades fueron confiscadas). Además, se les prohibió ejercer el comercio o la enseñanza, y se les obligó a pagar impuestos.
  3. Reforma Militar: Se abordó la excesiva estructura del ejército, reduciendo las regiones militares a la mitad y revisando la política de ascensos por méritos de campaña.
  4. Autonomía Regional: Se promulgó el Estatuto de Autonomía de Cataluña.

Para la aplicación de estas reformas, surgieron serios obstáculos por parte de las fuerzas conservadoras y del ejército. Los grupos de derecha decidieron formar la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), bajo el liderazgo de José María Gil Robles, mientras cobraban fuerza partidos de corte fascista como la Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera.

El Bienio Derechista (1933-1936): Reacción y Descontento

Los partidos de derecha aprovecharon el descontento hacia las reformas del gobierno de Manuel Azaña y obtuvieron la mayoría en las elecciones generales de noviembre de 1933, en las que, por primera vez, votaron las mujeres. La CEDA, bajo el liderazgo de José María Gil Robles, se convirtió en la fuerza política dominante, y el gobierno fue liderado por Alejandro Lerroux, dando inicio al llamado Bienio Derechista (1933-1936).

Durante este periodo, el gobierno tampoco logró resolver los problemas estructurales del país. A esto se sumaban el creciente desempleo y la amenaza del fascismo, aumentada a raíz de la fusión de la FE (Falange Española) y las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista). Esta situación de tensión social y política dio origen a una insurrección obrera que estalló en Asturias. Mientras tanto, en Barcelona, hubo un movimiento separatista que proclamaba el Estado Catalán.

El gobierno dominó rápidamente ambos movimientos con la ayuda de tropas venidas desde África. Después de la Revolución de Octubre, el número de ministros de la CEDA se elevó a cinco, entre los cuales se encontraba Gil Robles como ministro de Defensa, quien a su vez nombró jefe del Estado Mayor al general Francisco Franco.

Pero el gobierno de Lerroux se fue debilitando, convirtiéndose en una administración de tendencia más centrista, y en febrero de 1936 se convocaron nuevas elecciones.

El Frente Popular (1936): Polarización y el Camino a la Guerra Civil

Los grupos y partidos de izquierda (republicanos, socialistas y comunistas) se integraron en un bloque denominado Frente Popular. A esta organización se unieron otros grupos como la UGT, la CNT, el POUM y Esquerra Republicana de Cataluña. El Frente Popular obtuvo la mayoría y ganó las elecciones. Manuel Azaña ocupó la presidencia.

Por otro lado, la coalición de derechas la formaron el Bloque Nacional (de tendencia monárquica) y la CEDA. El nuevo gobierno se encontraba en una situación difícil debido a la crisis económica mundial y al gran número de huelgas en todos los sectores. Aun así, se declaró una amplia amnistía y se restablecieron el Estatuto catalán y el Parlament.

El gobierno del Frente Popular enfrentó numerosos desafíos y pronto surgió una conspiración militar que buscaba terminar con la República. La operación fue dirigida por el general Emilio Mola, pero todo se precipitó cuando, a manos de la extrema derecha, se asesinó a un oficial socialista y, como respuesta, se acabó con la vida de José Calvo Sotelo, líder del Bloque Nacional. Ante esta escalada de violencia, Francisco Franco decidió participar en el conflicto, y la Guerra Civil Española se desencadenó el 17 de julio de 1936.

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