La Performatividad del Género: Conceptos Clave de Sexo e Identidad según Judith Butler
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Introducción a los conceptos de sexo y género en Butler
Define las diferencias entre “sexo y género” según Judith Butler.
La autora desarrolla los conceptos de sexo y género durante el primer capítulo de su obra.
El Género como Performance y Construcción Social
El género se puede entender como una performance (o actuación) en cuanto actuamos y tomamos un rol para presentar al mundo el género que queremos mostrar o se nos exige. Cuando se dice que el género es performativo, esto implica consecuencias. Es decir, actuamos cotidianamente de una manera que se identifica como femenina o masculina dentro del sistema binario de género que rige la sociedad hoy en día. Nadie nace con un género, sino que, basándose en *Simone de Beauvoir*, se llega a él.
Estamos condicionados por la opinión y las críticas de otros, siendo el género una construcción social represiva basada en la normativa según la raza, la religión, la clase, el movimiento histórico... Este binarismo hombre-mujer no admite que existan otros géneros "incoherentes" y discontinuos. El cuerpo determina que sean concebibles como posibilidad. Es más, aunque los sexos aparecen nítidamente binarios, los géneros no tienen por qué serlo.
Crítica al Binarismo y la Representación Política
El concepto de género se ha ido formando a lo largo de la historia, empleándose para dividir a las personas entre las que merecen representación política y las que no, porque la representación exige un sujeto previo, y la mujer no era considerada como tal. El sujeto se forma en el seno del sistema que decide emanciparlo, lo cual resulta problemático en términos representativos.
La crítica feminista debería entender cómo las mismas estructuras del poder que buscan la emancipación restringen a las mujeres el sujeto del feminismo, aun siendo “mujer” un constructo social. Butler duda de que el discurso científico que asegura ese sexo biológico no tenga influencias sociales para argumentar que haya atributos corporales femeninos o masculinos. Sin embargo, este afán de corporalidad deja a la vista que no es incompatible que esta res extensa no pueda corresponderse con la res cogitans, donde residiría el género.
El Patriarcado Universal y la Identidad Fragmentada
Así, afirma que la idea del patriarcado universal, que algunos feministas defienden, solo destruye al movimiento por recurrir al constructo binarista. La oposición femenina/masculina descontextualiza y separa analítica y políticamente:
- Etnias
- Religión
- Condición política y judicial
- Relaciones de poder que constituyen la identidad
Esta separación se da de forma abrupta, desvirtuando el propio concepto de “identidad”. Lejos de lograr mayor universalidad y unidad dentro del movimiento, hay mujeres contra el propio movimiento al no quedar fijados los límites de la identidad.
Sexo, Género y la Reconstrucción Feminista
El feminismo debería reconstruirse considerando el género y la identidad como construcciones variables por normatividad y metodología. Quizá, se aventura la autora, “la representación tendrá sentido para el feminismo solo cuando el sujeto de las mujeres no se dé por sentado en ningún aspecto”.
El género se construye a nivel de reconocimiento jurídico y social. No es resultado casual del sexo ni tan fijo como este. Por consiguiente, no es correcto decir que el género es la cultura, y el sexo la biología.
La distinción entre sexo y género y la teorización por separado supone que hombre y masculino sean aplicables a cuerpos de hombres y de mujeres, igual que con los conceptos de mujer y femenino. La naturaleza sexual se explica en un contexto prediscursivo heterosexual (antecedentes que han condicionado el pensamiento y han construido el rol que aceptamos "performar"). La biología ha ligado el sexo y el género, la práctica sexual (reproducción) y el deseo sexual.