El Pensamiento Político de Platón y la Figura del Rey Filósofo
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La sabiduría política del Rey filósofo en Platón
Platón nació hacia el año 428 a. C. en Atenas, en el seno de una familia aristocrática. Con el fin de prepararse para el objetivo de su vida, la actividad política, comenzó sus contactos con Sócrates, del que fue discípulo.
Platón fundó la Academia, una escuela que se convertiría en centro de la vida intelectual durante muchos siglos y que gozaría de una gran libertad intelectual.
El pensamiento del ateniense abarca numerosas materias; no obstante, trataré los dos puntos más importantes para nuestra situación: su visión antropológica y su visión política.
Visión Antropológica
Platón se sirve del “Mito del carro alado” para explicar su visión del alma. Para él, el alma es una entidad dinámica que integra tres partes:
- La racional o intelectiva.
- La irascible.
- La concupiscible.
El griego habla de tres virtudes que se corresponden con las tres partes del alma: la sabiduría, la fortaleza y la templanza.
Si hay armonía entre las partes del alma, hay justicia.
Por otra parte, es interesante destacar el dualismo alma y cuerpo que defiende Platón, para quien alma y cuerpo son dos entidades totalmente distinguibles y desiguales. El cuerpo es físico y mortal, sensible e imperfecto, materia caduca y despreciable. El alma, por otro lado, es inmortal; es inteligible y perfecta.
Es precisamente este dualismo y el noble origen del alma lo que hace posible el conocimiento de las ideas. Las ideas abstractas e inmateriales son alcanzables porque el alma forma parte de este mundo perfecto del que, solo temporalmente, ha sido expulsada.
Visión Política (expuesta en La República)
Su teoría política es una consecuencia de su visión idealista del conocimiento (según K. Popper). El Estado que diseña Platón es un Estado ideal; propone un modelo que debe seguirse si se pretende conseguir el bien, la justicia de la sociedad y la felicidad de sus miembros.
El pensador cree que en una polis perfecta debe haber comunidad de bienes e igualdad entre hombres y mujeres. Defiende, además, la conveniencia de tres clases sociales:
- Artesanos: Caracterizados por la templanza, no intervienen en la actividad política y deben proporcionar los recursos indispensables para satisfacer las necesidades básicas de la población.
- Guerreros: Caracterizados por su fortaleza, deben proteger la ciudad.
- Gobernantes: Caracterizados por su sabiduría, serán los únicos que ejerzan la actividad política y estarán compuestos por gobernantes-filósofos que han accedido al conocimiento y contemplación de las ideas.
Por lo tanto, en la polis hay justicia cuando cada una de las clases realiza lo que le corresponde en función de su propia naturaleza. Solo entonces habrá orden y armonía.
La Educación y el Estado Justo
Para conseguir un Estado justo es necesario que la clase gobernante dirija su poder sabiamente; para ello han de estar bien instruidos. Platón no se olvida de esto y defiende una educación, bastante selectiva, con el fin de fomentar una sociedad mejor. Detalla cómo ha de ser la educación de gobernantes y guardianes, pero se desentiende del resto.
Degeneración del Estado y las Leyes
Este pensador también dedica tiempo a reflexionar en qué puede degenerar su Estado ideal aristocrático, apareciendo formas de gobierno como la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía (la peor de todas).
Por último, hay que destacar que Platón también reflexiona acerca de las leyes, que son un instrumento para alcanzar y perseguir el bien común. Todo esto lo trata en la última de sus obras: Leyes, muriendo durante su elaboración.