Pensamiento de Descartes: Método, Metafísica y la Búsqueda de la Certeza

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Desarrollo del Pensamiento Cartesiano: Un Proyecto Unificado

En el pensamiento de Descartes, no se observa una evolución en el sentido tradicional, sino más bien un esfuerzo constante por desarrollar una idea central y completar un proyecto intelectual ambicioso.

El proyecto cartesiano se propone la unificación de todas las ciencias en una sola. Esta unificación se fundamenta en las siguientes premisas:

  • Unidad de la Sabiduría Humana: Todas las ciencias son manifestaciones de la sabiduría humana, la cual permanece una y la misma, independientemente de los objetos a los que se aplique.
  • Método Universal: Existe un método universal y único, aplicable a todas las ciencias. Descartes adoptará un método de inspiración matemática.
  • Unidad Orgánica de las Ciencias: Aunque existan ciencias distintas, todas forman una unidad orgánica e interconectada.

Este proyecto de unificación implica:

  • La formulación de un método preciso.
  • El establecimiento de normas provisionales para la moral (la moral definitiva solo se puede construir al final del proceso). Estas normas incluyen:
    • Evitar la indecisión, siguiendo lo más probable (firmeza y coherencia en las decisiones).
    • Aceptar el orden del mundo y la fortuna, sin privilegiar los deseos personales.
    • Revisar todas las ocupaciones posibles para elegir la mejor.
  • El desarrollo de las diversas ciencias: metafísica (que contiene los principios del conocimiento), física (que examina la composición del universo en su conjunto) y, finalmente, las demás ciencias.

Es crucial destacar que la metafísica se incluye entre las ciencias y que sus principios fundamentales determinarán todos los desarrollos científicos de Descartes. La física, por lo tanto, no será exclusivamente científica, sino que se basará en presupuestos metafísicos.

El Método Cartesiano: Evidencia, Análisis, Síntesis y Enumeración

El método cartesiano ofrece la ventaja de evitar el error y aumentar el conocimiento, ya que se trata de un método para el descubrimiento de verdades. Las reglas del método, tal como se formulan en el Discurso del Método, son:

  1. Evidencia: No admitir jamás como cierta ninguna cosa sin conocer con evidencia que lo es, evitando la precipitación y la prevención (no aceptar juicios sin fundamento).
  2. Análisis: Dividir cada una de las dificultades que se examinan en tantas partes como sea posible y necesario para resolverlas mejor.
  3. Síntesis: Conducir por orden los pensamientos, comenzando por los objetos más simples y fáciles de conocer, hasta llegar al conocimiento de los más compuestos.
  4. Enumeración: Hacer enumeraciones completas y revisiones generales para asegurarse de no omitir nada.

En las Reglas para la Dirección del Espíritu, el método se desarrolla de manera más extensa que en el Discurso.

La evidencia (primera regla) se refiere a la claridad y distinción con la que la mente percibe una idea como verdadera, de tal modo que no puede dudar de su certeza. Este es el criterio de certeza para Descartes. La verdad se entiende como la adecuación de la mente consigo misma; el ámbito de la verdad se reduce a la mente.

El procedimiento para encontrar verdades (segunda regla) implica analizar el fenómeno hasta encontrar sus elementos más simples, los cuales pueden ser intuidos mediante ideas claras y distintas, que son ideas innatas (como la extensión, el pensamiento, etc.).

La tercera regla establece que, una vez en posesión de las primeras verdades, se deben enlazar mediante un proceso ordenado de deducción, encadenándolas unas con otras para lograr una síntesis.

La cuarta regla expresa la necesidad de realizar frecuentes comprobaciones y revisiones de los procesos de análisis y síntesis, para asegurar que nada falte y para obtener una visión conjunta en la que sea evidente cómo unas cosas derivan de otras de manera inmediata.

Operaciones Intelectuales: Intuición y Deducción

El método cartesiano implica dos operaciones intelectuales fundamentales: la intuición (primera y segunda regla) y la deducción (tercera y cuarta regla). La deducción se basa en la intuición de verdades, y se trata de una deducción de tipo matemático. Este método es similar al método deductivo geométrico de Euclides.

La intuición de verdades implica que el método de Descartes es un método de descubrimiento. Se diferencia claramente del silogismo aristotélico (un método deductivo que no implica la intervención de la intuición, sino que solo explica y relaciona lo ya conocido). Descartes adopta el método matemático porque Galileo ya utilizaba el método hipotético-deductivo en la ciencia. Descartes toma de este método los aspectos matemáticos y descarta los empíricos.

La Metafísica Cartesiana: Unificación del Conocimiento y la Sustancia

Para lograr la unificación de las ciencias, es necesario aplicar el método a la metafísica. El primer paso es establecer una primera verdad absolutamente evidente, a partir de la cual se deducirán todas las demás, construyendo un sistema deductivo de explicación de la realidad. Este sistema se basa en la idea de sustancia.

La Duda Metódica: El Camino Hacia la Certeza

Descartes entiende la verdad como certeza, como la imposibilidad absoluta de dudar por parte de cualquier sujeto que conoce. Para encontrar algo cierto e indudable, el mejor camino es dudar de todo (duda universal) hasta encontrar alguna verdad que resista, por su evidencia, a la duda. La duda constituye el momento de análisis (segunda regla) y es un camino metódico para encontrar la verdad.

Descartes duda de las representaciones basadas en los sentidos porque la percepción sensorial es frecuentemente engañosa.

El Cogito: Primera Verdad y Criterio de Certeza

Solo hay un caso indudable: que todo lo que pienso puede ser falso, pero no puedo dudar de que yo pienso, y esto es indudable. Esta verdad es segura y cierta: mi ser consiste en el pensamiento, el pensamiento existe y cualquier sujeto piensa. Así, Descartes formula el famoso "Cogito, ergo sum" (Pienso, luego existo).

La existencia del pensamiento (del sujeto pensante) es la primera verdad del método. Al ejercer el análisis, la duda de esta verdad, Descartes crea un prototipo de toda verdad absolutamente cierta y la convierte en el criterio de certeza. Analizando la forma del cogito, encuentra que es verdadera porque se impone a nuestra mente con claridad y distinción. Esta es la norma y el criterio para encontrar otras verdades.

Es importante aclarar que el "luego" en "pienso, luego existo" no indica una deducción. No se deduce el ser o la existencia del pensamiento. El cogito no es la conclusión de un silogismo, sino que expresa una intuición, una evidencia inmediata, una idea clara y distinta. La fórmula expresa la intuición intelectual de que mi existencia y mi ser no consisten en otra cosa que en un pensamiento. Según Descartes, el pensamiento no solo incluye razonar, sino también dudar.

Clasificación de las Ideas

Descartes distingue entre ideas innatas, adventicias y facticias según su contenido:

  • Ideas Innatas: Tienen su origen en el pensamiento mismo. Incluyen la idea de pensamiento, existencia y las ideas matemáticas (extensión, figura, infinitud, perfección).
  • Ideas Adventicias: Provienen del exterior y tienen su origen en la percepción sensorial (ideas como árbol, piedra, etc.).
  • Ideas Facticias: Parecen construidas por la mente a partir de ideas adventicias (idea de sirena, centauro, etc.).

De estas ideas, solo las innatas son verdaderas porque cumplen el criterio de certeza: se presentan inmediatamente en nuestra mente como indudables, claras y distintas. Las demás ideas tienen su origen fuera del pensamiento, en una realidad exterior que no sabemos si existe o es un sueño. Las ideas adventicias y facticias son oscuras y confusas.

El Solipsismo y la Superación a Través de Dios

El ejercicio del método solo puede afirmar la existencia del pensamiento y de las ideas que tienen su origen en el propio pensamiento (ideas innatas). Esta situación se denomina solipsismo, porque el sujeto se encuentra encerrado en su propio pensamiento, sin poder afirmar si este y sus ideas innatas se corresponden con una realidad extramental o realidad en sí.

Para superar el solipsismo, Descartes debe fundamentar la verdad objetiva de las ideas innatas. Para ello, recurre a demostrar la existencia de un Dios perfecto y bueno, que no nos engaña. Una vez demostrada la existencia de un Dios semejante, queda demostrada la existencia del mundo. Descartes deduce, a partir de la primera verdad (la existencia del pensamiento), la existencia de Dios y la existencia del mundo. Esta deducción constituye el momento del método llamado síntesis (tercera regla).

La Existencia de Dios y la Garantía de la Verdad Objetiva

Para garantizar la verdad objetiva de las ideas innatas, Descartes necesita refutar la hipótesis del genio maligno (un ser poderoso que nos engaña) y demostrar la existencia de un Dios perfecto y bueno, que no permite que las ideas innatas sean engañosas. Siguiendo el método, solo encuentra como verdadero el pensamiento y las ideas innatas. Para Descartes, la idea innata clave es la de Dios como ser infinito y perfecto. Para demostrar su existencia, argumenta:

  1. Argumento a partir de la causa de la idea de Dios: Parte de la idea de Dios como ser infinito y perfecto, reforzado por el principio de causalidad. Argumenta que, como las ideas tienen una realidad objetiva (representan cosas), la causa de una idea debe tener tanta realidad como la idea misma. La causa de la idea de Dios como Ser Infinito o Perfecto debe ser Dios mismo. Se critica este argumento diciendo que la idea de Dios como ser infinito podría ser una idea construida por negación de lo finito o limitado. Descartes responde que primero debe existir la idea de infinito para llegar a lo finito, pues lo contrario implicaría añadir algo a partir de la nada.
  2. Argumento a partir de la sustancia pensante: Complementa el argumento anterior al afirmar que el sujeto pensante se descubre como un pensamiento imperfecto, ya que duda. Por lo tanto, es necesario que exista una causa no solo de la idea de Dios como Ser Perfecto o Infinito, sino también del sujeto pensante.
  3. Argumento ontológico: Parte de la idea de Dios como Ser Infinito o Perfecto y concluye que Dios tiene que existir, ya que, de lo contrario, no sería Perfecto o Infinito. En las Meditaciones Metafísicas, Descartes objeta el paso ilegítimo del pensamiento a la realidad, pero en el caso de Dios, no es el pensamiento el que impone la necesidad de su existencia, sino que es la necesidad de la existencia del Ser Perfecto la que se impone a su pensamiento.

Una vez demostrada la existencia de Dios como Ser Perfecto (y, por lo tanto, bueno), se obtiene la garantía objetiva de las ideas innatas. Entre ellas se encuentra la idea de extensión, y así se puede afirmar que el mundo existe en cuanto extensión. Podemos dudar de que exista el mundo tal como lo conocemos a partir de las ideas o representaciones que tienen su origen en los sentidos (las sensaciones), pero podemos afirmar que nuestras ideas matemáticas se corresponden con algo consistente.

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