Parábolas de Jesús: El Perdón y la Alegría Divina

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Las Parábolas en los Evangelios

Los evangelios, relatos de la vida, parábolas y obras de Jesús, escritos por sus discípulos Marcos, Mateo, Juan y Lucas, nos transmiten la buena nueva de la llegada del Mesías. Jesús utilizaba parábolas para que sus enseñanzas fueran accesibles a todas las personas, especialmente a aquellas de clases bajas, quienes podían comprenderlas fácilmente al relacionarlas con ejemplos de su vida cotidiana.

La Oveja Perdida y la Alegría del Encuentro

La parábola de la oveja perdida ilustra la inmensa alegría que Dios siente cuando un pecador se arrepiente. Jesús no dice que el pecador arrepentido sea mejor que quien no peca, sino que enfatiza la felicidad divina por el regreso de quien se había alejado. "¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?"

En las tres parábolas principales, algo se pierde y luego se recupera, causando gran alegría a quien lo había perdido. Esta alegría divina se produce gracias al arrepentimiento del pecador y a la misericordia de Dios, que ofrece su perdón. La misericordia, ausente en el Antiguo Testamento, donde el pecador no tenía oportunidad de redención, se convierte en un elemento central del mensaje de Jesús.

La Parábola del Hijo Pródigo: El Despojamiento y el Regreso

En la parábola del hijo pródigo, Jesús va directo al grano, omitiendo detalles irrelevantes. El hijo menor, con un perfil moralmente negativo, pide su herencia antes de la muerte de su padre y la despilfarra. Su descenso moral lo lleva a querer comer lo que comen los cerdos, animales considerados impuros. "Se va a un país muy lejano" simboliza el alejamiento de Dios.

El padre, que representa a Dios y el libre albedrío, le entrega la herencia al hijo, permitiéndole tomar sus propias decisiones. El arrepentimiento sincero del hijo y su regreso al hogar son recibidos con una fiesta, que simboliza la alegría en el cielo. El padre lo conoce por dentro y por fuera, a diferencia del hijo mayor, quien parece haberse quedado por interés y no comprende la actitud de su padre hacia su hermano.

Los Pecados del Hijo Pródigo:

  1. Dar por muerto a su padre.
  2. Malgastar el dinero.
  3. Cuidar cerdos, animales impuros.
  4. Desear la comida de los cerdos.

A pesar de su descenso moral, el hijo pródigo trabaja, aunque su primera opción no fue regresar a casa.

Los Fariseos y la Nueva Ley

Los fariseos, un grupo dentro de los hebreos, se caracterizaban por cumplir estrictamente la ley de Moisés del Antiguo Testamento. Rechazaban a Jesús porque este enseñaba que el pecador podía ser perdonado.

El mensaje común de las parábolas es que no hay jerarquía entre los fieles y que Dios se preocupa especialmente por aquellos que se alejan de Él.

El Arrepentimiento Sincero

En el versículo 27, se describe el arrepentimiento sincero del hijo pródigo, quien incluso pide trabajar como jornalero. "Y entrando en sí mismo" marca el renacimiento de su conciencia. El padre, que lo espera atento, lo ve regresar y lo acepta con los brazos abiertos. Dios nunca da por perdido a un pecador arrepentido.

El hermano mayor, que no comprende la moral cristiana, se muestra distante de Dios al preguntar a un criado sobre la fiesta, en lugar de dirigirse a su padre. A pesar de haber hecho lo correcto al quedarse, su actitud no es suficiente para Dios, ya que carece de sinceridad.

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