Panorama del Teatro en España: Desde la Posguerra hasta el Siglo XXI

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Teatro Español desde 1940 hasta la Actualidad

El teatro fue el género más afectado negativamente por la Guerra Civil, marcando la muerte de los renovadores. Los escritores en el exilio no pudieron ver sus obras representadas en España hasta finales de los años 60. En la década de los 40, el teatro se caracterizó por tintes poéticos, ya sea con elementos grotescos (El adefesio, Alberti) o simbólicos (La dama del alba, Alejandro Casona).

Hasta los Años 50

Predominó un teatro conservador que pretendía entretener y moralizar.

  • Se cultivó la alta comedia benaventina, el sainete costumbrista y el drama burgués. La crítica de costumbres era muy superficial, sin herir al espectador (¿Dónde vas, Alfonso XII?, Luca de Tena). Si se abordaban temas escabrosos para la época, se hacía desde fuera (La verdad, José María Pemán). En esta línea se encontraban los autores del teatro de evasión, felicidad o amor, que en los años 50 buscaban hacer sonreír para compensar las limitaciones y amarguras de la realidad.
  • La innovación estuvo representada por el teatro del humor sin acidez y bienpensante de Jardiel Poncela, cuyo teatro de lo inverosímil fue muy criticado (Eloísa está debajo de un almendro). Miguel Mihura fue otro autor revolucionario.

Décadas de los 50 y 60: El Teatro del Compromiso

Surgió el teatro del compromiso activo (Historia de una escalera, Buero Vallejo), que reflejaba la vida de unas familias madrileñas vecinas de una escalera. Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte) abordó el belicismo de la época. Buero Vallejo se inclinaba por un fatalismo y realismo simbólico, mientras que Sastre era más social e imposibilista. Sastre fundó un teatro de rebelión que abrió el camino al teatro realista.

Década de los 70: Nuevo Teatro y Experimentación

El Nuevo Teatro, de carácter vanguardista y experimental, buscó reparar la deshumanización de la sociedad con dos tendencias: una simbólica (Ruibal) y otra experimental (Buero Vallejo). Buero Vallejo incorporó el efecto de inmersión, introduciendo al espectador en el drama. Francisco Nieva incluyó erotismo, absurdo y técnicas cinematográficas y surrealistas. Fernando Arrabal se exilió voluntariamente en Francia para dar rienda suelta a su creatividad, escribiendo teatro absurdo y, posteriormente, teatro pánico sobre política, religión, etc.

El teatro universitario de Cámara y el de Arte y Ensayo se transformaron en el llamado teatro independiente, que, sin dejar de ser crítico ante el sistema, buscó nuevas formas de expresión. Dieron a conocer obras y tendencias proscritas, crearon el texto en grupo, utilizaron todos los recursos escénicos, rompieron la barrera entre el escenario y el patio de butacas, se impuso el teatro de calle y de objetos, priorizando el espectáculo sobre el texto. Los grupos se profesionalizaron.

Década de los 80: Confluencia de Tendencias

Confluyeron todas las tendencias: teatro underground, el Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas (CNTC), adaptaciones de novelas conocidas, nuevos autores y actores. Se recuperaron exiliados y olvidados. Los realistas consagrados siguieron teniendo éxito (La taberna fantástica, Sastre), al igual que la comedia burguesa, cuyos autores permanecieron muchos años en cartel (Enseñar a un sinvergüenza, Alfonso Paso).

Década de los 90: Revalorización del Texto y Auge del Musical

El texto se revalorizó y se produjo un auge inusitado del género musical (Hoy no me puedo levantar). Se distinguieron dos líneas: la realista (con asuntos neorrealistas procedentes del teatro independiente, ambientando obras en el presente y el pasado, como José Luis Alonso de Santos, Bajarse al moro) y la vanguardista (con montajes espectaculares a cargo de neovanguardistas como La Fura dels Baus).

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