Panorama de la Poesía Española: De la Guerra Civil a la Posguerra
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La Poesía Española: Un Viaje desde la Guerra Civil hasta la Posguerra
El Contexto de la Guerra Civil (1936-1939)
La Guerra Civil Española sumió al panorama cultural en un profundo empobrecimiento, marcado por la censura, el aislamiento, el exilio y la trágica muerte de figuras como Lorca y Machado. La literatura de este período, en gran medida, se convirtió en propaganda ideológica, con notables excepciones. Se distinguen dos zonas:
- Zona Franquista: Representada por autores como J.Mº Pemán y D. Ridruejo.
- Zona Republicana: Destaca la figura de Miguel Hernández, cuya trayectoria se divide en tres etapas:
- Primera Etapa (1933-36): Marcada por obras como Perito en Lunas (con influencias gongorinas y una elaboración metafórica hermética) y El rayo que no cesa (plenitud, con temas como la vida, el amor y la muerte).
- Segunda Etapa (1937-38): Con Viento del pueblo, poesía comprometida con la causa republicana.
- Tercera Etapa (1938-41): Desarrollada en prisión, con Cancionero y romancero de ausencias.
La Poesía de Posguerra: Años 40
En los años 40, dos tendencias principales dominaron el panorama poético:
Poesía Arraigada
Esta corriente agrupaba a poetas que emergieron de la guerra con un afán optimista de claridad, perfección y orden. Se organizaron en torno a revistas como Garcilaso (escrita por los garcilasistas) y Escorial (vinculada a la Generación del 36). Su poesía se caracteriza por:
- Ausencia de angustia.
- Visión positiva del mundo, obviando la dura realidad de la época.
- Valoración de las formas clásicas (Garcilaso), con preferencia por el soneto.
- Temas tradicionales como el amor, el paisaje, la patria y Dios.
- Visión armónica, donde Dios aporta serenidad y confianza.
Algunos autores evolucionaron hacia una poesía más intimista, como Dionisio Ridruejo y Luis Rosales.
Poesía Desarraigada
Esta corriente surgió en 1944 con la publicación de Hijos de la ira de Dámaso Alonso, Sombras del paraíso de Vicente Aleixandre y la revista Espadaña, impulsada por Eugenio de Nora y Victoriano Crémer. Se caracteriza por:
- Tono trágico y existencial.
- Angustia del ser humano ante un mundo caótico.
- Crítica a la poesía esteticista y evasiva del Garcilasismo.
- Temas como la muerte, la soledad y la violencia.
- Reflexión religiosa, con increpaciones a un Dios que ya no es símbolo de equilibrio.
- Estilo violento, opuesto al equilibrio de la poesía arraigada, con lenguaje coloquial y brusco, estilo directo y apasionado, y verso libre.
En la década de los 50, esta corriente evolucionó hacia una poesía social. Entre sus autores, además de los citados, destacan Carlos Bousoño y Blas de Otero.
Tendencias Minoritarias
- Postismo: Tendencia vanguardista promovida por Carlos Edmundo de Ory, caracterizada por la libertad expresiva.
- Grupo Cántico: Tendencia esteticista de exquisitez formal y léxica, con Ricardo Molina y Pablo García Baena.
Años 50: La Poesía Social
A partir de 1955, con la publicación de Pido la paz y la palabra de Blas de Otero y Cantos iberos de Gabriel Celaya, se produjo un cambio significativo. La angustia existencial dio paso a la solidaridad con los demás, abordando los problemas del ser humano en su entorno. El poeta se convirtió en testigo de su época, denunciando injusticias sociales e intentando crear una conciencia solidaria. Esta poesía se caracteriza por:
- Distanciamiento de todo esteticismo.
- Lenguaje despojado de recursos retóricos y cercano al lenguaje coloquial.
- Supeditación del estilo al contenido.
- Voluntad de llegar a la inmensa mayoría, al pueblo.
Autores Destacados
- Blas de Otero: Con tres etapas: existencial, social y de renovación del lenguaje. Obras como Ángel fieramente humano, Que trata de España e Historias fingidas y verdaderas.
- Gabriel Celaya: Con poesía existencialista, social y un tono más filosófico. Obras como Tranquilamente hablando y Penúltimos poemas.
- Otros Autores: Vicente Aleixandre y José Hierro, un autor difícil de clasificar que, aunque participó de esta tendencia, desarrolló una obra más personal.