Panorama de la Lírica Hispánica: Siglos XVI y XVII
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El Legado Poético del Siglo XVI y la Transición al Barroco
La poesía española del siglo XVI se ve profundamente marcada por la influencia de figuras como Fray Luis de León (Salamanca), reconocido como el más horaciano de los líricos españoles. Su estilo se manifestará en las canciones escritas en liras (con una estructura métrica de 7a11B7a7b11B).
Temas Distintivos de la Poesía Hispánica
- Patriotismo: A diferencia de la elegía presente en Francia e Italia, el patriotismo español se expresa como un orgullo y una conciencia de la misión imperial cristiana, asumida como propia de España. Este sentimiento se refleja en una abundante poesía heroica.
- Lírica Religiosa: Característica de la segunda generación renacentista, coincidente con la época de Felipe II. Fernando de Herrera, en particular, renueva la lírica amorosa mediante una mayor espiritualización y la adopción del neoplatonismo, al estilo de Luis Hebreo. El Antiguo Testamento se convierte en una fuente de inspiración tanto para su poesía profana como religiosa. En este periodo, se desarrollan la lírica de la contemplación, representada por Fray Luis, y la mística, encarnada por San Juan de la Cruz. Ambas corrientes adaptan las imágenes de la poesía amorosa, tanto la de corte italianizante como la tradicional española, al ámbito de lo divino.
Estilo y Lenguaje Poético
El tono general de la poesía renacentista es grave y elegante, con un esmerado cuidado en la selección del léxico y la construcción de la frase, desde Garcilaso hasta Fray Luis y Herrera. Se percibe una clara conciencia del valor clásico alcanzado por la lengua vulgar. No obstante, en el círculo sevillano de Herrera, se aprecian intentos de ajustar el lenguaje lírico a un molde más rigurosamente cultista, de inspiración latino-italiana y erudita.
Continuidad de las Formas Medievales
La lírica medieval mantiene su vitalidad a través de las formas cancioneriles del siglo XV. Estas, a pesar de su carácter culto y cortesano, incorporan estrofas tradicionales y populares mediante el recurso poético de la glosa. Estas formas son empleadas por los mismos poetas italianizantes y, a su vez, fundamentan las críticas de los casticistas, como Cristóbal de Castillejo, contra las nuevas corrientes importadas de Italia. El éxito del Cancionero General, editado por Hernando del Castillo en 1511 y con sucesivas reediciones ampliadas, es significativo como compendio de la producción poética hispana del siglo XV.
Asimismo, es destacable la pervivencia del Romancero viejo, que servirá de impulso para la formación del Romancero nuevo a partir de la década de 1580.
La Poesía Barroca: Una Nueva Sensibilidad
La transición del Renacimiento tardío y manierista de la segunda mitad del siglo XVI al Barroco se produce de forma casi simultánea en Italia, Francia y España. En España, este debilitamiento se manifiesta en menor medida tras 1650.
Características de la Lírica Barroca
La poesía barroca se define por su enfoque en los sentidos y las emociones, planteada como un ejercicio intelectual tanto en su expresión como en su contenido. Su finalidad es desvelar la esencia de las apariencias a partir de las propias apariencias.
Innovaciones Poéticas en Italia
En Italia, se produce una ruptura con la tradición petrarquista. El principio poético fundamental es la búsqueda de lo novedoso, el efecto de asombro (la *meraviglia* derivada de la agudeza), tanto en la expresión como en el contenido. Gianbattista Marino (1569-1625) y los manieristas cultivan y definen esta nueva lírica, caracterizada por su plasticidad, sensorialidad y una orientación hacia el fondo psicológico o espiritual humano. Su lenguaje busca una renovación ennoblecedora de la lengua poética, con un sentido cultista similar al culteranismo español.
Una segunda corriente renovadora, más moderada, es representada por Gabriello Chiabrera (1552-1638), influido por Ronsard. Esta línea se caracteriza por la renovación estrófica y temática de corte anacreóntico, y se impondrá a partir de mediados de siglo, extendiéndose hasta el siglo XVIII.
La Reforma Clasicista en Francia
En Francia, alrededor del año 1600, no se produce una revolución en las formas poéticas, aunque la influencia de Marino se sentirá hasta la década de 1630. El gran renovador de la lírica será Francoise Malherbe (1555-1628). Tras una etapa de barroquismo italianizante, emprenderá una reforma clasicista del lenguaje poético. Su objetivo es una depuración lingüística de carácter aristocrático y elegante, una intención que puede vincularse a la creciente influencia estética y social de los salones de la nobleza parisina. Esta reforma se enmarca dentro de los moldes del estilo retórico y sensorial característico del Barroco europeo. Malherbe también interviene en la métrica, tanto en la poesía seria como en la burlesca, para la cual recupera la tradición medieval.
Sin embargo, los poetas más destacados del siglo XVII francés orientarán su producción hacia el teatro.