Pablo y la Iglesia Primitiva: persecuciones, símbolos y concilios que marcaron su expansión
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Pablo y la experiencia cristiana
Pablo era un judío muy convencido. Toma contacto con los seguidores de Jesús, quienes proclaman abiertamente que su maestro es el Mesías esperado por los judíos. Se opone a los seguidores de Jesús y llega a participar en el apedreamiento de Esteban.
Un día, camino hacia Damasco, tiene una profunda experiencia de encuentro con Jesús y se convierte.
Le interesa especialmente llevar la predicación de Jesús fuera de Palestina. Terminó en Roma, donde sufrió el martirio hacia el año 64; murió decapitado.
La comunidad cristiana y las persecuciones
La experiencia de los primeros cristianos está narrada en el libro —autor San Lucas— de los Hechos de los Apóstoles. Al final del siglo I había comunidades cristianas en las ciudades más importantes. En este periodo aparece el fenómeno de las persecuciones. Al principio los cristianos tuvieron que sufrir la persecución por parte de los mismos judíos; después, por parte de los romanos. Nerón, en el año 64, les acusó de incendiar Roma. En esta época probablemente fueron martirizados Pedro y Pablo.
Organización y vida eclesial en el siglo I
En este primer siglo la vida de la Iglesia estaba muy ligada todavía a los apóstoles; Pedro ejercía una primacía reconocida por todos.
La vida de la Iglesia tenía lugar en las casas de los cristianos.
Reacciones sociales ante el cristianismo
A finales del siglo I el cristianismo se hizo notar y provocó diferentes reacciones, casi todas ellas de rechazo:
- En primer lugar, los cristianos se negaban a dar culto al emperador; eran acusados de no comportarse como buenos ciudadanos.
- Eran rechazados por los intelectuales: ¿Cómo podía Dios hacerse hombre para salvarnos?
- Los cristianos procedían de las clases más populares, lo que también ponía en entredicho la supremacía de las clases más poderosas.
Símbolos cristianos
Los primeros cristianos emplearon diversos símbolos para expresar su fe. Entre los más conocidos figuran:
- El pavo real: simboliza la resurrección de Cristo.
- El buen pastor: es una alegoría de Cristo, conductor del rebaño y protector de sus fieles.
- Cordero de Dios: simboliza a Cristo que se entrega para salvar a la humanidad.
- Crismón: es un anagrama, las iniciales del nombre de Cristo en griego. A veces están franqueadas por el alfa y la omega, primera y última letra del alfabeto griego, y simbolizan a Cristo como principio y fin de todas las cosas.
- El ancla: representa la cruz de Cristo.
- El pez: el nombre de este animal en griego corresponde a las iniciales de «Jesús, Cristo, Dios, Hijo, Salvador».
Reconocimiento y protección imperial
Constantino, en el año 213 publica el edicto de Milán que otorga la libertad de culto a todos los ciudadanos romanos. De este modo, los cristianos pueden vivir su fe públicamente en la sociedad romana.
En el año 380, el emperador Teodosio, con el Edicto de Tesalónica, convirtió el cristianismo en la religión oficial del Imperio. La Iglesia pasó a ser protegida por las leyes y por el emperador.
Consecuencias sociales del reconocimiento
El cristianismo se hace muy presente en las estructuras de la sociedad:
- El calendario se hace cristiano.
- Se modifican leyes contrarias a la moral cristiana.
- La Iglesia comienza a disponer de edificios públicos.
Herejías y concilios
Las herejías son interpretaciones erróneas de la doctrina cristiana. Hubo muchas en los primeros siglos del cristianismo. Las herejías suponían mayor peligro que las persecuciones porque dividían y confundían a la comunidad cristiana:
- El Concilio de Nicea (325): condenó la doctrina de Arrio, que afirmaba que Jesucristo no era igual al Padre sino inferior y que, por tanto, Cristo no era Dios sino alguien creado por Dios.
- El Concilio de Éfeso (431): el concilio afirmó que Cristo era Dios y que María era Madre de Dios.
- El Concilio de Calcedonia (451): condenó la teoría de Eutiques, que afirmaba que la naturaleza divina de Cristo anuló su naturaleza humana.
El monacato y la vida de los monasterios
La vida de los monasterios estaba orientada a la oración y al trabajo.
- La práctica religiosa de la oración y la liturgia era la principal actividad de los monjes. El monje realizaba un trabajo manual en el campo o en actividades artesanales. El superior de la comunidad recibía el nombre de abad.
- Cultivaban la hospitalidad, la fraternidad y la solidaridad con los pobres y desvalidos.
- Los monasterios tuvieron un papel decisivo en la conservación de la cultura y en la educación; se convirtieron en focos de civilización y cultura gracias a sus bibliotecas.