Ortega y Gasset y Sartre: Razón Vital, Existencialismo y la Búsqueda de la Libertad
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Ortega y Gasset: La Razón Vital e Histórica
Ortega afirma que la causa de la situación de crisis de la sociedad europea es la desconfianza en la razón humana. El Renacimiento supuso la fe en la razón físico-matemática. La razón no puede estar al margen de la vida; es razón vital.
Esta razón vital no actúa nunca desde un entendimiento «puro» al margen del yo concreto. Ortega rechaza el vitalismo porque lo humano no puede reducirse a pura biología. Su propuesta es el raciovitalismo, al subrayar que lo más característico de la razón es que se da en la vida. La razón se inscribe en la vida y, por ello, está rodeada de elementos no racionales que la limitan.
La razón vital se concreta en razón histórica: la razón vital es también razón histórica, porque la vida es temporal; nuestra vida es movimiento constante. El ser humano no tiene una identidad previa, tiene que realizarla eligiendo lo que quiere ser (su proyecto vital), de ahí que, según Ortega, más que naturaleza, los seres humanos tenemos historia.
Sartre (1905-1980): Existencialismo y Libertad Radical
Sartre (1905-1980), pensador existencialista con profundo compromiso político y un inconformismo vinculado a grupos de izquierda. Su pensamiento y su vida suponen un rechazo y un intento de superación de las fuerzas despersonalizadoras de su momento histórico, de los totalitarismos.
El Ser Humano y la Realidad en Sartre
La filosofía de Sartre parte de la investigación del ser, de la realidad. Sartre distingue entre:
- El «ser en sí»: es el ser de las cosas, es lo que hay, puro hecho que por sí mismo carece de sentido (determinado).
- Frente a él, el «ser para sí», la conciencia, representa lo indeterminado (libre).
La conciencia no es una entidad espiritual, sino pura intencionalidad: representa la libertad frente al determinismo del «ser en sí»; es el ser específicamente humano. Este dar significación propio de la conciencia es lo que llamamos «conocimiento».
El «ser para sí», el ser humano, no tiene una esencia o una naturaleza previa; es pura libertad, se va definiendo como sujeto cuando elige cómo actuar en cada situación, aunque su definición siempre estará abierta.
Libertad, Ateísmo y Responsabilidad
La única postura coherente, para Sartre, es el ateísmo. Si existiera un Dios infinito, no existiría la libertad propia del ser humano; «El hombre está condenado a ser libre».
Las condiciones históricas, sociales y personales determinan nuestros actos. Esos factores solo dibujan la situación, el mundo en el que está arrojado tal sujeto. El pasado es inamovible. La razón es que lo fáctico no tiene sentido por sí mismo: solo cobra significado cuando se lo da una conciencia concreta. Cada sujeto tiene un proyecto elegido libremente, que trasciende el mundo de lo fáctico.