Orígenes y Desarrollo de la Revolución Industrial en Gran Bretaña: Factores Clave y Consecuencias

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Las Bases de la Revolución Industrial en Gran Bretaña

La Revolución Industrial se define como el conjunto de cambios ocurridos en la producción y el consumo de bienes como resultado de la incorporación de máquinas a la fabricación industrial. Estas transformaciones se sucedieron a lo largo de un proceso lento y continuado, y afectaron a los demás sectores, ocasionando cambios en la economía y en la sociedad. El inicio de estos cambios tuvo lugar en Gran Bretaña hacia 1780.

La Revolución Agraria y sus Consecuencias

Las actividades agrarias experimentaron transformaciones conocidas como “revolución agraria”, siendo Gran Bretaña pionera en este ámbito. Estas transformaciones se manifestaron en progresos técnicos y cambios en el sistema de propiedad de la tierra.

Progresos Técnicos

  • El sistema de cultivo fue sustituido por el sistema Norfolk, de rotación continua, que incluía forrajes para el ganado. Esto permitió un aumento de la ganadería, que aportó más estiércol para fertilizar la tierra, así como carne y leche que mejoraron la alimentación humana al incrementarse el aporte de proteínas.
  • Otras mejoras agrarias fueron la difusión de cultivos como el maíz y la patata; el empleo de máquinas sembradoras y cosechadoras movidas por caballos; la selección de semillas y razas ganaderas, y el uso de fertilizantes químicos.

Cambios en el Sistema de Propiedad de la Tierra

El antiguo sistema de campos abiertos explotados comunalmente era poco productivo. Por ello, los grandes propietarios ingleses promovieron leyes de cercamiento (Enclosure Acts) para sustituir las tierras comunales por propiedades privadas que era obligatorio cercar. Como consecuencia, los campesinos pobres, al no poder costear el cercado, tuvieron que vender sus tierras a aristócratas, burgueses y campesinos ricos, convirtiéndose en asalariados o emigrando a las ciudades en busca de trabajo en la industria.

Consecuencias de la Revolución Agraria

  • Incremento de la producción agrícola.
  • Mejora de la alimentación.
  • Concentración de la propiedad de la tierra y reducción del número de campesinos.
  • Ascenso de las rentas agrarias.

Los beneficios obtenidos favorecieron la mejora de las explotaciones agrarias y la inversión en otras actividades.

Factores Impulsores de la Revolución Industrial

La Revolución Demográfica

La población de Europa y de Gran Bretaña creció considerablemente en el siglo XVIII y durante la Revolución Industrial debido al inicio de la revolución demográfica. La causa principal de este crecimiento fue el descenso de la mortalidad, propiciado por la mejora en la alimentación gracias a los progresos agrarios y la disminución de las epidemias. Más adelante, también contribuyeron los avances en la higiene urbana y la medicina. La natalidad se mantuvo elevada, lo que contribuyó al crecimiento poblacional.

Otros Factores Clave

Modernización de los Transportes y Vías de Comunicación

El comercio interior se intensificó gracias a la mejora del firme de los caminos y a la construcción de canales. El comercio exterior alcanzó un ámbito mundial y aportó a la industria capitales, materias primas y mercados de venta.

Crecimiento de los Medios Financieros

Los beneficios mercantiles y de la tierra se dedicaron a financiar los sectores industriales. Además, se produjo un aumento en el número de bancos.

Disponibilidad de Fuentes de Energía y Materias Primas

La Revolución Industrial en Gran Bretaña contó con la importante contribución de recursos energéticos como la hulla (carbón mineral) y de materias primas. Su aprovechamiento fue posible gracias a inventos como la máquina de vapor.

La Mecanización de la Industria: La Fábrica

La Industria Textil

Las innovaciones en este sector fueron impulsadas por la creciente demanda de tejidos de algodón. Al principio, se adoptaron máquinas hidráulicas que debían instalarse junto a los ríos. Con ellas, los tejedores aumentaron la velocidad del tejido y la anchura de las piezas, mientras que los hiladores podían trabajar con varias bobinas a la vez. Finalmente, se emplearon máquinas de vapor, como el telar mecánico y la primera máquina automática de hilar (selfactina).

Difusión de la Industrialización

Países de Industrialización Temprana

Los primeros países en adoptar la industrialización, después de Gran Bretaña, fueron Francia, Bélgica, Suiza, Alemania y Estados Unidos. Estos países contaron con la “ventaja del atraso”, es decir, adoptaron una tecnología ya experimentada en Gran Bretaña.

  • Francia: Retrasó el uso del vapor debido a la disponibilidad de recursos hidráulicos. Las nuevas industrias siderúrgica y textil se localizaron en el norte y este del país.
  • Bélgica: Alcanzó un rápido desarrollo industrial gracias a su alto crecimiento demográfico, la disponibilidad de transportes baratos y las inversiones de la banca. El sector textil se vio favorecido por una larga tradición artesanal, y el siderúrgico, por la existencia de materias primas.
  • Suiza: Carecía de recursos naturales, pero contaba con trabajadores especializados y con inversiones de la banca. Gracias a ello, creó fábricas de tejidos de algodón, de lujo y de maquinaria.
  • Alemania: Impulsó nuevas industrias desde 1820 gracias a la existencia de minas de carbón. El principal impulso vino tras la creación del Zollverein, una unión aduanera que agrupaba a Prusia y a los estados de Alemania central y del sur. La industrialización adquirió fuerza a partir de 1850.
  • Estados Unidos: Contó con factores favorables como grandes superficies dedicadas al cultivo de algodón, abundantes recursos mineros, una alta demanda y la construcción del ferrocarril. Los sectores textil y siderúrgico se localizaron en el este y en el medio oeste del país.

Países de Industrialización Tardía

Estos países se incorporaron al proceso a partir de 1850. Se caracterizaban por un cierto atraso tecnológico, una dotación inadecuada de recursos, una escasa demanda e inversión, y la lejanía de los principales ejes del comercio internacional. Entre ellos se encontraban Portugal, España, Italia, Grecia, Austria, Hungría y Rusia. Japón también se industrializó tardíamente, a partir de 1870, durante la revolución Meiji.

Consecuencias Económicas de la Revolución Industrial

La Revolución de los Transportes

La aplicación de la máquina de vapor a los transportes permitió la aparición del barco de vapor y del ferrocarril. El traslado de mercancías y personas se hizo más rápido y barato.

  • El barco de vapor: Nació en 1807, gracias a Robert Fulton. Los primeros barcos de vapor se movieron por ríos, pero su uso para el transporte marítimo no se impuso hasta la invención del casco de hierro y de la hélice. Desde entonces, los países acondicionaron sus puertos y se construyeron grandes canales entre océanos para acortar la navegación.
  • El ferrocarril: Surgió con la invención de la locomotora, una máquina de vapor móvil capaz de arrastrar vagones por raíles de hierro. Los primeros ferrocarriles circularon en Gran Bretaña, transportando mercancías entre minas y puertos. El nuevo transporte no se impuso hasta que George Stephenson diseñó la Rocket, una locomotora capaz de circular por terrenos en pendiente. Funcionó por primera vez en 1830 y, desde entonces, muchos países construyeron sus propias redes ferroviarias.

El Auge del Comercio

El comercio interior y exterior se vio favorecido por el aumento de la demanda y de la producción, y por los nuevos medios de transporte. El crecimiento de los intercambios garantizó el abastecimiento de alimentos a la población, permitió a la industria el aprovisionamiento de materias primas y la venta de sus productos, y facilitó a cada región especializarse en la producción de aquellos bienes para los que contaba con mayores ventajas.

El Desarrollo del Capitalismo

La industrialización impulsó una nueva fase del capitalismo: el capitalismo industrial. Las primeras industrias eran pequeñas y se financiaron con capital individual o familiar, pero, al crecer, exigieron mayores inversiones. Para obtenerlas, se impulsaron las sociedades en comandita, en las que unos socios aportaban el capital y otros lo administraban, y las sociedades anónimas, cuyo capital se dividía en pequeñas participaciones (acciones) donde los beneficios y los riesgos se repartían entre múltiples accionistas.

El crecimiento de estas compañías dio lugar a la creación de bolsas, donde se compraban y vendían las acciones de las sociedades anónimas, y a la multiplicación de los bancos. La generalización de estos establecimientos durante el primer tercio del siglo XIX dio origen al capitalismo financiero, basado en la obtención de ganancias a través de la compraventa de acciones, productos financieros y valores.

El Aumento de la Desigualdad Económica

Desde la Revolución Industrial, la mayor o menor importancia de los países comenzó a medirse en función de su potencia industrial. La industrialización provocó la división del mundo en dos grandes grupos: los países industrializados, que se hicieron con el predominio mundial, y los países no industrializados, que pasaron a ocupar una posición dependiente.

Consecuencias Sociales de la Revolución Industrial

Las revoluciones políticas y la Revolución Industrial impusieron una nueva sociedad de clases, en la que las diferencias sociales se basaban en el mérito personal medido por la riqueza. En esta nueva sociedad, la clase dominante estaba formada por la burguesía y la antigua nobleza.

El Auge de la Burguesía

La burguesía ascendió como grupo social. Accedió al poder político, se enriqueció con sus actividades económicas, formó parte de la élite cultural gracias a sus estudios medios y universitarios, e impuso su ideología, basada en la valoración del trabajo, el éxito personal, el aprecio por la familia y las formas refinadas.

  • La gran burguesía: Situada en la cúspide de este grupo social, su riqueza procedía de las manufacturas, los negocios y las explotaciones agrarias.
  • La pequeña burguesía: Formada por pequeños comerciantes e industriales, funcionarios y miembros de las profesiones liberales.

En las ciudades europeas, la burguesía ocupó el centro urbano o se asentó en barrios residenciales de nueva creación, alejados de las fábricas y dotados de buenas infraestructuras.

El Nacimiento del Proletariado

El proletariado era el grupo social constituido por los obreros y obreras de las nuevas industrias, y estaba compuesto por antiguos campesinos o artesanos. Era una mano de obra barata, sin cualificación profesional y fácil de despedir. El proletariado tuvo que soportar condiciones de trabajo muy duras: largas jornadas laborales, salarios bajos, ruido intenso, calor extremo en verano y frío en invierno, etc. Entre el 30% y el 50% de la fuerza laboral estaba compuesta por mujeres y niños. Carecían de seguros médicos, de despido o de jubilación. Además, estaban sometidos a una férrea disciplina laboral, que les impedía abandonar las máquinas o hablar durante el trabajo. En las ciudades, vivían en barrios cercanos a las fábricas o a los puertos, con mínimas condiciones higiénicas.

El Movimiento Obrero

De la Protesta al Sindicalismo

La miseria del proletariado, su marginación política y la falta de legislación laboral originaron el movimiento obrero. Este movimiento comprende las organizaciones del proletariado y sus actuaciones colectivas en busca de mejoras en su situación.

En sus inicios, el movimiento obrero consistió en actos de protesta contra la mecanización, como la destrucción de las nuevas máquinas, a las que consideraban responsables de su precaria situación (ludismo). La clase obrera también creó sociedades de socorro mutuo, cuyos integrantes pagaban una cuota y recibían ayuda en caso de accidente o despido, y realizaron peticiones al Parlamento para que pusiera fin a los abusos de la patronal.

Posteriormente, se crearon los sindicatos, que tenían como objetivo mejorar las condiciones laborales, reducir la jornada de trabajo, aumentar los salarios, lograr ciertos derechos políticos y organizar medidas de lucha, como las huelgas. Las primeras organizaciones obreras surgieron en Gran Bretaña y fueron legalizadas por el Parlamento en 1825.

La Lucha Política: Cartismo, Socialismo y Anarquismo

De forma simultánea al desarrollo de los sindicatos, los obreros y obreras iniciaron una lucha política para conseguir la igualdad de derechos. Así surgieron:

  • El socialismo: Formulado por Karl Marx y Friedrich Engels, su objetivo era acabar con la propiedad privada, causante de la división entre la burguesía, propietaria de los medios de producción, y el proletariado, que, al carecer de propiedades, debía vender su trabajo a cambio de un salario mísero. Para conseguir su objetivo, el marxismo proponía una revolución dirigida por el partido socialista que llevara al proletariado al poder. Una vez alcanzado el poder, se establecería una dictadura transitoria del proletariado mientras se implantaba la propiedad colectiva y se avanzaba hacia una sociedad sin clases y sin Estado.
  • El cartismo: Debe su nombre a la llamada Carta del Pueblo, un documento enviado al Parlamento británico en 1838 por la Asociación de Trabajadores de Londres. En él se reclamaban el voto secreto, el sufragio universal masculino y la convocatoria de elecciones anuales al Parlamento.
  • El anarquismo: Fue expuesto por Pierre-Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin. Su objetivo era alcanzar la máxima libertad individual. Esta ideología propone una sociedad sin Estado ni jerarquías, basada en la autogestión y la cooperación voluntaria.

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