Origen y Evolución del Contractualismo: Hobbes, Locke y Rousseau
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El Contractualismo como Base del Poder Político
El contractualismo es una explicación o justificación de la existencia de las sociedades políticas, de la legitimidad del poder que de ellas surge y de la obediencia que le deben aquellos que la forman. Así, el contractualismo, en sus tres autores clásicos: Hobbes, Locke y Rousseau, se constituye en una respuesta alternativa a la preocupación por el origen y condiciones de la obligación política frente a las teorías del derecho divino de los reyes, defendidas y utilizadas como justificación de su poder por parte de los monarcas absolutos europeos en los siglos XVII y XVIII.
Thomas Hobbes (1588-1679) y el Leviatán
Thomas Hobbes es considerado uno de los principales filósofos políticos ingleses. En 1651 publica una de sus obras más célebres: Leviatán. En esta obra, Hobbes plantea la primera formulación del contrato social, posteriormente recogido y reformulado por otros autores.
En Leviatán, Hobbes percibe la sociedad humana como una formación de individuos dominados por su ambición de poder y de dominio. Hubo una época (que Hobbes llama estado de naturaleza) en que estas agrupaciones de individuos no disponían de un poder superior y estas tendencias dominaban las relaciones entre las personas, manteniéndolos en una "guerra de todos contra todos".
El Contrato Social en Hobbes
Bajo esta condición, cada hombre es enemigo de cada hombre; los hombres viven sin otra seguridad que sus propias fuerzas y su propio ingenio debe proveerlos de lo necesario. En tal condición no hay lugar para la industria, pues sus productos son inciertos; y, por tanto, no se cultiva la tierra, ni se navega, ni se usan las mercancías que puedan importarse por mar, ni hay cómodos edificios, ni instrumentos para mover aquellas cosas que requieran gran fuerza o conocimiento de la faz de la tierra, ni medida del tiempo, ni artes, ni letras, ni sociedad; y lo que es peor que nada, hay un constante temor y peligro de muerte violenta, y "la vida del hombre es solitaria, pobre, grosera, brutal y mezquina" (Leviatán, Thomas Hobbes, 1588-1679).
John Locke (1632-1704): El Liberalismo y la Ley Natural
Locke, filósofo y médico, pese a que continúa la tradición contractualista inglesa iniciada por Hobbes y a que retoma muchos de los elementos que este autor utilizó en sus teorías, llega a conclusiones diferentes. Para él, aunque coincide con Hobbes en que una de las principales finalidades del Estado es lograr la paz y la seguridad, no se hace necesario instaurar un poder monstruoso y concentrado como el Leviatán de Hobbes.
En la argumentación de Locke sobre el origen y las condiciones de la sociedad y la obligación política, se pueden distinguir tres momentos y dos pactos diferentes que conducen al establecimiento de un gobierno civil:
- El estado de naturaleza.
- El estado de guerra.
- El estado civil.
- Los pactos de sociedad y de gobierno.
La Ley Natural en Locke
En el estado de naturaleza de Locke, a diferencia del de Hobbes, no rige la fuerza y la mutua enemistad, sino la ley natural, que es conocida por medio de la razón por todos los hombres y, en consecuencia, los cobija a todos. Según esta ley, señala Locke: "Siendo todos los hombres iguales e independientes, ninguno debe dañar a otro en lo que atañe a su vida, salud, libertad o posesiones".
Jean-Jacques Rousseau y el Contrato Social
Esta obra de Jean-Jacques Rousseau es el resultado final de un proyecto iniciado en 1743, cuando era secretario del embajador en Venecia; lo que había de ser un amplio volumen sobre las instituciones políticas acabó convirtiéndose en un extracto que el autor tituló El contrato social o principios de derecho político (1762). De ahí la advertencia inicial:
"Este pequeño tratado se ha extraído de una obra más extensa, iniciada sin haber consultado mis fuerzas y abandonada después de algún tiempo. De los diversos fragmentos que podían extraerse de ella, este es el más considerable, y lo que me ha parecido menos indigno de ser ofrecido al público".
Libertad e Igualdad en la Sociedad
En El contrato social, Rousseau establece la posibilidad de una reconciliación entre la naturaleza y la cultura: el hombre puede vivir en libertad en una sociedad verdaderamente igualitaria. El problema fundamental es:
"Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con toda la fuerza común proporcionada por la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos los demás, no se obedezca más que a sí mismo, y permanezca, por tanto, tan libre como antes".