El Orientalizante y Tarteso: La Transformación de la Sociedad Peninsular por la Colonización Fenicia (750-600 a. n. e.)

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El Orientalizante (750-600 a. n. e.): Impacto de la Presencia Fenicia

El impacto de la presencia fenicia es lo que se conoce como el periodo orientalizante (750 – 600 a. n. e.). En esta fase tiene lugar la concreción del concepto histórico de Tarteso. Es ahora cuando, coincidiendo con el desarrollo de las factorías fenicias de la costa, se va a producir el espectacular desarrollo de la sociedad peninsular, a la que se puede denominar ya claramente como sociedad tartésica.

La propia presencia de colonizadores fenicios desde comienzos del siglo VIII a. n. e. (en algunos casos IX a. n. e.) y las relaciones comerciales que establecen con las comunidades indígenas se consideran el impulso clave del desarrollo durante este período.

Características y Novedades del Fenómeno Orientalizante

El contacto temprano entre los colonos y la población indígena inició un proceso de asimilación de aspectos materiales, socioeconómicos y culturales fenicios, responsables del fenómeno «orientalizante».

Entre las novedades introducidas cabe citar:

  • Desarrollo urbano.
  • Uso del torno.
  • Generalización de la metalurgia.
  • Implantación del asno y la gallina.
  • Desarrollo del lujo, basado en la diferenciación económica de las clases aristocráticas.

Este lujo se expresaba en un principio mediante la importación de objetos orientales (joyas, cerámicas, marfiles, muebles taraceados), lo que más tarde dio lugar a reinterpretaciones locales.

Dinámicas Culturales: Intercambio Mutuo y Reelaboración Tartésica

Nota Importante: Los rasgos orientalizantes no alcanzaron a toda la población indígena ni en la misma medida. El impacto de la colonización repercutió desigualmente en los distintos grupos sociales.

Se observan procesos culturales más complejos que un simple proceso de aculturación. Frente a la idea de una recepción pasiva y unilateral de conocimientos e ideas procedentes del exterior por parte de los indígenas, se reconoce a la sociedad tartésica la capacidad para reelaborar las influencias externas e incorporarlas a sus propias tradiciones.

Además, la incuestionable existencia de grupos de colonos orientales en estrecha convivencia con los indígenas, con los que posiblemente compartían ciudades y cementerios, se acomoda más a un intercambio mutuo que a un préstamo unilateral.

Arquitectura y Urbanismo Tartésico-Fenicio

Al hablar del papel de los fenicios en la génesis de Tarteso, es fundamental mencionar la necrópolis de Cruz del Negro (Carmona), donde aparecen sepulturas genuinamente fenicias.

Durante el Orientalizante, los poblados desarrollaron una arquitectura más compleja con la construcción de viviendas de planta rectangular, con paredes de adobe y zócalos de piedra, enlucidas interiormente con arcilla coloreada. No obstante, esto no implicó la desaparición de las chozas ovales de rama, que aún se situaban en la periferia.

El Caso de Tejada la Vieja: Centro Estratégico y Minero

Además, algunos poblados se amurallaron; tal es el caso de Tejada la Vieja, que controlaba un paso natural hacia la región de Río Tinto. Fue circundado por una muralla de mampuestos, ataludada y jalonada por torres semicirculares, alcanzando una longitud de más de 1,5 km. Probablemente fue un centro de almacenamiento y redistribución de la minería procedente de la zona de Aznalcóllar, foco minero al que prestaba protección.

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