La Oratoria de Cicerón: Retórica, Estilo y Legado de los Discursos Romanos

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Marco Tulio Cicerón: El Orador Supremo de Roma

Cicerón inició su carrera como abogado a los 25 años de edad y dedicó a esta actividad gran parte de su vida. Gracias a la paciente labor de su esclavo y amigo, Marco Tulio Tirón, quien mediante una especie de signos taquigráficos tomaba nota de los discursos que su amo pronunciaba, y gracias al interés que el propio Cicerón tenía en su publicación, conservamos un amplio número de discursos completos y referencias de otros muchos.

Clasificación de los Discursos Ciceronianos

Sus discursos pueden dividirse en dos grandes apartados:

  • Discursos Judiciales: Pronunciados ante un tribunal como abogado defensor o acusador.
  • Discursos Políticos: Pronunciados en el Senado o en el Foro.

Obras Maestras de la Oratoria Política

Las Verrinas (In Verrem)

Siete discursos demoledores contra Cayo Verres, exgobernador de Sicilia. Bastó que Cicerón pronunciara dos de los siete que compuso para que el facineroso Verres se desterrara voluntariamente.

Las Catilinarias (In Catilinam)

Serie de cuatro discursos famosísimos con los que Cicerón consiguió abortar la Conjuración de Catilina durante su consulado (63 a. C.). Catilina, candidato al consulado junto con Cicerón, no fue elegido. Tramó una conjuración para hacerse con el poder, incluyendo el asesinato de Cicerón. Cicerón, al tanto de las maquinaciones por la información recibida de uno de los conjurados, pronunció contra Catilina cuatro discursos en el Senado. El primero de ellos fue en presencia del propio Catilina.

Las Filípicas (Philippicae)

Catorce discursos contra Marco Antonio (44-43 a. C.). Cicerón, ya anciano, arremete, después del asesinato de César, contra Marco Antonio, quien pretendía gobernar como un tirano utilizando el testamento de César en su beneficio.

Discursos Judiciales Notables

Entre los discursos pronunciados en defensa de personajes particulares merecen destacarse:

  • Pro Marcello y Pro Ligario: En defensa de enemigos de Julio César. Cicerón solicita de César su perdón.
  • Pro Archia Poeta: Utilizado para hacer un elogio de las letras en general y de la poesía en particular.
  • Pro Milone: En defensa de Milón, quien había dado muerte en un enfrentamiento a Clodio, el hombre que previamente había mandado al destierro al propio Cicerón.

El Estilo Retórico de Cicerón: De Asia a Rodas

En estos discursos, tanto judiciales como políticos, Cicerón muestra un estilo cambiante. Inicialmente, arranca de postulados “asiáticos”, caracterizados por frases largas, ampulosas y dicción vehemente. En su última época, deriva hacia un aticismo muy matizado. Cicerón pretendió hacer creer que su estilo no era ni asianista ni aticista, sino rodio, aunque lo sedujo más el barroquismo, el artificio y la pompa.

No obstante, la perfección, tanto en la composición como en la ejecución o pronunciación del discurso, es innegable.

La Potencia Persuasiva

La potencia oratoria de Cicerón se capta en los discursos todavía conservados: más que una argumentación puramente convincente, se halla en ellos una atracción ejercida por su ingenio, por la rotundidad, las imprecaciones, las notas sentimentales e irónicas, y por toda una serie de recursos aptos para emocionar y captar al auditorio.

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