El ocaso de la dictadura: Transformaciones y crisis en el final del franquismo
Elementos de cambio en la etapa final del franquismo
A partir de 1969 entramos en la etapa conocida como La Agonía del Franquismo. En diciembre de 1970 se inicia el "proceso de Burgos" contra miembros de ETA. Las protestas, la presión internacional y el secuestro por parte de ETA del cónsul alemán hicieron que Franco cambiara las penas de muerte por cadena perpetua. A partir de ese año, los gobiernos son cada vez más débiles.
La fractura política y el fin de Carrero Blanco
En 1973 aparece el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). En este año, Franco separa por primera vez la Jefatura del Estado y la de Gobierno, nombrando presidente del Gobierno a Carrero Blanco. Eran evidentes dos tendencias dentro del régimen:
- Los aperturistas: que querían una apertura política hacia posiciones más democráticas.
- Los inmovilistas: que rechazaban cualquier reforma de las instituciones.
El 20 de diciembre de 1973, Carrero Blanco moría víctima de un atentado de ETA. Esto disparó la lucha entre los sectores del régimen por la sucesión. El nombramiento de Arias Navarro hizo temer un endurecimiento del régimen; aunque se mostró partidario de ciertas reformas, los hombres del búnker consiguieron acabar con los aperturistas del gobierno, quedando Arias prisionero del búnker.
La oposición y la crisis del Sahara
Los partidos de la oposición formaron un frente común en demanda de una democracia con un gobierno provisional que convocara una Asamblea Constituyente. Una parte de la jerarquía eclesiástica se fue distanciando del régimen, hasta que la ruptura con la Iglesia fue ya completa.
Varios miembros de ETA y del FRAP son juzgados y doce de ellos condenados a muerte. En medio de la oleada de protestas, Hassan II amenaza con una invasión popular del territorio español en el Sahara (la Marcha Verde). El gobierno entrega el Sahara español a Marruecos y Mauritania, violando el mandato de la ONU.
El fallecimiento de Franco y el inicio del cambio
Arias Navarro se encontraba abandonado por los aperturistas, con una oposición y un terrorismo cada día más organizado y activo, y con una extrema derecha que adoptaba posiciones cada vez más exaltadas. La depresión económica amenazaba el desarrollismo. El 20 de noviembre de 1975 moría Franco y Juan Carlos I asumía la Jefatura del Estado. El propio rey inició el proceso de transición democrática, de forma legal y pacífica, desde las mismas instituciones del franquismo.
Transformaciones sociales y cambio de mentalidad
Aunque oficialmente seguían en vigor los mismos valores tradicionales, la mentalidad española estaba cambiando. El principal apoyo del régimen provenía de la clase dirigente, pero las clases medias continuaron creciendo gracias a la emigración y al desarrollo del sector servicios. Esta clase media tenía una mentalidad mucho más abierta y dinámica. El talante reformista del movimiento obrero hizo que la clase media dejara de ver al proletariado como un enemigo.
Estructura social y movimientos de protesta
Casi la mitad de la clase media urbana trabajaba en los servicios, estaban más o menos cualificados y buscaban ascender socialmente dentro del régimen. En los años 60, el sindicato CCOO se infiltró en las fábricas, aunque fue perseguido por el régimen. La conflictividad en el campo fue desapareciendo por la emigración generalizada. Por otro lado, la protesta estudiantil era fundamentalmente burguesa y no política; para la mayoría tenía más interés el ataque a los valores morales que el cambio político, aunque la represión terminó politizando el movimiento.
Cultura y educación en el tardofranquismo
En las primeras elecciones de 1977 se rechazó masivamente el régimen franquista. La etapa final del franquismo se caracterizó por la ruptura entre el mundo de la cultura y los valores propuestos por el régimen. La pobreza cultural del franquismo propició una cultura de masas, pero desde los años 50 apareció una cultura no oficial de la mano de intelectuales de prestigio, que se fue desarrollando e hizo surgir manifestaciones artísticas y literarias al margen de las corrientes establecidas.
La Ley de Prensa de 1966 permitió la aparición de nuevas revistas, diarios y editoriales con una tímida crítica contra el régimen. El control sobre la enseñanza se fue diluyendo, así como el control de la Iglesia sobre esta. Finalmente, la Ley General de Educación dio paso a la coeducación en la escuela pública.
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