Obras Maestras del Realismo y el Romanticismo: Courbet y Delacroix
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Los Picapedreros de Gustave Courbet: El Realismo en su Máxima Expresión
Esta lámina nos muestra una de las obras más emblemáticas del Realismo: Los picapedreros. Este cuadro se conservaba en el Museo de Dresde hasta que fue destruido en la Segunda Guerra Mundial; por ello, solo lo conocemos por fotografías.
Contexto y Autoría
Su autor es Gustave Courbet, nacido en Ornans en 1819 y fallecido en 1877. Fue el máximo representante y creador del realismo decimonónico. De ideología anarquista, tomó parte abiertamente en la Revolución de 1848 y en la Comuna de París. Courbet siempre rechazó el idealismo en el arte.
Cronológicamente, esta obra está fechada en el siglo XIX, por lo que es contemporánea de la corriente realista. La influencia de Courbet fue profunda en los impresionistas, aunque también se aprecia en los postimpresionistas.
Análisis de la Escena y Técnica
Esta escena se enmarca en un ámbito rural con un paisaje árido y desolado. Muestra, sin teatralizar y sin connotaciones heroicas, el momento exacto del duro trabajo de dos peones. Son dos figuras de espaldas, picando piedras destinadas a la construcción de una carretera. La ausencia de rostro convierte esta obra en inexpresiva. Este cuadro está realizado al óleo.
En Courbet hay una clara voluntad de ruptura con la tradición, ya que representa a los personajes sin ninguna idealización. Desde el punto de vista técnico, esta obra nació de la admiración de Courbet por la pintura veneciana del Renacimiento.
Estilo y Composición
Técnicamente, esta obra supone un rechazo a la forma neoclásica de pintar. Predominan los tonos ocres, marrones y negros. La pincelada es muy empastada y suelta. Capta a la perfección las diferentes texturas y tiene una perspectiva totalmente conseguida.
En cuanto a la composición, no es nada usual la estructuración del cuadro dadas las figuras que están de espaldas al espectador. No hay simetría en la disposición de las figuras y la luz que incide en los personajes contrasta con el fondo sombrío de la colina. La finalidad de este lienzo es representar una escena de la vida cotidiana dentro de una estética naturalista que destaca la dureza de la vida de los proletarios.
La Libertad Guiando al Pueblo de Eugène Delacroix: Icono del Romanticismo
Esta lámina nos muestra una de las obras más emblemáticas del Romanticismo: La libertad guiando al pueblo, que se conserva en el Museo del Louvre en París, aunque originalmente estuvo en el Palacio de Luxemburgo.
El Autor y el Contexto Histórico
Su autor es el pintor romántico francés Eugène Delacroix (1798-1863), considerado la encarnación del Romanticismo en Francia. El cuadro está realizado al óleo y su título alude a un hecho histórico: el triunfo de la Revolución burguesa de 1830. El tema es de carácter histórico, pero a la vez pertenece al género alegórico, personificado en una mujer que representa la libertad.
Cronológicamente, está fechada en 1830 y es plenamente romántica. Esta escena se enmarca en un ámbito ciudadano, en concreto en París.
Simbolismo y Personajes
Una mujer que representa a la Libertad aparece descalza, vestida con una túnica y con el torso desnudo. Lleva en su mano derecha la bandera tricolor francesa y en la izquierda un rifle. La Libertad no está representada de una forma abstracta, sino de forma alegórica, muy sensual y real; en verdad, resulta poco creíble que, en plena barricada, aparezca casi como una estatua griega portando una bandera y sin ser herida.
Los personajes que acompañan a la Libertad son miembros de las diferentes clases sociales. A los pies de la Libertad yacen unos soldados y uno de ellos, moribundo, parece decir con la mirada que la revolución valió la pena.
Composición y Estética
La composición está hecha a base de diagonales que forman una pirámide en la que los cadáveres son la base (iluminados para acentuar su importancia) y el vértice es la bandera. El movimiento de la imagen recuerda al Barroco; es una obra muy dinámica y agitada que transmite sentimientos exaltados.
La sensación de perspectiva está presente en la obra debido a los edificios de fondo y la profundidad. La perspectiva aérea está plenamente conseguida. Aunque Delacroix centra su atención en los personajes, encontramos referencias espaciales, por ejemplo, en las torres de Notre Dame y las brumas y humos de la batalla. Durante mucho tiempo fue considerada una pintura panfletaria; sin embargo, se ha convertido en un icono de lucha universal por la libertad.