Las Obras Inmortales de Cervantes: De La Galatea al Quijote
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La Galatea (1585)
Sigue la estela de los libros pastoriles y, además de desarrollar el tema de los amores entre pastores, contiene, como es habitual en las obras de Cervantes, digresiones de crítica literaria, juicios teóricos, etcétera.
Novelas ejemplares (1613)
Si no hubiera escrito el Quijote, es muy posible que Cervantes hubiera pasado a la historia como autor de las Novelas ejemplares. Esta colección de doce relatos cortos fue publicada en 1613. En su prólogo, Cervantes dice que es “el primero que ha novelado en lengua castellana”. Esto es cierto si entendemos «novela» en el sentido de relato corto, que es el que tiene el vocablo en italiano, lengua de la que procede. Aunque había habido unos intentos anteriores, Cervantes es el primero que compone estos relatos al modo italiano con argumentos originales.
El adjetivo ejemplares del título expresa su conexión con el género de los exempla medievales: se trata de presentar un ejemplo del que extraer una lección o moraleja. No obstante, no en todas estas novelas es evidente la ejemplaridad moral. Probablemente, Cervantes no separa en su ejemplaridad lo ético y lo estético: los relatos no solo podrían ser ejemplares moralmente, sino que serían también ejemplos o modelos de creación literaria. Y, en efecto, la variedad es un rasgo de este conjunto de narraciones. Pese a ello, suelen agruparse en los siguientes conjuntos:
Novelas realistas
Donde predomina el tratamiento realista de personajes y ambientes: Rinconete y Cortadillo, El licenciado Vidriera, El celoso extremeño, El casamiento engañoso y El coloquio de los perros.
Novelas idealistas
El amante liberal, La española inglesa, La fuerza de la sangre, Las dos doncellas y La señora Cornelia.
Novelas que combinan ambos rasgos
La gitanilla y La ilustre fregona.
Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617)
Su última obra, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, se publicó póstumamente en 1617. Sigue el molde narrativo de la novela bizantina. Las novelas bizantinas eran novelas de amor y de aventuras, en las que los enamorados protagonistas, tras peregrinar por los lugares más diversos y pasar las más variopintas peripecias, terminan felizmente su periplo. Cervantes sigue de cerca el modelo, pero, fiel a la importancia literaria del principio de verosimilitud, procura que los hechos narrados resulten creíbles.
El Quijote
Génesis del Quijote
El Quijote es la obra maestra de Cervantes. Consta de dos partes. La primera se publicó en 1605 y la segunda diez años después, en 1615. Estas dos partes son bastante diferentes: la primera es más espontánea, parece escrita sobre la marcha y contiene diversidad de elementos; la segunda, sin embargo, está mucho más pensada y responde a un plan bien trazado.
No obstante, ambas muestran un cierto paralelismo estructural: tras unos capítulos iniciales introductorios, al protagonista le suceden ininterrumpidamente una serie de aventuras; hacia la mitad de ambas partes, el continuo deambular del protagonista se detiene —en la venta en la primera parte y en casa de los duques en la segunda—, donde suceden hechos muy diversos, todos con un marcado cariz literario; el final de las dos partes también es simétrico: desengañado y derrotado, don Quijote regresa a casa. Antes del desenlace, la segunda parte contiene un conjunto de capítulos, sin paralelo en la primera, en los que Cervantes responde a la publicación del Quijote de Avellaneda.