Obras Clave del Arte Románico y Gótico: Pintura, Escultura y Arquitectura

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Obras Clave del Arte Románico y Gótico

Pantocrator de Sant Climent de Taüll (1123)

Lérida, España. Románico Español.

Es una pintura mural al fresco que decora la bóveda de cuarto de esfera del ábside central. En la bóveda se representa a Cristo en su totalidad, sentado y encerrado en una mandorla. Su nimbo y su cabeza rebasan el borde superior de la mandorla. Viste túnica y manto que le cubre los hombros; la mano derecha levantada vuelve su palma hacia nosotros. Los dedos índice, anular y pulgar los tiene derechos; el corazón y meñique se doblan (indica bendición). La mano izquierda, apoyada sobre su rodilla, sostiene un libro abierto (que dice "Yo soy la luz del mundo"). A los lados, el alfa y el omega, principio y final de todo. El muro de la bóveda está pintado en azul, amarillo y negro. Una arquitectura fingida de arcos y columnas enmarca a la Virgen acompañada de cinco apóstoles en los medallones.

La pintura carece de perspectiva, de manera que el fondo sobre el que se sitúa Cristo aparece dividido en tres franjas horizontales que representan firmamento, tierra y mar. Los rostros son inexpresivos, con ojos almendrados e intento de darles volumen aplicando círculos rojos a las mejillas. Las figuras del muro inferior son hieráticas y no existe comunicación entre ellas. La bóveda representa el universo en el que creía Cristo; la Virgen y los apóstoles simbolizan la Iglesia.

La Anunciación de Reims (1230-1260)

Estilo Gótico.

Este grupo escultórico se halló en la jamba derecha de la fachada occidental de la Catedral de Reims. Es un grupo escultórico en el que se aprecia la evolución (la Anunciación, época del principio gótico, y a la izquierda, dos figuras, la Visitación, fase clásica del gótico). Predomina el tallado y el material usado es piedra.

En la Anunciación aparecen: la Virgen y el ángel sonriente que insinúa movimiento a partir de la gesticulación de los brazos. María carece de expresión en sus ropajes, con modelado superficial y pliegues rectos que indican verticalidad. Las figuras adquieren rasgos realistas y naturalistas y la temática es religiosa.

Virgen Blanca de Toledo (Siglo XIII)

Influencia francesa, situada en el coro de la Catedral de Toledo. Escultura exenta en alabastro policromado, perteneciente al estilo gótico. Representa a la Virgen de pie con el Niño cogido con el brazo izquierdo; ambos personajes establecen una combinación amable. Gestos sonrientes y los gestos del Niño llevando su mano derecha en una caricia a la barbilla de su madre.

Se pone fin a la frontalidad característica de la escultura románica y se utiliza el contraposto y el movimiento. La Virgen se asocia con el blanco que indica impureza, puede asociarse al concepto de virginidad. El deseo de representar de manera proporcionada y una búsqueda de belleza ideal en los rasgos nos muestra los cambios en la sensibilidad religiosa y artística, así como el avance en el naturalismo.

La Catedral de Reims: Arquitectura Gótica

La Catedral de Reims tenía, como Saint-Denis, un profundo significado para la monarquía francesa. Si esta segunda era la sede del panteón dinástico y el lugar donde se custodiaban los símbolos del poder, en la primera se coronaban los reyes.

Un incendio en Chartres, Amiens y otras iglesias francesas motivó la reconstrucción de la catedral. A diferencia de otros edificios contemporáneos, en éste se conocen los nombres de los arquitectos que se sucedieron en la dirección de la obra. Los proporcionó el laberinto que ornó el pavimento de la nave central y que fue destruido al sustituirse el original por otro nuevo en el siglo XVIII. Gracias a un dibujo sabemos que trabajaron en Reims, y en este orden: Jean d'Orbais, Jean le Loup, Gaucher de Reims y Bernard de Soissons.

En el laberinto venía especificada la labor ejecutada por cada uno de ellos. Así, el primero fue artífice de la planta y de los trabajos iniciales en el ala oriental hasta el transepto; el segundo terminó el coro y edificó los fundamentos del cuerpo principal del edificio, el hastial occidental y las torres; el tercero intervino en las tres puertas abiertas a los pies del edificio; y el último construyó varias bóvedas (cinco en total) y el gran rosetón de los pies.

La planta de Reims muestra, como rasgo más sobresaliente, la hipertrofia de la cabecera, una de las particularidades de algunas iglesias francesas del siglo XIII, aunque aquí llega a ocupar la mitad justa de todo el edificio. Tiene tres naves, transepto de tres naves y, en su alzado, el muro interior presenta los tres niveles canónicos: arco, triforio y ventana.

La zona de la cabecera ha alcanzado un gran desarrollo que contrasta con las dimensiones del resto del edificio hasta los pies. La amplitud de toda la zona oriental se justifica parcialmente por la necesidad

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