La Novela Española a Principios del Siglo XX: De Blasco Ibáñez al Novecentismo
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Novelistas de transición a principios del siglo XX
Vicente Blasco Ibáñez
Vicente Blasco Ibáñez fue un autor profundamente ligado a la realidad de la huerta valenciana. Desde joven tuvo una ideología republicana y fundó un periódico llamado Pueblo. Publicó diez novelas en las que el realismo y el naturalismo se combinan con un estilo más adornado y adjetivado, propio de la Generación del 98, motivo por el cual también se le puede clasificar entre sus miembros. Algunas de sus obras más destacadas son:
- La Barraca
- Cañas y Barro
- Sangre y Arena
En su madurez, emigró a Argentina, donde fundó las colonias de Nueva Valencia y Cervantes. Posteriormente, escribió una novela sobre la Primera Guerra Mundial que le otorgó fama internacional: Los cuatro jinetes del Apocalipsis.
Felipe Trigo
Nacido en Villanueva de la Serena (Badajoz), Felipe Trigo se trasladó a Madrid para estudiar medicina. Allí tomó conciencia de las lacras sociales de Extremadura y del poder de la Iglesia, forjando una marcada ideología de izquierdas. Critica esta realidad en sus novelas, como:
- El médico rural
- Jarrapellejos
- Sor demonio
En sus obras combina la denuncia de la realidad con una cierta idealización y bondad de los personajes. Finalmente, se traslada a Filipinas como médico del ejército, donde sufre una emboscada. Aunque logra volver a España, acaba suicidándose.
El Novecentismo o la Generación del 14
El panorama novelístico de principios de siglo debe completarse necesariamente con los representantes de otra generación literaria: la llamada Generación del 14 o Novecentista. Aunque esta es, sobre todo, una generación de ensayistas, no podemos olvidar que también cultivaron la novela.
La perspectiva de Ortega y Gasset
En 1925, en un ensayo titulado Ideas sobre la novela, José Ortega y Gasset analiza el género narrativo. La novela, dice Ortega, se agota por dos razones fundamentales: la dificultad de hallar temas nuevos y las crecientes exigencias estéticas de los lectores selectos. Así pues, el argumento humano y el reflejo de realidades sociales deben ceder el paso a lo imaginativo e intelectual. Se pretende llegar a una “novela deshumanizada” en la que la acción servirá de soporte a otros elementos más aptos para proporcionar el goce artístico “puro”.
Ortega polemiza con Baroja, porque mientras el novelista ve en la narración acción y conflicto interior de los personajes, el filósofo ve desarrollo intelectual y goce estético de un lector preparado para valorar un arte puro, más allá de la vida.
Autores destacados del Novecentismo
Entre los autores que, en mayor o menor medida, suponen una renovación de la novela, destacan Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala.
Gabriel Miró
Su excepcional capacidad para captar sensaciones (luz, color, aromas, sonidos, sabores...) llena sus páginas de una gran riqueza expresiva. Algunas de sus novelas más importantes son El Obispo Leproso y Las cerezas del cementerio.
Ramón Pérez de Ayala
Evoluciona desde un relato autobiográfico de estilo novecentista hasta una novela intelectual. Poco a poco, desaparece lo personal para dar paso al desarrollo de las ideas, como si se tratara de un ensayo desarrollado en una prosa poética. Un claro ejemplo es su obra Luz de domingo (1916).