Nomos y Physis: Fundamentos Éticos y la Visión Sofista en la Filosofía Griega

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La Dualidad de Nomos y Physis en la Filosofía Griega: Una Exploración Ética y el Pensamiento Sofista

La filosofía griega antigua se caracterizó por profundas reflexiones sobre la sociedad, la moral y la naturaleza humana. En este contexto, la distinción entre Nomos y Physis emergió como un eje central para comprender los fundamentos de la ética y la ley, especialmente a través de la lente de los sofistas.

¿Qué es el Nomos?

El término Nomos (νόμος) se traduce comúnmente como costumbre o ley. En un sentido más profundo, Nomos significa opinión o creencia, pero no cualquier opinión. Se caracteriza por dos rasgos fundamentales:

  • Son opiniones colectivas, compartidas por una comunidad.
  • Son estables y bien asentadas, arraigadas en el tiempo.

Así, el Nomos representa la costumbre social, entendida como modos de comportamiento colectivos y firmemente establecidos. Toda costumbre social se asienta en alguna opinión o creencia, aunque esta no sea siempre explícita. En su acepción más formal, Nomos se refiere al conjunto de leyes por las cuales se rige una colectividad. Aquí, el rasgo de normatividad es explícito, expresando las normas que estructuran la vida en la polis y su constitución.

Nomos en Oposición a Physis

La reflexión sobre las normas de conducta humana gira intrínsecamente en torno al Nomos. Una de las dicotomías más influyentes en la filosofía presocrática y sofística fue la oposición entre Nomos y Physis (φύσις), que significa naturaleza.

  • Las leyes de la Physis (naturaleza) son consideradas necesarias e inmutables.
  • Las leyes del Nomos (costumbre o ley humana) son contingentes y mutables.

Esta oposición entre Physis y Nomos generó una profunda reflexión crítica acerca de la cultura. Permitió a la cultura griega reflexionar sobre sí misma, distanciarse de sus propias convenciones y contrastarse con aquello que no es cultura, es decir, la naturaleza misma.

El Nomos como Creación Humana

Un aspecto crucial del Nomos es su carácter no natural, entendido como el conjunto de normas establecidas por la ley. Las leyes son, por tanto, creaciones humanas. Diversos factores contribuyeron a esta interpretación:

  • El contacto con otras culturas, que reveló la diversidad de leyes y costumbres.
  • La propia experiencia política de los griegos, que impulsaba a interpretar las leyes como construcciones sociales y no como dictados divinos o naturales inalterables.

El Interés como Fundamento del Nomos

Durante el siglo V a.C., la idea de que el Nomos, como creación humana, tiene su fundamento en el interés cobró gran relevancia. Las posturas de los sofistas, aunque no fueron unánimes en todos los aspectos, sí compartían la idea de que el Nomos, en cierta medida, limita la naturaleza.

Mientras algunos sofistas afirmaban que el Nomos significaba cultura y progreso, otros lo veían como un freno a la libertad natural. Sin embargo, todos compartían la convicción de que el Nomos se fundamenta en el interés y la conveniencia de la colectividad o de quienes lo establecen.

Rasgos Comunes del Pensamiento Sofista

Los sofistas fueron figuras clave en el desarrollo de la filosofía griega, conocidos por su enfoque en la retórica, la política y la ética. Aunque diversos en sus ideas, compartían ciertos rasgos fundamentales:

Relativismo

Los sofistas sostenían que no existen verdades absolutas; toda verdad es siempre relativa al individuo o a la cultura. Lo que es verdadero para uno, puede no serlo para otro.

Escepticismo

Afirmaban que no podemos estar absolutamente ciertos de nada; conocer la verdad última es imposible. Esta postura cuestionaba la posibilidad de un conocimiento objetivo y universal.

Convencionalismo

Los sofistas defendían que tanto las instituciones políticas como las leyes y la moral son productos de decisiones humanas tomadas en un momento histórico determinado, y no de un orden natural o divino inmutable.

Empirismo Político

La doctrina política de los sofistas estaba estrechamente ligada a la democracia. Consistía en considerar bueno y justo aquello que el pueblo o la mayoría considera justo y bueno, sin necesariamente considerar si eso es lo verdaderamente justo y bueno en un sentido objetivo o universal.

Figuras Clave en la Reflexión Ética

Sócrates: El Examen de la Vida

En contraste con el relativismo sofista, Sócrates no sostenía que "todo es relativo", ni sus enseñanzas se centraban en "cómo argumentar para ganar un caso civil". Por el contrario, desarrolló una nueva manera de pensar y reflexionar sobre nuestros propios pensamientos: el método socrático (la mayéutica y la dialéctica). Aunque inicialmente reflexionó sobre diversas explicaciones de la naturaleza del universo, posteriormente se preocupó profundamente por cuestiones éticas, como la naturaleza de la justicia y el análisis de los conceptos que nos aplicamos a nosotros mismos. Su filosofía era, en esencia, el análisis de la vida, buscando definiciones universales de la virtud y el bien.

Protágoras: El Hombre como Medida

Protágoras, uno de los sofistas más influyentes, afirmaba que "el hombre es la medida de todas las cosas". Esto implicaba que algo es correcto o verdadero porque la persona lo considera así, reforzando la idea de que los argumentos tienen dos caras y que se podía convertir un argumento perdedor en ganador gracias a la persuasión de quien lo proponía. Fue un sofista que hizo un importante avance en la ética, proponiendo una visión en la que no hay absolutos y en la que todos los juicios son subjetivos, sentando las bases del relativismo moral.

La tensión entre Nomos y Physis, junto con las diversas posturas sofistas y la contrapropuesta socrática, marcó un hito fundamental en la historia de la filosofía, sentando las bases para el desarrollo posterior de la ética y la teoría política.

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