Nietzsche y la Voluntad de Poder: Vitalismo y Crítica a la Razón Decimonónica

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Contexto Filosófico: La Desconfianza en la Razón Humana en el Siglo XIX

El Declive de la Confianza en la Razón

La cultura occidental, nacida en Grecia, había confiado históricamente en la razón para alcanzar logros fundamentales como el acceso a la verdad, el conocimiento de la realidad y el advenimiento de una sociedad justa de seres virtuosos.

Sin embargo, hacia finales del siglo XIX, esta confianza en la razón se resquebraja. El pesimismo sobre sus posibilidades brota de dos fuentes principales:

  • La razón produce monstruos: Los intentos por aplicar la razón a la realidad han finalizado en tragedias para la humanidad, evidenciando sus límites y peligros.
  • La razón no es un órgano autónomo: Las acciones y pensamientos humanos responden a motivos no racionales. La razón está ligada a un cuerpo biológico, se desarrolla en una geografía y un tiempo determinados, y está influenciada por estructuras económicas, sociales y lingüísticas diversas.

Voluntad de Poder y Vitalismo

La Voluntad de Poder

La voluntad de poder es la energía vital que nos impulsa a actuar con el fin de autoafirmarnos. Es el entusiasmo que nos empuja a realizar acciones, a crecer y a fortalecernos, entendida no como el mero deseo de dominar a otros, sino como la adquisición de poder sobre uno mismo.

Aunque brota del cuerpo, no es un simple instinto biológico, ya que en ella intervienen el ambiente, la biografía, la alimentación y la fuerza interior. Expresa aquello en lo que nos hemos convertido y desde donde nos lanzaremos a la creación de nuestros valores.

Características de la Voluntad de Poder

  • Inconsciente: La voluntad de poder es fundamentalmente irreflexiva.
  • Previa a la razón: Es la forma primitiva de pasión y determina a la razón. La razón y el pensamiento son sus instrumentos; por ello, según sea nuestro cuerpo, así será nuestra razón.
  • Peculiar: Aunque su función sea afirmarse a sí misma, la voluntad de poder es diferente y cambiante según su grado de actividad, influenciada por factores como la edad, el clima, etc.
  • Exige resistencia: Para afirmarse, necesita oposición, ya que solo venciéndola consigue un aumento de poder. Por eso, la voluntad de poder está insatisfecha y su presión de autoafirmación le obliga a superarse.
  • Necesita del dolor: La voluntad de poder implica una ruptura de equilibrio y necesita la sensación desagradable para crecer. De ahí que los estímulos dolorosos la refuercen.
  • Carente de finalidad externa: La voluntad de poder se quiere por sí misma; su fuerza se reduce a su propia actividad.
  • Creativa: La voluntad de poder es la voluntad de crear, y la mejor manera de afirmarse es marcando la diferencia.
  • Libre: La voluntad de poder es libertad, ya que implica hacer lo que el cuerpo nos pida.
  • Diversa: La voluntad de poder tiene manifestaciones múltiples; es móvil, variable y plástica.

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