Nietzsche: Superhombre, Muerte de Dios y la Creación de Valores Humanos

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Nietzsche: La Muerte de Dios y la Liberación Humana

La muerte de Dios supone una liberación para el hombre; ahora le es posible desplegar toda su actividad vital y hacer proyectos valiosos por los que luchará. Así, también creará sus propios valores sin estar sometido a nadie. Pero antes de crear esos nuevos valores, hay una etapa de nihilismo —ausencia de valores— que es una etapa de transición. El hombre no debe instalarse en esta etapa, que puede hacer que muchos se refugien en la frivolidad, en la superficialidad, en un desenfreno moral y vivan sin proponerse metas. Quedarse aquí sería tan nefasto como estar sometidos a Dios.

La Voluntad de Poder

El hombre es voluntad de poder: una fuerza vital que se proyecta hacia delante para lograr metas cada vez más altas y hacerse cada vez más fuerte, una autoafirmación constante.

El Advenimiento del Superhombre

Esto es lo propio del superhombre (Übermensch), que aún no ha llegado, pero cuya posibilidad surge tras la muerte de Dios. Este ser desplegará al máximo su personalidad. La vida del superhombre será una continua superación de sí mismo, una tendencia sin fin hacia la propia perfección y el pleno autodominio. Creará sus propios valores con la inocencia de un niño que juega, sin tener que responder ante nadie, porque Dios ha muerto.

El superhombre es el hombre fuerte que tiende hacia la propia perfección y el pleno autodominio. Es autónomo y busca superarse siempre.

La Creación de Nuevos Valores

Los valores que crea el superhombre son temporales, finitos y relativos. Como todos los valores son finitos, pueden ser alcanzados; por eso, la voluntad no se verá nunca frustrada. La voluntad estará creando valores continuamente. Cuando se consiguen unos, hay que crear otros más altos, y así sucesivamente.

Si hubiera valores absolutos, se nos impondrían por sí mismos, no serían creación nuestra. Si todo es finito, Dios no puede volver a aparecer como algo eterno.

Las Tres Transformaciones del Espíritu

Nietzsche compara la situación y evolución de la humanidad respecto a la moral y a los valores con tres animales simbólicos:

  • El Camello: En esta primera etapa, el hombre vive sometido a la creencia de que existen unos valores eternos y objetivos fundamentados en la idea de Dios. Pero la verdad es que ese bien y esos valores objetivos han sido creados por los hombres débiles que temen a la vida y a las pasiones. Es la moral cristiana o moral de esclavos.
  • El León: En una segunda etapa, el hombre conoce la noticia de la muerte de Dios, se rebela contra la situación anterior y quiere deshacerse del yugo; entonces, se vuelve fiero y valiente como un león que lucha por ser libre.
  • El Niño: En tercer lugar, el superhombre podrá llegar y será como un niño que crea sus propios valores jugando, con inocencia y sin tener que ser responsable ante nadie ni nada.

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