Nietzsche y la Inversión de los Valores: De la Moral de Esclavos al Superhombre

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Biografía de Friedrich Nietzsche

Friedrich Wilhelm Nietzsche nació en Röcken (Turingia) en 1844, hijo de un pastor protestante. Estudió filología clásica y, con tan solo 25 años, fue nombrado catedrático en la Universidad de Basilea. Se interesó por pensadores como Schopenhauer y músicos como Wagner. Su delicada salud lo obligó a abandonar la cátedra, lo que le permitió dedicarse por completo a la construcción de su obra filosófica. Viajó por el Mediterráneo y los Alpes suizos, escribiendo obras fundamentales como Así habló Zaratustra. Tras sufrir un colapso mental en 1889, que provocó su internamiento, murió finalmente en 1900.

La Crítica a la Moral y la Transvaloración de los Valores

El Origen de «Bueno» y «Malo»: El Método Genealógico

Siendo joven, Nietzsche realizó un trabajo sobre la Grecia antigua y se percató de que los conceptos de «bueno» y «malo» no significaban lo mismo en una época que en otra. Aplicando su método genealógico, interpretó que existían dos morales fundamentales: una moral de señores y una moral de esclavos. Entre ellas se produjo una transvaloración de los valores, un proceso que los cristianos heredaron y cuya influencia ha perdurado hasta la actualidad. Nietzsche postula que es necesario llevar a cabo una nueva transvaloración, una tarea que corresponderá al superhombre (Übermensch).

La Moral de Esclavos o de Rebaño

Para Nietzsche, un pueblo expresa su actitud ante la vida a través de sus valores morales. En Occidente, la moral imperante es la judeocristiana. Esta moral propugna el «desinterés», el rechazo del egoísmo y la acción dirigida exclusivamente por el deber. Se basa principalmente en la compasión, identificándose con la debilidad humana. Como resultado, esta moral crea individuos sumisos, razón por la cual Nietzsche la denomina «moral de esclavos» o «moral de rebaño».

La Genealogía de la Moral: Señores vs. Esclavos

Nietzsche busca el origen de esta moral; es decir, se pregunta en qué condiciones creó el hombre los valores que la sustentan. En su obra La genealogía de la moral, Nietzsche aplica el método genealógico (la búsqueda del origen de los conceptos) a todo aquello que se ha ensalzado como «moral». Tras un estudio de los conceptos «bueno» y «malo» a lo largo de la historia, afirma que no siempre han significado lo mismo, lo que le permite distinguir la «moral de los señores». Primitivamente, lo «bueno» era sinónimo de lo noble, superior y orgulloso, en referencia al hombre poderoso. Por el contrario, lo «malo» era todo aquello que no era noble (lo vulgar, lo cobarde), en referencia al hombre inferior. Esta moral fue invertida y transformada en una «moral de esclavos», que valora positivamente todo lo que es hostil a la vida y a la voluntad de poder.

El Sacerdote y la Rebelión de los Esclavos

Nietzsche denomina «sacerdote» a aquel hombre de voluntad débil, pero con un ansia infinita de dominio sobre los demás. Este personaje inicia la «rebelión de los esclavos en la moral». El sacerdote, al igual que el noble, crea valores, pero la fuerza que lo impulsa es el resentimiento contra el noble y contra la vida misma. Esto se debe a que el sacerdote carece de la voluntad de poder que el noble sí posee, lo que le impide vivir la vida con plenitud y ser feliz. Para ejercer su dominio, inventa una serie de normas éticas, las declara universalmente válidas y amenaza con la existencia de un Dios que ajusticiará a quienes no las cumplan. De esta forma, el odio contra el fuerte provoca que el noble sea visto como el culpable, simplemente por no ser miserable como el sacerdote.

La Lógica de la Afirmación y la Negación

La moral de los señores crea valores a partir de sí misma, sin tener en cuenta a los demás, satisfaciendo los deseos del noble. Da lugar a una moral de afirmación: «Yo soy bueno» equivale a «Yo soy yo»; por lo tanto, tú, que te opones a mí, «eres malo». La moral del sacerdote la invierte, convirtiéndola en una moral de negación: «Tú, el fuerte y orgulloso, eres malo; por lo tanto, yo, que carezco de todo eso, soy bueno». Así pues, el sacerdote es alguien incapaz de asumir el carácter trágico de la existencia, por lo que primero concibe al «malvado», luego señala lo que está mal y, finalmente, por oposición, decide lo que es «bueno».

El Triunfo de la Debilidad

Es mediante la astucia como el sacerdote lleva a cabo esta transvaloración, que constituye el origen de los valores de la moral cristiana. Tras el altruismo que esta moral predica, se esconde el odio a la vida y una sed de venganza contra el hombre superior. Sin embargo, esta moral no solo se venga del ser superior, sino que también debilita al hombre común, permitiendo que el sacerdote lo domine con mayor facilidad.

El surgimiento de esta moral, propiciada por la resignación y el carácter gregario de los débiles, impide al hombre crear sus propios valores, puesto que ya han sido impuestos por el sacerdote. Esto convierte al hombre en un esclavo resignado a obedecer a quienes matan la vida, presentando la debilidad como virtud. Nietzsche finaliza su teoría crítica concluyendo que los débiles han triunfado porque han conseguido que incluso el fuerte piense como ellos.

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