Nietzsche: La Evolución del Ser Humano y la Creación de Valores

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La Transformación del Ser Humano en la Filosofía de Nietzsche

El problema central en la filosofía de Nietzsche radica en explicar la aparición del Superhombre como la vía para superar el nihilismo que emerge tras la "muerte de Dios". En su antropología, el hombre es concebido como un ser mediocre, gregario, miserable e incapaz de alcanzar grandes valores. Es un ser defectuoso y enfermo, que se niega a evolucionar, a abandonar los errores de la cultura occidental, sin ser consciente de que la superación es el camino para vencerse a sí mismo.

Las Tres Metamorfosis hacia el Superhombre

La transformación del hombre en Superhombre pasa por tres metamorfosis:

  • Camello: El espíritu del hombre es un animal de carga, que obedece a su amo sin quejarse. Este le manda y él obedece, soportando el peso de la tradición y los valores impuestos.
  • León: El hombre-camello, cansado por el peso de la carga, se rebela contra su amo y lo derriba. Se convierte en el hombre-león, crítico y dueño de sí mismo, e impone su voluntad, liberándose de las ataduras morales y sociales.
  • Niño: A medida que se va quitando las cargas, se convierte en el creador de sus propios valores; se transforma en el hombre-niño que busca la afirmación de sí mismo. El niño es el símbolo de la propuesta definitiva de transformación en el Superhombre, representando la inocencia, el olvido y un nuevo comienzo.

Características del Superhombre

El Superhombre encarna una serie de atributos esenciales:

  • Ansia de vivir: Una profunda afirmación de la vida en todas sus facetas.
  • Superación: Constante búsqueda de ir más allá de los límites autoimpuestos y externos.
  • Superioridad: No en un sentido moral, sino como una elevación de la existencia.
  • Creación de Valores: Capacidad de establecer sus propias tablas de valores, más allá del bien y del mal.
  • Fidelidad a la Tierra: Compromiso con la vida terrenal, sin buscar consuelos trascendentes.
  • Voluntad de Poder: La fuerza impulsora fundamental de su ser.
  • Eterno Retorno: La aceptación y el deseo de que la vida se repita infinitamente.

La Voluntad de Poder

La Voluntad de Poder es la fuerza inherente al ser humano que le permite transformar sus anhelos en realidad. Quien desea con suficiente intensidad, puede lograrlo.

Esta Voluntad de Poder no ha sido reconocida como tal por el hombre hasta que no ha llegado el final del Nihilismo. Se distinguen tres momentos en su desarrollo:

  • Voluntad de Nada: El ser humano, necesitado de la Verdad y de Dios, los creó por su propia voluntad, aunque no eran más que una invención olvidada, pura nada.
  • Voluntad de Verdad: El ser humano toma conciencia del engaño al que se había sometido y descubre que todo lo que la voluntad anhelaba no era más que eso: un deseo de la propia voluntad.
  • Voluntad de Poder (Afirmación): Es el momento de la plena aceptación de la vida y de la propia voluntad como creadora de valores, superando el nihilismo.

El Eterno Retorno

El Eterno Retorno es una afirmación tan rotunda de la vida que no solo valida los valores de esta tierra, sino que anhela su repetición eterna. No hay resignación a que termine. Este ciclo perpetuo de morir y volver a existir se repite infinitamente para todos; esta vida debe ser vivida innumerables veces, con cada dolor y cada alegría.

La Crítica Sociopolítica de Nietzsche

En sus orígenes, el Estado desempeñó un papel crucial al consagrar el triunfo violento de los fuertes. Sin embargo, dado que este triunfo posibilitó la civilización, la humanidad ha olvidado el terrible origen del Estado. Nietzsche contrapone el Estado de los tiempos heroicos al Estado apacible de la modernidad, al que denomina el "Estado del rebaño".

Nietzsche condena el Estado moderno y, a la vez, la sociedad moderna. El Estado es un nuevo y poderoso ídolo, mientras que el interés de Nietzsche radica precisamente en la destrucción de tales ídolos. El Estado predica doctrinas universales, como los derechos del hombre. Su universalismo vacío despersonaliza al individuo.

En este sentido, Nietzsche considera necesario e ineludible que se destruyan todos los valores e ídolos decadentes de Occidente, incluido el Estado; es una necesidad inaplazable. La única vía es la destrucción del Estado, tarea que recaerá en los espíritus libres. Estos espíritus libres deben iniciar su rebelión reconquistando su libertad en medio de la sociedad del rebaño, asumiendo todas las consecuencias.

Son espíritus aristocráticos, dotados de Voluntad de Poder, con el coraje de intensificar el "yo" y de ser fieles a la vida. El amor a la vida no implica el deseo de una vida larga. El héroe corre sin saber si alcanzará la meta, vive peligrosamente. Esto es lo dionisíaco: aceptar la vida en su desmesura. De estos espíritus libres surgirá el Superhombre, el ser soberano que, situado más allá del bien y del mal, destruye los valores decadentes y exalta la grandeza de los valores que él mismo crea.

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