Todo lo que necesitas saber sobre la anemia: causas, síntomas y cuidados

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La anemia no es un estado patológico, sino un trastorno subyacente. Es el trastorno hematológico más común y consiste en un nivel de hemoglobina menor de lo normal, lo que se refleja en una cantidad anormalmente baja de eritrocitos en circulación. Como resultado, la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos también está disminuida. Existen muchos tipos diferentes de anemias, pero pueden clasificarse en tres amplias categorías etiológicas:

Categorías de Anemia

  • Pérdida de eritrocitos: Esta ocurre con un sangrado, potencialmente de una fuente de importancia, por ejemplo, el aparato digestivo.
  • Incremento de la destrucción de eritrocitos: Ocurre la destrucción de los eritrocitos debido a un RES demasiado activo o a que la médula ósea produce eritrocitos anormales que son eliminados por el RES.
  • Disminución de la producción de eritrocitos: La producción deficiente puede deberse al déficit de factores necesarios para la eritropoyesis, lo que incluye ácido fólico, hierro y vitamina B12. La disminución de eritrocitos también puede verse afectada si la médula ósea está disminuida.

Clasificación de las Anemias

Las anemias se pueden clasificar de diferentes formas. El método fisiológico consiste en averiguar si la deficiencia se debe a:

  • Un defecto de la producción: anemia hipoproliferativa.
  • Un defecto por destrucción: anemia hemolítica.
  • Un defecto por pérdida: sangrados.

Manifestaciones Clínicas

Aparte de la gravedad de la anemia en sí misma, existen varios factores que influyen sobre el desarrollo de los síntomas vinculados con la anemia:

  • Velocidad con la que se ha desarrollado.
  • Duración de la anemia.
  • Requerimientos metabólicos del individuo.
  • Otros trastornos o incapacidades.
  • Complicaciones concomitantes de la patología que produjo la anemia.

Cuidados de Enfermería al Paciente con Anemia

  • Valorar la tolerancia a la actividad a niveles seguros y aceptables.
  • Cumplimiento del plan progresivo de descanso, actividad y ejercicio.
  • Asignación de jerarquías a las actividades.
  • Distribución de las actividades de acuerdo con el nivel de energía.
  • Consecución y conservación de la nutrición adecuada.
  • Consumo de una dieta equilibrada.
  • Desarrollo de un plan de comidas que promueva una nutrición óptima.
  • Consumo de cantidades adecuadas de hierro, vitaminas y proteínas.
  • Cumplimiento con el tratamiento de suplementos si es necesario.
  • Conservación de una perfusión adecuada.
  • Mantener signos vitales dentro de los límites normales.
  • Mantener saturaciones dentro de los límites normales.
  • Valorar la ausencia de complicaciones:
  • Suspensión o reducción de las causas que originan disnea.
  • Uso de medidas de comodidad y reposo para aliviar la disnea.
  • Ausencia de signos de mayor retención de líquidos.
  • Orientación en lugar, tiempo y espacio.
  • Deambulación segura.
  • Ausencia de lesiones.
  • Conocimiento de la importancia de realizar analíticas seriadas.
  • Conservación de un ambiente seguro en el hogar.

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