Necesidad, Demanda y Deseo en Lacan: La Estructura del Sujeto

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Necesidad, Demanda y Deseo en la Teoría de Lacan

La palabra permite que la necesidad se transforme en demanda. Para que el sujeto pueda dirigirse al objeto, debe pasar necesariamente por el Otro y sumergirse en sus significantes. Al quedar inmerso en el lenguaje, el instinto de la necesidad se pierde. Por lo tanto, para acceder al objeto, el sujeto debe pedir, y es desde ese Otro donde se sanciona el mensaje.

La demanda es una demanda de presencias y ausencias; toda demanda es, en esencia, una demanda de amor.

El plano de la necesidad y el objeto

En el plano de la necesidad, existe un objeto conocido, un objeto que supuestamente completa y ofrece un goce absoluto. Sin embargo, sabemos que esto no existe en la realidad humana, debido al atravesamiento de los significantes del Gran Otro y, específicamente, del significante del falo.

El deseo como resto

Lacan sostiene que el resto que surge entre la necesidad y la demanda es el deseo. Cuando se pierde la particularidad de la necesidad, ese resto se convierte en la causa del deseo. Además, la demanda nunca logra expresarlo todo:

  • La demanda verbal sitúa a la necesidad en el plano simbólico.
  • Al utilizar el lenguaje, perdemos algo respecto a la necesidad original.
  • En ese momento de pérdida, nos constituimos como seres en falta.

El deseo es el resultado de restarle la necesidad a la demanda de amor; es aquello que la demanda no puede alcanzar. El sujeto queda dividido, representado por un significante que deja un resto inefable: el falo. Aunque no puede ser reconocido en la conciencia, sus efectos son evidentes a través del deseo.

El papel del falo y el Otro barrado

El falo es un significante fundamental que representa aquello que no se puede significar: la falta en lo simbólico y la falta de ser. Es la marca del lenguaje que barra al sujeto y nos hace perder el vínculo directo con el objeto de la necesidad.

La mediación del deseo

Para que este proceso se complete, debe existir una falta en el Otro. El Otro barrado es el reconocimiento de esa carencia. En consecuencia, nuestro deseo está mediado por el deseo del Otro:

  • Somos sujetos que desean en tanto desean ser deseados por el Otro.
  • La construcción como ser deseante ocurre en la medida en que nos ubicamos como objeto de deseo del Otro.

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