La Naturaleza Política del Ser Humano: Fundamentos en la Política de Aristóteles

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Exégesis del Fragmento Seleccionado de la "Política" de Aristóteles

Este fragmento seleccionado de la Política de Aristóteles, específicamente de sus libros I, constituye una piedra angular para comprender la filosofía política clásica y la visión antropológica del Estagirita. El texto, escrito en un contexto histórico de profunda crisis para el modelo de la pólis griega (siglo IV a. C.), revela la convicción aristotélica sobre la naturaleza intrínseca del ser humano como ser social, justo en el momento en que esta estructura política comenzaba a desmoronarse bajo el empuje macedonio.

La Concepción Teleológica de la Comunidad

El autor establece de inmediato que toda comunidad se orienta hacia un bien, siendo la pólis la comunidad suprema que persigue el bien más principal: "vivir bien". Esta concepción teleológica es fundamental en el pensamiento aristotélico, influenciado por su sistema ontológico-sistemático.

Las Cuatro Causas Aplicadas a la Ciudad

Como se menciona en el contexto, Aristóteles busca las cuatro causas (material, eficiente, formal y final). Aquí, la ciudad es el fin (télos) de las comunidades previas, y su naturaleza se define por este fin, lo que explica por qué el hombre es, por naturaleza, un animal político.

La Distinción Humana: Posesión del Lógos

La distinción crucial que Aristóteles establece entre el hombre y el resto de los animales gregarios radica en la posesión del lógos (palabra/razón). Mientras que otros seres solo tienen voz para expresar placer o dolor, el lógos humano permite comunicar:

  • "lo conveniente y lo dañoso"
  • "lo justo y lo injusto"

Esta capacidad de deliberación sobre valores éticos y políticos es lo que hace posible la comunidad civil, pues "la comunidad de estas cosas es lo que constituye la casa y la ciudad". Este punto lo alinea con la postura socrática anti-relativista frente a los sofistas, defendiendo la existencia de verdades universales sobre la justicia.

Prioridad de la Pólis sobre el Individuo

El texto subraya la prioridad de la pólis sobre el individuo:

"Es evidente, pues, que la ciudad es por naturaleza y anterior al individuo".

Esta afirmación se basa en la autosuficiencia (autárkeia). Solo dentro de la ciudad el hombre puede alcanzar su plena realización. Aquel que no necesita la comunidad es o "bestia o un dios", quedando fuera del ámbito de lo humano y lo político.

La Dualidad Humana: Razón y Virtud

Finalmente, el pasaje cierra con una reflexión sobre la dualidad inherente al ser humano, una idea profundamente ligada a la aplicación de las causas aristotélicas. El hombre, dotado de armas y razón, puede ser el mejor de los animales si se guía por la virtud y la justicia, o el peor si carece de ellas:

"sin virtud, es el más impío y salvaje de los animales".

La justicia, definida como "el orden de la comunidad civil", es, por tanto, la condición necesaria para que el fin de la pólis, vivir bien, se cumpla. A pesar de que Aristóteles se separa de las ideas trascendentes de su maestro Platón (cuyo Demiurgo imponía un finalismo trascendente), su propia teleología inmanente en la Política demuestra que la vida ética y la vida política son inseparables para alcanzar la excelencia humana.

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