Naturaleza Humana y Cultura: Socialización e Identidad

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1. El Animal Cultural

No es fácil hablar de la naturaleza humana. Dada esa dificultad, conviene comenzar el estudio de la naturaleza humana examinando su constitución biológica. Pero al hacerlo descubriremos en ella misma la necesidad intrínseca de rebasarla y abrirse a la cultura. Porque el ser humano es un animal peculiar cuya naturaleza biológica se abre al orden cultural: al lenguaje, la técnica, la moral, el derecho, la economía, el arte, la ciencia y la religión. Es, por consiguiente, un animal cultural.

La cultura introduce un modo de adaptación eficaz que aporta mecanismos como el lenguaje simbólico y la técnica, que permiten orientarse en el mundo, reducir la complejidad de la experiencia y lograr cierta seguridad y confianza ante los peligros.

Por tanto, el mundo de la cultura, creado por la capacidad humana de invención y anticipación, sirve para disminuir el miedo a lo casual e imprevisto, para reducir la incertidumbre.

2. ¿Sociales por Naturaleza?

Hay dos respuestas:

2.1 El Ser Humano es Sociable por Naturaleza

Esta postura tiene como principal representante a Aristóteles. Este parte de la base de que el ser humano es un animal político, es decir, sociable por naturaleza, que necesita la sociedad y la cultura que esta le aporta para realizarse de acuerdo con las capacidades que le son propias. Aristóteles lo entiende como un ser lleno de carencias y de necesidades que solo puede satisfacer dentro de la sociedad. Solo en ella puede alcanzar la perfección y la felicidad que su naturaleza humana le permite, y solo alguien que no sea humano, un animal o un dios, puede prescindir de ella.

Junto a esto, Aristóteles añade que el ser humano solo puede vivir en sociedad, ya que está dotado de razón para conocer el bien y el mal, lo justo y lo injusto, y solo él dispone de un lenguaje capaz de expresarlos. El ser humano es el único que tiene una naturaleza moral, que es la base y condición de la sociedad.

2.2 Vivir en Sociedad no es una Exigencia de la Naturaleza

Para quienes defienden esta postura, el ser humano no es sociable por naturaleza. La sociedad es una construcción artificial surgida como mal menor para hacer posible una convivencia precaria, pero inevitable. La sociedad es fruto de un acuerdo o contrato entre los seres humanos para evitar la lucha de unos contra otros. Como representantes de esta corriente podríamos citar a los siguientes:

2.2.1 Thomas Hobbes

Para Hobbes, en el estado natural, previo a la existencia de la autoridad, de las leyes y de la moral, el hombre está dominado por el egoísmo más brutal y salvaje. El estado natural del hombre, según su opinión, es el de la guerra de todos contra todos. Los hombres compiten unos contra otros, sin respeto por la vida ni por la propiedad. En este estado, el hombre es el lobo para el hombre.

  • Como en este estado natural la vida es cruel y durísima, llega un momento en que algunos hombres deciden realizar un pacto que tiene dos cláusulas: 1º un pacto de no agresión (prohibición de la violencia dentro del grupo y castigos para quien no respete esta ley), y 2º un pacto de sometimiento a una autoridad que mande en la sociedad e imponga el orden y la ley.
  • Para Hobbes, que tiene, como vemos, un concepto negativo de la naturaleza humana y piensa que con el hombre hay que tener mano dura para que viva dentro de un orden, este pacto es irreversible. Ningún pecado es para él más grave que atentar contra la autoridad establecida, pues, en su opinión, incluso el peor de los monarcas es mejor que el estado de desorden y de guerra de todos contra todos que se daría si desapareciera la autoridad.
  • En definitiva, Hobbes cree que nuestra naturaleza es egoísta y asocial, y nos lleva a una forma de vida violenta y dura de vivir, y que, para poder superar esa situación, hay que poner freno a nuestros instintos competitivos mediante el miedo a una autoridad poderosa que imponga el orden y posibilite la vida en sociedad, con todas las ventajas que ello reporta. Está convencido de que, sin mano dura, sin castigos, jueces, policías, cárceles y ejecuciones, no se puede poner freno al egoísmo y la violencia, y que solo cuando existe miedo a la autoridad puede posibilitarse la vida en comunidad.

2.2.2 Jean-Jacques Rousseau

A diferencia de Hobbes, consideraba que el hombre es bueno por naturaleza y no entabla una relación competitiva con los demás. En el estado natural, los hombres, según piensa, son iguales y libres, felices como parecen serlo los animales. No desean robar ni dañar. Piensa, a diferencia de Hobbes, que no habría un estado de guerra de todos contra todos, sino que más bien habría una indiferencia de unos respecto a otros. Creía que el sentimiento que predominaría sería el de la piedad sobre los demás.

  • El hombre salió del estado natural cuando apareció la propiedad privada. En algún momento, algunos hombres cercaron un terreno y dijeron que era suyo, y convencieron a los demás de que había que poner leyes para legitimar la propiedad privada. Con la propiedad privada empieza la desigualdad, hasta llegar al tipo de sociedad que vivió Rousseau, en el que una pequeñísima minoría era dueña de todo, y la inmensa mayoría vivía prácticamente esclavizada y trabajando para los poderosos. Este tipo de sociedad le parece totalmente injusta a Rousseau.
  • Rousseau tiene una idea muy diferente a la de Hobbes, que creía muy positivo el pacto social que originó la vida en sociedad. Para Rousseau, el pacto social fue un engaño que perpetraron los más egoístas sobre los demás, un engaño que ha llevado a establecer la división de la sociedad en clases y a que reine el abuso de los poderosos y la desigualdad más injusta entre los hombres.
  • Piensa Rousseau que, después de haber conocido la humanidad las ventajas de vivir en sociedad, es imposible ya el retorno al estado de naturaleza, pero sí que se debe luchar para que vuelva a reinar la igualdad y la libertad primitivas. Para ello hay que liberarse del poder de la aristocracia y los monarcas, y hacer que el pueblo sea el dueño de su destino. Se requiere un nuevo pacto social que no esté basado en el abuso y el engaño, sino en el deseo de hacer una sociedad en la que todos seamos iguales. Por esto, Rousseau no creía, como Hobbes, que el pacto social que fundó a la sociedad fuera irreversible, sino todo lo contrario: había que acabar con el viejo sistema y hacer un nuevo pacto social.
  • El nuevo pacto o contrato social habrá de establecer una nueva forma de gobierno que represente a todos por igual: la democracia, en la que el pueblo será el depositario del poder y elegirá a sus gobernantes y a las leyes, y los sustituirá por otros gobiernos u otras leyes cuando lo crea conveniente.

3. La Identidad Social

Nacemos perteneciendo a determinados grupos sociales y adquirimos una identidad social a la vez que una personal. La identidad personal nos permite mantenernos como personas únicas y singulares, mientras que la social nos permite mantener unos valores compartidos con otras personas. Tanto la identidad personal como la social se adquieren con y por los demás a través de un proceso de socialización por el que adoptamos los valores, usos y costumbres de la sociedad a la que pertenecemos y nos identificamos con ellos.

4. La Socialización y sus Formas

La socialización es el proceso por el que un individuo interioriza la cultura de la sociedad en la que vive, desarrolla su identidad y se constituye como persona. Podemos distinguir dos etapas: primaria y secundaria.

4.1 Socialización Primaria

Es la parte más importante del proceso. Tiene como objetivo introducir al sujeto en la sociedad y se desarrolla en el seno de la familia durante la niñez. En las sociedades modernas, la escuela primaria y la televisión desempeñan también un papel en esta etapa, en la que el niño o la niña se apropia de los roles, las actitudes y los valores de las personas que lo rodean y aprende a aceptar y entender lo que hacen, identificándose con ellos y con el mundo en el que participan.

Poco a poco, el niño va interiorizando los papeles y las normas a través de un procedimiento de generalización progresiva que va desde las normas, las actitudes y los valores concretos a los generalizados. El proceso de socialización primaria no es meramente cognoscitivo o intelectual, sino que tiene una gran carga emocional.

4.2 Socialización Secundaria

Es un proceso por el que se interiorizan mundos institucionales que contrastan con el mundo de base adquirido en la socialización primaria. Entran en juego nuevos agentes de socialización, como las instituciones laborales, políticas o religiosas. La interacción social tiene una menor carga afectiva y los papeles sociales comportan un alto grado de anonimato. Otra diferencia importante es que, mientras en la socialización primaria el conocimiento se interioriza casi automáticamente, en la secundaria debe ser reforzado por técnicas pedagógicas específicas y complejas. En este proceso de maduración se pueden aparecer crisis de crecimiento. Algunas se producen después de la socialización primaria, cuando el sujeto reconoce que el mundo de los propios padres no es el único que existe, sino que hay otras perspectivas diferentes. Esto suele conducir al individuo a plantearse problemas de coherencia personal y de identificación. Normalmente, la socialización secundaria no destruye el pasado, sino que construye a partir de él.

4.3 Resocialización

La resocialización es un proceso que consiste en la interiorización de los contenidos culturales, es decir, roles, actitudes, valores, etc., de una sociedad distinta a aquella en la que el sujeto se ha socializado, o bien de contenidos nuevos, fruto de un cambio radical en la sociedad a la que pertenece.

Los procesos de resocialización se asemejan a los de socialización primaria, aunque son diferentes de esta porque no parten de cero. De ahí que supongan dos cosas: en primer lugar, un proceso de desmantelamiento de la anterior perspectiva de la realidad; en segundo lugar, una nueva identificación fuertemente afectiva.

Suelen darse en situaciones de crisis profundas cuyas causas pueden ser por procesos de crecimiento personal, cambios sociales rápidos o choques culturales producidos por la emigración. Un claro ejemplo es la resocialización que experimentan quienes ingresan en alguna secta. El proceso incluye una nueva interpretación de la biografía anterior, del significado de los hechos y personas que configuraron el pasado de la persona que se resocializa.

No obstante, según George Herbert Mead: “El hecho de que todas las personas estén constituidas por procesos sociales, o en términos de ellos, y que sean reflejos individuales de ellos, no es en modo alguno incompatible con el hecho de que todas las personas individuales tienen su individualidad peculiar, su propia pauta única, ni destruye tal hecho”.

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