La Narrativa Española de Posguerra: Censura, Exilio y el Auge del Tremendismo

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La Novela Española de Posguerra (1939-1950)

Poetas, novelistas y dramaturgos tuvieron que enfrentarse a la censura, al exilio y a las severas restricciones impuestas por las circunstancias del momento.

Contexto Histórico y Ruptura Literaria

Como consecuencia directa de la guerra, en la inmediata posguerra, se prohibieron las obras de los autores desafectos al régimen. Finalizó así el brillante período cultural conocido como la Edad de Plata (que incluía la Generación del 98, las Vanguardias y la Generación del 27). La lectura de los autores extranjeros quedó también proscrita. Esto supuso una profunda ruptura de la tradición literaria.

Los novelistas más combativos, cercanos a ambos bandos, publicaron durante los años de la contienda o en la inmediata posguerra obras de contenido beligerante y de exaltación patriótica. Estas obras, en general, poseían una irregular calidad literaria, pero resultan interesantes como documento de la época.

El Fenómeno del Exilio Literario

La Novela desde el Exilio Exterior

Una de las consecuencias más nefastas para la literatura fue el exilio de un buen número de autores. Los escritores que se marcharon perdieron su público natural, que no pudo conocer sus obras y, cuando lo hizo, la realidad de esos textos estaba ya superada.

El Exilio Interior

Este exilio fue real y físico, con el abandono de España; y también se vivió como un exilio interior, manifestado como un silencio crítico o de autocensura para alejarse de la realidad irrespirable del momento.

Los Años Cuarenta: Del Existencialismo al Tremendismo

La narrativa española se quedó al margen de las valiosas formas literarias producidas en el extranjero y, como ya se mencionó, perdió la conexión con la tradición anterior.

Esto explica que las obras escritas al inicio de la posguerra buscaran sus fuentes de inspiración en el pasado literario español, como es el caso de La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela, o en el realismo decimonónico, más cercano a la visión que plantea Carmen Laforet en Nada (1945) o Miguel Delibes en su primera novela, La sombra del ciprés es alargada (1948). Además, la censura marcaba la senda «correcta».

Ante esta situación, en los años cuarenta prevalece una mezcla de tendencias dispares que van desde el realismo tradicional hasta la épica militar de exaltación tras la victoria.

La guerra adquirió un protagonismo sobresaliente en las narraciones de los años cuarenta, tanto para los autores que publicaron en el exilio como para los nacionales. Su presencia se prolongó durante toda la posguerra y alargó su sombra en las novelas del siguiente siglo como marco de muchas historias.

Características de la Novela Inicial de Posguerra

En general, la novela predominante al inicio de la posguerra se caracteriza por:

  • La búsqueda de un nexo de unión con la tradición literaria española.
  • La sencillez expositiva de las tramas.
  • El desgarro presente en numerosas escenas literarias.
  • La presencia de espacios y ambientes sórdidos.
  • El tono pesimista y desencantado.
  • La introspección en el relato de los protagonistas.

Diferencia entre Tremendismo y Existencialismo

Los rasgos anteriores justifican que esta novela, llamada tremendista, se conecte con el existencialismo europeo.

Pese a que existencialismo y tremendismo se emplean a menudo como sinónimos, existen una serie de diferencias clave entre ellos:

  • Existencialismo: En este movimiento se encuentra el tono abatido, la desesperanza y la insatisfacción, pero no necesariamente como rasgos intrínsecos del individuo, sino como consecuencias directas de las vivencias de la Guerra Civil y las heridas abiertas en esa inmediata posguerra.
  • Tremendismo: El término se utilizaba originalmente para denigrar aquellas obras en las que se acumulaba lo sórdido, lo violento, lo feo y lo marginal de la sociedad.

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