Narrativa española de posguerra (años 40-70): de la novela existencial a la experimental

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Años 40

Los años 40 son años difíciles de posguerra y de dictadura franquista; del aislamiento internacional, la pobreza, la represión y la censura. La novela recibe influencias de la picaresca, el drama rural y el determinismo de Baroja. En Pascual Duarte, Pascual Duarte escribe en la cárcel sus memorias y se duele de su vida y de los crímenes cometidos, que justifica por su herencia genética y por una serie de circunstancias limitantes. Como se ve, en la novela existencial los temas predominantes son la soledad, la inadaptación, la frustración y la muerte.

Años 50

Empieza la tímida apertura al exterior y la relajación de la censura. Existen dos tendencias del realismo social: el objetivismo y el realismo crítico. En ambas hay compromiso social, pero en el caso del objetivismo se refleja la realidad, las conductas y los diálogos de los personajes, y la crítica está implícita, mientras que en el realismo crítico esta se hace explícita.

  • Entre visillos, de Carmen Martín Gaite: la vida anodina de un grupo de muchachas, a las cuales la sociedad ha reservado como única meta el matrimonio.
  • La zanja, de Alfonso Grosso: representativa del realismo crítico, sobre las desigualdades sociales en el campo andaluz.
  • La colmena, de Camilo José Cela: con 160 personajes (corrección del texto original, que indicaba "3100tos"), en su mayoría de clases empobrecidas por la guerra, se retratan con trazos caricaturescos y se muestra la dureza de la vida española en el Madrid de 1943.

La dura crítica contra la burguesía de provincias está en Dos días de septiembre, de Caballero Bonald, en la cual se analiza la sociedad jerezana.

En el exilio destacan Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender (1953), obra en la que un cura evoca la vida de Paco el del molino, muerto por los odios desatados en la guerra; y Arturo Barea con la trilogía La forja de un rebelde.

Años 60

Desarrollo económico, crecimiento del turismo y cambio de mentalidad. Aumenta la emigración y la oposición al régimen franquista. Ahora interesa la renovación, aunque no se pierda la intención crítica.

En 1962 aparece Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, que revoluciona el panorama novelístico. Esta obra introduce las novedades características de la novela experimental de esta década:

  • El enfoque existencial, extendido a las clases sociales desfavorecidas.
  • La estructura en secuencias en vez de en capítulos, con alguna ruptura temporal para narrar hechos de seis días.
  • El punto de vista múltiple, que incluye el monólogo interior, el estilo indirecto libre y la segunda persona para hablar consigo mismo.
  • El lenguaje experimental y culto, salpicado de cultismos, tecnicismos médicos, neologismos, coloquialismos y brillantes recursos retóricos.
  • Las descripciones y sintaxis complejas, y las referencias mitológicas para describir personajes vulgares.

Tiempo de silencio aborda la crítica del país no mediante un estilo sencillo, sino con una manera de escribir retórica.

Otros autores:

  • Juan Marsé, en Últimas tardes con Teresa, novela en la que Marsé traza un retrato duro y sarcástico de la alta burguesía.
  • Miguel Delibes, en Cinco horas con Mario, con un monólogo interior de la viuda velando el cadáver de su marido.

Años 70

Continúa escribiéndose novela experimental. A partir de 1975, con la muerte de Franco, la llegada de la democracia y el fin del aislamiento, se abre un nuevo periodo para la narrativa.

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