El Nacimiento de las Provincias Argentinas: Autonomía y Consolidación (1820-1829)

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El período conocido como Estados Provinciales (1820-1829) se caracterizó por la llamada “crisis de 1820”, cuyas consecuencias directas fueron la disolución del Directorio, una forma de gobierno centralista que había surgido durante la Asamblea del Año XIII, y el nacimiento de las autonomías provinciales.

Cuando nuestro territorio formaba parte del Virreinato del Río de la Plata, existían en él tres jurisdicciones: las Intendencias de Buenos Aires, Córdoba del Tucumán y Salta del Tucumán. Hacia 1810, estas jurisdicciones aún existían, y a partir de ellas surgieron nuevas unidades político-territoriales que darían origen a las provincias. De hecho, estas divisiones administrativas, creadas en 1776, se mantuvieron hasta 1820, momento en que surgen las provincias.

¿Cómo se formaron las provincias argentinas?

Tras la caída del gobierno central (Batalla de Cepeda, en 1820), estos territorios comenzaron a constituirse en entidades soberanas, promulgando sus propias leyes y creando instituciones para que las gobernaran. Los antiguos cabildos fueron reemplazados por Juntas y Salas de Representantes, con la atribución de nombrar al gobernador y actuar como Poder Legislativo.

Regiones Clave en la Consolidación Provincial

El Litoral

La provincia de Corrientes pudo establecer un orden institucional estable, logrando subordinar el poder militar al político e impidiendo el ascenso de caudillos al poder. Esto fue posible gracias a un importante desarrollo económico, que les permitió contar con los ingresos fiscales necesarios para mantener el aparato estatal.

Santa Fe fue gobernada por el caudillo Estanislao López, quien, una vez en el gobierno, logró extender su influencia a la provincia de Córdoba. A diferencia de Corrientes, a López le fue difícil mantener su autonomía ante el gobierno de Buenos Aires, de la que necesitaba frecuentes ayudas económicas y subsidios.

En Entre Ríos, el caudillo Francisco Ramírez había organizado la República de Entre Ríos, anexando Corrientes y Misiones. Tras su muerte (1821), la provincia entró en una etapa de conflictos internos y luchas entre caudillos menores, entre los que se destacarían Justo José de Urquiza y Ricardo López Jordán.

El Interior

El territorio de las Intendencias se fraccionó. Así, en 1813, se separaron de la Intendencia de Córdoba las ciudades de Mendoza, San Juan y San Luis. Al año siguiente, Salta y Tucumán dejaron de formar parte de la Intendencia de Salta. La Rioja se proclamó independiente de la Intendencia de Córdoba en 1815, y Santiago del Estero y Jujuy se separaron de la de Salta en 1820 y 1834, respectivamente.

La autonomía de las ciudades fue el primer paso hacia la conformación de los estados provinciales. En el caso de La Rioja, pudieron coexistir un aparato institucional como la Junta de Representantes y la presencia de un caudillo, Facundo Quiroga, respetuoso de estas instituciones que, a su vez, le daban la legitimidad necesaria para gobernar.

Buenos Aires: La "Feliz Experiencia"

El período de autonomía que vivió Buenos Aires –al igual que el resto de las provincias– entre 1820 y 1826, es conocido como la “Feliz Experiencia”. Esto se debe a una serie de reformas impulsadas por un grupo dirigente encolumnado en el Partido del Orden, cuyos objetivos eran los de modernizar la provincia.

Entre las reformas más destacadas se encuentran:

  • Se creó la Junta de Representantes, que reemplazó al Cabildo y cuyas funciones asignadas eran: elegir al gobernador, votar el presupuesto y discutir y aprobar todo nuevo proyecto de ley.
  • Se sancionó la Ley Electoral de 1821, que reestructuró el espacio político territorial, institucionalizando la participación política de la campaña (mundo rural) a través del voto y suprimiendo los cabildos. Esta ley renovó las prácticas políticas de los actores al establecer el sufragio universal y el voto directo. Esta nueva forma de participación política contrastaría notablemente con la baja participación demostrada en la década revolucionaria, que había quedado asociada a un extremo faccionalismo y a la imposibilidad de instaurar un orden estable.

El primer gobernador de la provincia durante este período fue Martín Rodríguez, quien, junto a su Ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia, llevó adelante los cambios fundamentales del período.

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