Música instrumental romántica: piano, violín y violonchelo; nacionalismo e impresionismo
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Música instrumental para solistas: el violín, el violonchelo y el piano
Si pensamos en los instrumentos que utilizaron los románticos para transmitir sus ideas musicales, veremos que el número de ellos se fue reduciendo progresivamente. La orquesta se fue enriqueciendo y aumentando sus voces; disminuían los instrumentos en el concierto y en la música de cámara. Al llegar a Schubert, la limitación se hizo perceptible, ya que se contentó con emplear la orquesta, el conjunto de cuerdas y el piano, con la sola excepción del Octeto, a modo de serenata e imitación del Septimino de Beethoven.
La evolución instrumental en el Romanticismo
Estaría equivocado pensar que los románticos no recurrieron ocasionalmente a todas las combinaciones instrumentales posibles. Pero no sería desacertado deducir que, a efectos del concierto y la música de cámara, los románticos recurrieron cada vez más al empleo exclusivo de las cuerdas por un lado y del piano por otro. Los virtuosos del clarinete, del fagot, de la flauta, de la trompa y de la trompeta no desaparecieron totalmente; sin embargo, ya no se escribió mucha música para ellos, excepto su parte correspondiente dentro de la orquesta y algunas obras de compositores menores.
Por otra parte, el violín y el violonchelo, al menos en el género del concierto, desempeñaron un papel muy importante, aunque no tan acusado como el piano. Mozart compuso casi dos docenas de conciertos para piano, pero sólo cinco conciertos para violín. Tampoco Beethoven compuso más que un solo concierto para violín frente a cinco para piano; y en Mendelssohn el piano fue también predominante, aunque es preciso decir que difícilmente hubiera podido dar continuación a su Concierto para violín.
Consecuentemente, el piano se convirtió en el instrumento por excelencia del período romántico.
Compositores y ejemplos
- Schubert: destacando sus momentos musicales.
- Schumann: Escenas de niños o Álbum para la juventud.
- Chopin: lenguaje armónico muy rico y melodías de gran belleza.
- Liszt: Sueño de amor (Liebestraum) y otras piezas para piano virtuoso.
Introducción al nacionalismo
A lo largo del siglo XIX, tras las guerras napoleónicas —que propagaron por toda Europa las ideas revolucionarias de libertad, igualdad e identidad nacional— y con el nuevo mapa trazado por el Congreso de Viena, Europa vivió un periodo agitado de reivindicaciones nacionalistas. Muchos pueblos defendieron el derecho a su autonomía, amparándose en la lengua o en motivos históricos. A partir de las revoluciones europeas de 1848-49 se desarrollan plenamente los nacionalismos, en los que cada país busca resaltar su identidad rescatando su tradición cultural y folclórica.
Este fenómeno tuvo repercusión en el campo de la música: los compositores buscaron en el folclore de cada territorio elementos que proclamaran su nacionalidad, intentando así lograr una mayor autoconciencia de la tradición nacional. Donde más importancia tuvo esta corriente fue en los países que habían estado sometidos al influjo de la música alemana, italiana y francesa, como Rusia, Bohemia, los países escandinavos, Hungría o España, entre otros. A continuación se estudia la producción musical nacionalista en algunos de esos países.
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INGLATERRA
Inglaterra en el siglo XIX gozó de un crecimiento industrial y comercial sin precedentes, alcanzando el cénit de su influencia internacional y la mayor extensión de su imperio en esta centuria. En ese clima florecieron las letras y las ciencias inglesas; el resto de las artes no experimentó el mismo desarrollo. En cuanto a la música, Gran Bretaña mantuvo más una posición de consumidores que de productores. Los factores que suelen favorecer un nacionalismo cultural —nación en desarrollo, lucha contra un opresor extranjero, sentimientos de inferioridad cultural— no se dieron en la Inglaterra de entonces. Ya muy a finales de siglo comenzaron a aparecer en la música ciertos rasgos nacionalistas: melodías folclóricas irlandesas en la Tercera Sinfonía de Stanford, el Concierto escocés para piano de Mackenzie, etc.
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Durante el primer cuarto del siglo XIX, varios compositores nativos protagonizaron esfuerzos para crear una ópera de carácter especialmente ruso. El compositor reconocido como fundador de la ópera rusa fue M. I. Glinka (Mijaíl Ivánovich Glinka), que produjo la primera ópera rusa de importancia: Una vida por el zar, donde refleja los estilos contemporáneos de la ópera seria italiana y francesa, pero incorporando rasgos característicos de la música nacionalista. La segunda ópera de Glinka, Ruslán y Liudmila, un drama de encantamiento y magia adaptado de un poema de Pushkin, utiliza melodías folclóricas rusas de un modo más acusado. En ella aparecen melodías de fuentes diversas: caucásicas, árabes, persas y turcas. A pesar de ese eclecticismo, la obra sería un auténtico modelo para una nueva corriente de música dramática rusa de fin de siglo que exploraría conscientemente el orientalismo y los temas «mágicos».
El famoso grupo de "Los Cinco" defendía la música rusa, oponiéndose a las instituciones musicales oficiales. El compositor ruso de este período mejor considerado hoy día es Modest Mussorgsky, cuya vida desordenada y muerte prematura dieron lugar a una obra dispersa, en su mayor parte formada por composiciones incompletas. Tuvo una escasa formación musical. Entre sus primeras obras, casi todas para piano o para voz y piano, destaca la suite Cuadros de una exposición, con una originalidad de procedimientos extraordinaria, que más tarde sería inmortalizada gracias a la genial orquestación de Ravel. Su única ópera completa es Boris Godunov.
El más joven de los compositores de este grupo fue Nikolai Rimsky-Korsakov. Por su habilidad para la escritura instrumental se convirtió en el "orquestador oficial" del grupo. La sonoridad especial de su orquesta se conoce en Occidente sobre todo a través de tres obras: Capriccio español, la suite sinfónica Sheherazade y la Obertura del festival La Pascua Rusa.
El líder de la facción «europea» de la música rusa de este período fue Piotr Ilich Chaikovski. No obstante, también cayó bajo la órbita de Balakirev, cuya influencia se deja sentir en la obertura de Romeo y Julieta y en su sinfonía Manfred. Chaikovski mostró un vivo interés por el folclore musical ruso y su preocupación constante fue componer ópera. Sin embargo, obtuvo mejores resultados en su música de danza: El lago de los cisnes, La Bella Durmiente y El cascanueces, que han permanecido estables en el repertorio porque están inmejorablemente concebidas para el ballet clásico. Su música es evocadora y está llena de contrastes de color y de ritmo.
Simbolismo e impresionismo: Debussy
Mientras Mahler, con sus sinfonías, y Strauss, con sus óperas, extendieron la armonía wagneriana a nuevos niveles de intensidad retórica, su contemporáneo francés Claude Debussy tomó una dirección diferente: hacia el placer del momento. La música de Debussy ha sido a menudo llamada impresionista, por analogía con los pintores impresionistas, pero está más próxima al simbolismo, conexión corroborada por su amistad con los poetas simbolistas y por el uso de sus textos en canciones y obras dramáticas.
Un rasgo compartido por ambas tendencias es la sensación de observación desapegada: en lugar de expresar con profundidad una emoción sentida o de contar una historia, como hacía la música romántica, la de Debussy suele evocar un estado de ánimo, un sentimiento, una atmósfera o una escena.
Características del lenguaje musical de Debussy
- Como en la poesía simbolista, la sintaxis normal se ve a menudo trastocada, y la atención se centra en imágenes individuales que portan la estructura y el significado de la obra.
- Crea imágenes musicales mediante motivos, armonías, escalas exóticas (como la escala de tonos enteros, la octatónica y la pentatónica), timbres instrumentales y otros elementos, y compone por yuxtaposición de todos ellos.
- Los motivos no necesitan desarrollarse extensamente; se repiten con pequeños cambios, como un objeto observado desde diferentes perspectivas.
- Las disonancias no necesitan ser resueltas; las sonoridades pueden progresar en movimiento paralelo.
- Los distintos tipos de escala subyacen a la articulación de frases y secciones, determinando la forma de la obra.
- Los timbres instrumentales son intrínsecos al contenido musical, más allá de una simple coloración.
- Debussy es siempre tonal, pero utiliza elementos extraños a la tonalidad para crear un nuevo concepto de tonalidad avanzada.
Algunas obras importantes de Debussy
- El poema sinfónico Preludio a la siesta de un fauno.
- La suite sinfónica La mer (El mar).
- Piezas para piano: Preludios, Estudios, Imágenes, El rincón de los niños.
- La ópera Pelléas et Mélisande.