El Mundo de Félicité: Loulou, Pablo y Virginia en Un Corazón Simple de Flaubert

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El Loro: Símbolo y Compañero de Félicité

Cuando Félicité recibe al loro, se queda embobada debido a su exotismo. Se llamaba Loulou. Era verde, con la punta de sus alas rosas, su frente azul y su garganta dorada. El loro es el único lujo que se permite en su rutinaria vida. Este repite siempre las mismas frases. Simboliza el automatismo, que a su vez refleja los automatismos de Félicité ante lo que no comprende.

Flaubert se inspira en el personaje del loro debido a que, cuando escribía el cuento, tenía un loro encima de la mesa. Félicité se encontraba sola y a menudo solía hablar con Loulou. El loro refleja esa soledad: es lo único que posee y, en ocasiones, es como su hijo o incluso como su amante. Félicité se queda sorda, por lo que se va estrechando más su círculo de aislamiento.

Se lo encontró muerto en medio de la jaula, con la cabeza abajo y las uñas en los alambres. Félicité sufre mucho su ausencia y su ama cree que está desquiciada. Finalmente, Loulou es disecado. Tras ser disecado, es puesto por Félicité en su habitación junto con sus cosas, en aquel lugar donde no entraba nadie. Tras ponerse mala, Félicité, en su última ofrenda, entrega lo más preciado que ella tiene: su loro, aunque en unas penosas condiciones. Finalmente, Félicité ve en el cielo un loro gigante por encima de su cabeza. Muere feliz porque cree que Dios se ha convertido en su Loro.

Pablo y Virginia: La Influencia de los Niños en la Vida de Félicité

A Félicité le parecían hechos de una materia preciosa, y le encantaba jugar con ellos, a pesar de las restricciones impuestas por la madre en cuanto a efusiones sentimentales, ya que la clase burguesa se rige por un código de distancia entre amos y criados, que se solapa con el propio carácter frío con que concibe la educación. Los niños daban cariño a Félicité y ella a ellos también. Además, ellos le enseñaban lo que estaban estudiando; así, Félicité también aprendía. Eran niños y les encantaba jugar en el campo.

A causa del ataque de un toro, Virginia sufrió una afección nerviosa que logró superar. Posteriormente, enviaron a Pablo a un colegio interno. Virginia realizó la catequesis, lo que involucró a Félicité a aprender sin entender la religión. Virginia fue internada y, al estar sola, se deprime y no soporta los rigores del internado. Estando en el internado, enfermó de tuberculosis, lo que acabó finalmente con su vida.

La muerte de Virginia unió a Félicité con la Srta. Aubain y a la Srta. Aubain con su hijo Pablo, que regresó por la muerte de su querida hermana. Pablo se fue haciendo un adulto: no era capaz de seguir una carrera y tenía bastantes deudas que su madre pagaba. A los treinta y seis años encontró su lugar, el registro, donde conoció a la mujer que se casaría con él. En cuanto este comenzó a hacer su vida con su mujer, poco más supieron de él, hasta que llega de nuevo al pueblo a hacer efectiva la herencia a la muerte de la Sra. Aubain, dejando a Félicité abandonada en la casa como un mueble más.

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